(4) Etapa cuarta: PAMPLONA – PUENTE LA REINA (Camino Francés a Santiago)
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*enlace: Paisaje entre Cizur Menor y Uterga (al fondo)
* Al dejar atrás Pamplona, también se abandona la Navarra atlántica. A partir de ahora la vegetación compañera del caminante consiste en cereal, encina y matorral mediterráneo. La Cuenca de Pamplona se abandona al salvar el Alto del Perdón.
‘Guía práctica del peregrino’
JOSE MARÍA ANGUITA JAÉN
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Desde la Ciudadela y por la calle Fuente del Hierro, se desemboca en el Campus Universitario. Se cruza el río Sadar por un puente peatonal desde el que se toma la carretera de Campanas, avanzando entre tierras de labor hacia un puente de piedra sobre el río Elorz. Después de cruzarlo, se abandona la calzada por un desvío a la derecha, hacia unas fincas particulares. Este ramal también se deja para salvar la vía del tren, tras la cual se toma un camino de gravilla paralelo a la carretera y que termina confluyendo en ella. Por la acera, sombreada por unos chopos, se sube a Cizur Menor y se atraviesa pasando junto a la iglesia de San Miguel Arcángel, y el frontón. La salida se realiza por una urbanización aún en construcción. La ruta prosigue entre los sembrados y unas casas, dejando a un lado la nueva urbanización a la derecha. Cuando la carretera dobla hacia la derecha, el camino continúa de frente, hacia el Alto del Perdón, y se atraviesa la carretera de Galar. Después se avanza entre una chopera, y se cruza un pequeño puente sobre un arroyo, dejando el arbolado y un embalse a la izquierda, mientras a la derecha se ve elseñorío de Guendulaín. Un kilómetro más tarde, se pasa junto al cementerio para subir a Zariquiegui, en las primeras estribaciones del Alto, y dejar atrás la Cuenca de Pamplona. Al abandonar la localidad se inicia una dura ascensión entre matorrales de boj y aulaga. Antes de alcanzar la cima por el último repecho, aparece la fuente de Reniega. Una vez arriba, donde alguna vez existió un Hospital y una basílica, se divisa el valle de Valdizarbe, mientras Pamplona y los Pirineos quedan a nuestra espalda. Después de cruzar una carretera de servicio, se desciende por un terreno muy pedregoso, entre chaparros. Continuando por él, se salva un arroyo por un pequeño puente, entre chopos. El arroyo Tejería discurre a la derecha, junto a las tierras de labor. Y unas encinas preceden a Uterga, de la que se sale por una pista de tierra que se abandona por la derecha por un camino rural, con el que se entra directamente en Muruzábal. De allí se parte por la carretera de la que hay que desviarse a la derecha para desembocar en una pista. Con ella se atraviesa el arroyo Tejería y se sigue entre viñedos, hasta la cuesta de Obanos. Una vez allí, hay que descender a la carretera NA-601, por la que llega el Camino Aragonés, cruzarla a la izquierda, avanzar entre huertas y regresar a la carretera N-111 a la entrada de Puente la Reina.
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De: pinoromero
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*NOTA PARA CICLISTAS
La gran dificultad de esta jornada es el Alto del Perdón, con una subida impracticable, y un descenso imposible debido al pedregal. Queda la opción de discurrir por la carretera N-111 y en el km 15 tomar el desvío a Uterga, desde donde ya se se puede seguir la ruta del Camino.
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*enlace web: CAFÉ COKE, donde puedes estudiar esta etapa y sus correlaciones con las casillas del Juego de la Oca.
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EXPERIENCIAS PEREGRINAS
1. Eunate
Cizur Menor - Puente la Reina
23 de septiembre de 2004
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*enlace: Camino y Monumentos
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“Dónde se cruza el camino del viento con el de las estrellas” reza este escrito en el monumento al peregrino en el Alto del Perdón. La vista que se divisa es impresionante.
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*enlace: Camino entre Uterga y Muruzabal
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*enlace: Santa María mirada por Rodrigo
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*enlace: Rodrigo, nos ofrece este detalle de Santa María de Eunate
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*enlace: Interior de Santa María de Eunate y de su Vigen
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Existe un rito que consiste en dar tres vueltas con los pies descalzos y colocarse en el centro de la cúpula. En ese momento de concentración, sentí una fuerza de energía, como si me imantasen en ese punto, queda en frente entonces una figura de la virgen con una sonrisa y unos ojos muy negros, dicen que una vez realizado el rito y al llegar a ese momento sentirás lo que has anhelado.
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*enlace: Camino que llega a Obanos
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Al salir de Eunate encuentras el camino aragonés, el que transcurre desde Somport y que se une al navarro en Puente de la Reina. Nosotras ese día queríamos llegar a Puente de la Reina. Helena no continua. Hoy se despide, nos hemos hecho amigas, y con pena, nos despedimos después de celebrarlo con vinos, un gusto vinícola exquisito.
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- Diario de GUADALUPE, Mirada de Agua, Septiembre/ 2004 -
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*enlace: Llamador de Obanos (un_mar_en_calma)
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*enlace: imágenes de Obanos, tomadas por Patricia de un_mar_en_calma
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*enlace: La iglesia de Santiago en un Camino…
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* enlace: Iglesia de la Cruz (Crucifijo gótico)
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- Diario de ALFONSO BIESCAS, Marzo/ 04 -
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7. j – Trinidad de Arre a Cirauqui (34 km)
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* enlace: Pamplona en Camino en imágenes
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*enlace: Catedral de Pamplona, por Rodrigo
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Como si no hay otras cosas que ver en Pamplona…
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*enlace: imágenes del Camino, Puente la Reina
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*enlace: imágenes del Camino, peregrinos esperando en Puente la Reina
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* imagenes de Puente de la Reina, de un_mar_de_calma
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A la altura de Yesos Pamplona, Guillermo ya no puede con el tendón del pie izquierdo. Esta hinchado, y le es visiblemente doloroso.
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*enlace: Cirauqui a lo lejos, visto por Rodrigo
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- Diario de un PEREGRINO DESCALZO, Agosto/ 1996 -
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Enlace a todos los artículos de esta temática:
en: EL CAMINO DE SANTIAGO (itinerario que sigue la Vía Láctea)
¿Dónde encontrar más historias e información? Diarios de Peregrinos
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*ENLACE WEB: EL CAMINO DE SANTIAGO PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD
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PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD TAMBIÉN EXISTEN CAMINOS
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PAMPLONA – CIZUR 4 KM Dificultad media
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CIZUR – GUENDULAIN 4,5km
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GUENDULAIN – ZARIQUIEGUI 2km
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ZARIQUIEGUI -ALTO DEL PERDÓN 2,2km
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ALTO DEL PERDÓN – UTERGA 3,3km
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UTERGA – MURUZABAL 1KM Dificultad media
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MURUZABAL – OBANOS 4KM Dificultad alta
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OBANOS – PUENTE LA REINA 2,5 KM Dificultad baja – Dificultad media
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CIZUR MENOR
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GUENDULAIN
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ZARIQUIEGUI
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UTERGA
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MURUZABAL
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OBANOS
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PUENTE LA REINA
ESPACIO RESERVADO PARA LA APORTACIÓN DE LA GUÍA DEL PEREGRINO ESCRITA POR JOSE MARÍA ANGUITA
En Eunate ocurre lo contrario que en Lumbier. Es encrucijada de caminos, lugar de encuentro, pórtico de acceso interior. No en vano junto a la iglesia de Santa María de Eunate, a ocho kilómetros tan sólo de Puente la Reina, confluyen las caravanas procedentes de Somport y de Roncesvalles.
Hay que detenerse en los misterios templarios que ofrece esta pequeña iglesia con forma de octógono irregular, quieta y serena en medio de la planicie verde. Santa María de Eunate es un templo misterioso rodeado de un claustro exterior que envuelve el edificio, como si hubiera sido construido al revés o como si los arcos de su claustro protegieran el templo. Levantada en el siglo XII, posee un equilibrio de fuerzas centrífugas y centrípetas que nos empuja hacia dentro a través de sus eunate o puertas en vascuence. En su doble espadaña una sólo campana tañe al viento como místico vigilante tuerto.
Santa María de Eunate fue levantada por los caballeros del Temple y su claustro exterior recuerda, según los expertos, la arquietectura sufí conservada en las ruinas del templo de Salomón que habían visto los freires templarios en Jerusalén durante la primera cruzada. A pesar de ello, se ignora quién fue el maestro constructor del templo y la razón de su claustro exterior, pero existe una leyenda sobre su construcción en la que intervienen el bafomet y otros símbolos esotéricos como el Grial y la Luna.
Tres puertas dan acceso al interior. La del muro que protege la construcción, la del claustro externo o exento y la de la iglesia. Vale la pena contemplar detenidamente la arquería exterior. En el noveno capital hay una crucifixión esculpida sin cruz, tradicional entre los canteros iniciados. En la arquivolta exterior también puede verse fácilmente un bafomet, la extraña figura arcana cuyo significado sólo entendían los templarios y los rosacruces. El vacío interior transmite serenidad y energía sobre todo si el peregrino se coloca bajo el centro geométrico de su cúpula, en el punto medio del suelo.
La leyenda sobre su construcción vuelve a recordar el hermanamiento, la dualidad. El maestro constructor que tallaba el pórtico tuvo que ausentarse a mitad de la obra. Ante su tardanza, los monjes-soldados recurrieron a un viejo cantero del valle famoso por sus poderes sobrehumanos. El viejo artesano terminó la construcción con gran celeridad y sabiduría. Al regresar el maestro constructor, exteriorizó su iera al abad por haber sido sustituido y el fraile, para castigar su soberbia, le emplazó a que construyera un pórtico comparable al del viejo cantero en el mismo tiempo. Desesperado el constructor ante lo arduo de la imposición, recurrió a la bruja Nekeas que le aconsejó bañarse en el Río Robo a la noche de San Juan y esperar a una serpiente con un objeto en la boca que debía quitarle. Era la Piedra de la Luna, con la que el constructor corrió hasta Eunate, la introdujo en una copa de oro que llenó de agua del río y la dejó a la puerta del pórtico recién terminado. Al salir la luna, se reflejó en el interior de la copa y proyectó la imagen del pórtico como un espejo sobre un lejano muro de piedra. El constructor dedicó la noche a tallar el reflejo punto por punto sobre el muro y al día siguiente mostró su obra al abad. Pero el pórtico no era igual. Se había producido el efecto espejo, que reflejaba la imagen invertida y el pórtico apareció tallado al revés. El viejo cantero se enfureció al ver copiada tan toscamente su obra y de una patada desplazó el muro unos metros, hasta lo que hoy es el término de Oloz, villa vecina que presume, desde entonces, de tener ‘una copia’ de Eunate aunque invertida. La leyenda refleja, nuevamente la dualidad, la magia, la confluencia de la luna y el agua, el cáliz milagroso y … la serpiente. Hay que recordar que el mismo trazado de Eunate tiene la iglesia de Bains, cerca de Le Puy, en la Auvernia francesa… La duplicidad se repite.
Desde aquí, a través de Obanos, del que hablaremos más adelante, el peregrino llega a Puente la Reina, a ocho kilómetros, para hacer noche esperando el encuentro con los peregrinos que bajan de Roncesvalles ladeando el misterioso valle del Baztán y conociendo historias de razas malditas.
Es la hora de alimentarse con la presa del predicador, un plato parecido a los estongos o compangos asturianos elaborado con carne de vaca, chorizo, tocino y pollo o cordero, todo ello guisado en una fritada de tomate y cebolla. Este guiso es llamado plato de las tres carnes por contener vaca, cerdo y pollo o cordero. Si no lo encuentra, siempre puede pedir unas palomas al estilo de Echalar asadas con hierbas sobre una parrilla y rociadas con aceite de oliva y vino tinto del lugar.
El peregrino llegado de Somport cenará inquieto recordando los misterios de la piedra de Sangüesa, y el procedente de Roncesvalles lo hará de la misma forma recordando los lamentos del viento en Varcalos…
’El Camino de Santiago: Arte y Misterio’
Mª EMILIA GONZÁLEZ SEVILLA
Anotaciones del libro de Mª EMILIA GONZÁLEZ SEVILLA dijo esto en Abril 23, 2008 a 9:36 pm |
Los peregrinos que caminan el horizonte en el ‘Alto del Perdón’ (NAVARRA). « El viaje del Peregrino por la ruta de las Estrellas dijo esto en Mayo 5, 2008 a 11:25 pm |
PASAJE INTEGRO DE IACOBUS REFERIDO A EUNATE QUE HE ENCONTRADO MUY INTERESANTE (ellos siguen la Ruta de Somport)
MATILDE ASENSI.
PASAJE ÍNTEGRO EXTREMADAMENTE INTERESANTE QUE TRANSCURRE EN PUENTE LA REINA…
MATILDE ASENSI
PEREGRINATIO DE MATILDE ASENSI
PEREGRINATIO DE MATILDE ASENSI
*El Crucifijo sustituyó a la pintura en alguna fecha desconocida entre 1314, año de la disolución de la Orden templaria, y junio de 1328. Por él, Nuestra Señora deis Orzs pasó a llamarse iglesia del Crucifijo.
ETAPA 4: De Pamplona/Iruña a Puente la Reina/Gares. 23,5 km, 5 horas y 30 minutos, media.
Entre la fértil cuenca en la que se asienta Pamplona y la llanura navarro-riojana ya sólo resta un obstáculo: el alto del Perdón. Pese a su fama, no es un rival difícil. Se asciende cómodamente por caminos de tierra hasta Zariquiegui.
Luego, en tres cuartos de hora se resuelve el último repecho por una senda. Desde arriba, escoltado por las siluetas del original monumento al peregrino y las de los estilizados molinos de energía eólica, el caminante puede mirar atrás y hacer cómputo por vez primera de lo andado hasta el momento: las cumbres pirenaicas, el alto de Erro, el valle del Arga…
La bajada, animada por tres localidades sucesivas y las ondulaciones del terreno, es un sencillo trámite. Al final del día aguarda el cruce con la vía que viene de Somport y la estimulante vista de un puente que, pensando en los peregrinos, mandó construir una reina.
Provisiones: No hay ninguna tienda de comestibles.
Para comer: Dos bares, una sidrería y dos asadores en la misma calle Mayor.
Refugio: Ir~una Bida S/N ( 948 18 39 25) . Encarreg Ana ou Arturi
Otros alojamientos: El bar Kaioba (948 18 46 42) posee habitaciones dobles y sencillas, con baño
compartido. Sus dueños tienen previsto abrir un refugio de peregrinos, con literas y servicios.
Fazer: Pueblo residencial en las afueras de Pamplona. La iglesia de San Miguel de Cizur Menor es un bello ejemplo de edificio románico, su ábside esta dividido en cinco paños y una puerta de arco de medio punto. El conjunto tiene aspecto de fortaleza. Hay buenos asadores. Un poco más adelante, atravesando las primeras grandes extensiones de cereal, se encuentran las ruinas del castillo de Guenduláin.
Ningún servicio.
Refugio: Nuevo, pero muy pequeño. Sólo una litera con dos plazas, y sitio en el suelo para otras cuatro o cinco personas. Cuarto de baño y ducha de agua fría.
Calle Mayor S/N ( 948 34 43 18). Encarreg José Joaquim Jiménez
Fazer: No tiene muchos servicios para el peregrino, aunque es un bonito pueblo con recias casonas de
piedra. Iglesia parroquial de la Asunción de estilo gótico y Palacio del Cabo de Armería. En el siguiente
pueblo (Muruzabal) está la preciosa ermita de Santa María de Eunate ( 3 km de Óbanos) que ningún
peregrino se debe perder. Atractiva por su planta octogonal fue levantada por los templarios en el siglo XII, según el diseño del templo de Jerusalén. Destaca la bóveda de ocho nervios y su gran espacio interior lleno de simetrías.
Para comer: El único bar del pueblo, La Sociedad, en la plaza, da sencillas comidas y bocadillos.
Provisiones: Varias tiendas y panaderías.
Para comer: El pueblo está bien provisto de bares y restaurantes.
O simétrico reflexo dos arcos, sobre o Rio Agra
Provisiones: Varias tiendas y panaderías.
Para comer: En la calle Mayor hay varios restaurantes económicos, con menú en torno a 1.000 pesetas.
Refugio: A la entrada del pueblo, en un edificio con soportales a un costado de la iglesia del Crucifijo. Llaves e inscripciones en el anexo convento de los padres Reparadores (948 34 00 50), 33 plazas en literas. Encarreg Padres Reparadores
Otros alojamientos
Hostal del Puente (948 34 01 46); doble con lavabo, desde 5.000 pesetas.
Fazer: Confluencia de los Caminos de Roncesvalles y Somport. Su puente (s. XI) sobre el Arga, mandado construir para el paso de los peregrinos por la reina Doña Mayor, esposa de Sancho III, dio nombre al pueblo. La calle Mayor es donde se encuentra lo más bonito del pueblo: bóveda de crucería que une el antiguo hospital de peregrinos y la iglesia del Crucifijo (templaria), iglesia de Santiago con dos portadas románicas para finalizar en el puente. Puente La Reina es un pueblo con multitud de servicios: piscinas, restaurantes, tiendas…y para el que no pueda dormir una discoteca con interesantes conciertos en directo.
[...] – Otras experiencias peregrinas e información práctica de esta etapa: AQUÍ [...]
LAS FUENTES DE UTERGA « Blog Archive « EXPERIENCIA PEREGRINA dijo esto en Julio 10, 2008 a 2:14 pm |
MUCHOS tienen en la iglesita de Eunate, que está en medio del campo no lejos de Sangüesa, como la joya arquitectónica del Camino de Santiago. Quizá sea una conclusión precipitada pero hay que convenir en que no existen muchas otras cosas que produzcan tan intensa impresión en el ánimo del viajero. Recomiendan los entendidos llegar a Eunate con el sol naciente o con el sol poniente, porque es cuando la luz hace resplandecer toda su belleza. De las muchas conjeturas que se hacen acerca de su origen y finalidad, la más lógica es que se construyera como capilla funeraria. Se han hallado en su recinto algunos enterramientos que con mucha probabilidad son de peregrinos, a juzgar por las conchas de vieira que en ellos aparecen. También se ha dicho que pudo haber sido un hospital dependiente de la orden de San Juan de Jerusalén. Ahora bien, la iglesia está tan adornada de símbolos dignos de ser descifrados que no han faltado los que quieren ver en Eunate una construcción de la orden del Temple. Por ejemplo, en uno de los capiteles de la arquería hay, labrada en la piedra, una crucifixión sin cruz, propia de la iconografía templaria. La iglesia, rematada por una espadaña, tiene forma poliédrica y está rodeada por un claustro exterior, una arquería exenta que la hace única y contribuye a crear en el ánimo de quien la contempla la sensación de misterio. Hoy parece descartado que fueran los caballeros del Temple quienes la mandaran construir pero los buscadores de emociones esótericas del Camino no cejan en su empeño. Quieren ver en la etimología de su nombre un mensaje alquímico: en euskera, Eunate quiere decir ‘cien puertas’, por cualquiera de las cuales podrán entrar en la iglesia de los biennacidos, en latín, los eunatos. Otra peculiaridad no menos misteriosa es que el pórtico de esta iglesia es casi idéntico al pórtico de la del vecino pueblo de Olcoz. Esto da pie a la leyenda de la rivalidad entre dos canteros, uno de los cuales recurre al diablo y a las brujas para construir, con la ‘piedra de la luna’ que le trae una serpiente, un pórtico idéntico al que había hecho su rival. Cuando éste último lo ve, lo traslada por arte de ensalmo a Olcoz, donde aún puede verse.
Obanos es también villa jacobea que acogía, y acoge, a los peregrinos que vienen por esta vía. Algunos aseguran que era allí, y no en Puente la Reina, donde se juntaban los dos caminos, el de Somport y el de Roncesvalles. Hace años conocí yo en este pueblo a un cura, don Santos Beguristaín, que había compuesto un auto que respresentaban los vecinos del pueblo, el Misterio de Obanos, con episodios jacobeos y con historias de reyes, de guerreros y santos. El Camino de la tumba del Apóstol no está falto, precisamente, de santos. Como antes decía, se cree que san Franciso de Asís peregrinó también a Santiago; aunque no ha podido demostrarse documentalmente, hay recuerdos de su paso a todo lo largo del Camino. No muy lejos del pueblo, en un alto, está la ermita de San Guillermo o Guillén, una construcción románica recientemente remozada, que está a cargo de un ermitaño franciscano.
El espíritu de la peregrinación le cuadra muy bien al hermano Francisco, el más ecológico, solidario y moderno de los bienaventurados. El hermano Miguel, que cuidaba la ermita de San Guillén, me contó su historia: Guillermo de Aquitania, hombre irascible y cruel, mató a su hermana Felicia y, arrepentido, se refugió en estas soledades para hacer penitencia por su crimen. Miguel me explicó que la orden le había concedido el privilegio de retirarse a aquel lugar. Siempre que se dirigía a mí, me llamaba hermano y empleaba la misma palabra al hablar de personas, animales o cosas. Le pregunté si no le daba miedo permanecer de noche sólo en la ermita y dijo que no, que era necesario porque ‘los hermanos ladrones vienen aquí y les gusta llevarse cosas de la iglesia’.
Pero ya me regaña la pluma por mi tardanza en contar el viaje que hice para salir de España y entrar de nuevo en Roncesvalles.
El viajero habrá paseado por la ciudad, habrá probado sus excelentes especialidades gastronómicas -pochas con codorniz, bacalao al ajoarriero, sin olvidar las ancas de rana, que se preparan allí como en ninguna parte, por decir algo de lo que yo probé en el viaje de que estoy hablando-, y se dispondrá a seguir su camino. Su camino o su carretera. La Vía Jacobea que siguien los peregrinos cruza Pamplona por las calles del Carmen, de la Navarrería y luego, Curia, Mercaderes y calle Mayor para pasar por el parque de la Taconera, dirigirse a fuente del Hierro y salir de la ciudad por el campus de la Universidad del Opus Dei.
Hasta Puente la Reina tienen los peregrinos que vienen de Pamplona una señora cuesta. Se llama el Alto del Perdón y unos 200 metros antes de llegar a la cumbre hay una fuente que lleva el nombre de La Reniega. Por allí pasó en una ocasión un peregrino que, a causa del esfuerzo, venía muerto de sed. El diablo se le apareció vestido de caminante, y se ofreció a mostrarle una fuente escondida con tal de que renegase de Jesucristo, de la Virgen y de Santiago. A pesar de lo sediento que estaba, el peregrino resistió la tentación y se negó a ello. En ese momento se le apareció el Apóstol, con su capa, su bordón y su sombrero, y le mostró la fuente escondida, dándole a beber con su vieira.
[...] tercera va de la ciudad de Pamplona hasta [...]
AYMERICH PICAUD - vi - (iglesia del Santo Sepulcro en Estella) « Blog Archive « EXPERIENCIA PEREGRINA dijo esto en Julio 20, 2008 a 1:24 pm |
Antes de salir de Pamplona vale la pena conocer una curiosa historia que enlaza esta ciudad navarra con Bilbao en una pugna entre damas originada en el misterioso valle del Baztán.
Una dama de la alta sociedad bilbaína, Plácida de Larrea, escribió en diciembre de 1725 a su amiga y tocaya Plácida de Eguidazu, una aristocrática pamplonica, para informarle del descubrimiento de un delicioso pastel que ensayaba para las próximas Navidades al que llamó Palomas de Oro. La de Larrea había obtenido la receta en el convento franciscano de Durango a través de la señora de Letamendi. El pastel llevaba ese nombre porque estaba hecho a base de hojaldre y en sus cuatro esquinas llevaba cuatro cabecitas de paloma elaboradas con almidón y merengue. La de Equidazu, al leer la receta y conocer su ornamentación, montó en cólera y replicó a su amiga bilbaína que ese pastel hacía muchos años que lo elaboraban las monjas de Santa Águeda de Arizcum, en el valle de Baztán, con el que los mozos del pueblo tradicionalmente agasajaban a las recién paridas en el día de santa Águeda.
La carta no gustó a la de Larrea y se entabló una verdadera batalla dialéctica y epistolar entre ambas damas reclamando la paternidad del pastel para su tierra natal. Así lo cuenta Luis A. de Vega en su Viaje por las cocinas de España, asegurando que nunca se pudo averiguar la auténtica procedencia del dulce en cuestión. Lo cierto es que los tripasai vascos insisten en Durango y los navarros en Aricun como origen de las palomas de oro. Sean de donde sean, el peregrino puede buscar en las confiterías pamplonicas la famosa tarta para endulzarse el camino.
A la salida de Pamplona la tradición sitúa el lugar de la batalla de Carlomagno contra el rey árabe Aigolando, donde dicen las crónicas que ‘murieron mil moros’.
Es posible que el peregrino sensible a las fuerzas inexplicables haya sentido en los montes navarros la presencia del Marimanduko, una fuerza sobrenatural que no tiene forma, nadie conoce y sólo pueden ver los elegidos. Es una luz, una lengua de fuego, un rayo que atraviesa los caminos rápidamente siempre en dirección al mágico monte Aralar donde se concentran todas las fuerzas sobrenaturales de esta región. Quien lo ha visto pasar fugazmente y perderse en la inmensidad del horizonte se ha sentido, después, repleto de energía positiva.
Cerca del itinerario jacobeo existe otro lugar mágico al que se llega desviándose hasta Logroño. Allí está el dolmen de Sorginetxe o Casa de la Bruja, donde dicen perdura una energía mágica flotando en el ambiente. Y de paso, es posible que se tope con algún jentillak, el duendecillo de los bosques que cocinaba en los troncos huecos de los árboles secos. Por eso estos troncos en medio del bosque son llamados por los vascos jentillak sukaldea o cocina de los geniecillos.
Para salir de Pamplona se cruza el Portal de Taconera camino de Astraín, nombre vasco que significa estrella, como el de muchos lugares a lo largo de la ruta jacobea abundante en extrañas luces. Los peregrinos deben subir el monte del Perdón para implorarlo a la Virgen del mismo nombre en la ermita de la cumbre. A partir de aquí, el Camino se suaviza atravesando plácidas villas navarras hasta llegar a Puente la Reina, donde se juntan los peregrinos procedentes del Somport y los de Roncesvalles. Juntos descubrirán la iglesia de Santa María de Eunate, de la que hemos hablado anteriormente y descubrirán los rostros monstruosos de razas atlantes tallados en los canecillos.
Sobre Eunate existe otra leyenda: en el interior del templo se descubrieron varios enterramientos durante unas excavaciones, entre ellos el de una dama cuya identidad se ignora, enterrada con la cabeza introducida en el hueco de una piedra. El templo fue denominado, a lo largo de los siglos, ‘la capilla funeraria’ de Eunate, acaso por los descubrimientos arqueológicos.
Para llegar a Eunate hay que atravesar Cizur, donde se sitúan algunas escenas de la historia del famoso obispo Turpín relacionadas con Carlomagno y el gigante Aigolando. Esta villa navarra fue importante encomienda de la orden de San Juan de Jerusalén en el siglo XII que atendió un gran Hospital de Peregrinos del que hoy no queda nada.
El Camino pasa por Zariquiegui, bajado el monte del Perdón, donde se puede contemplar en la portada del la románica iglesia de San Andrés un tosco crismón. A la salida del pueblo, la Fuente de la Reniega recuerda la leyenda según la cual el demonio esperaba en ella a los peregrinos sedientos para obligarles a renegar de su fe.
Si el peregrino llega a estos pagos en torno al 20 de agosto, puede desviarse hasta Obanos, a pocos kilómetros de Puente la Reina, para asistir en la Plaza Mayor a la representación del misterio que recoge la historia de Guillén y Feliciana, hijos de los duques de Aquitania, y su trágico final. Cuenta la historia que Feliciana peregrinó a Compostela y, acrecentada su fe, a su regreso decidió ingresar en un convento para ayudar a los indigentes. En el camino de regreso, la noble aquitana se recogió en Obanos para terminar sus días en oración. Extrañada la familia por la tardanza, envió en su busca a su hermano Guillén que la encontró en aquel convento y la instó a que regresara a Aquitania. Ante la negativa de la muchacha, la mató en un arranque de ira. Guillén, arrepentido de lo que había hecho, peregrinó a Compostela y, a su vuelta, ingresó también en un monasterio a pocos kilómetros de allí, el de la Virgen de Armetegui, donde vivió en oración hasta su muerte.
A ocho kilómetros de Eunate se entra en Puente la Reina por la antigua Ponte Arga o Ponte Regina en memoria del puente que mandó construir en el siglo XI doña Mayor, esposa del rey Sanch el Mayor, según unos historiadores o su nuera doña Estefanía, según otros.
En 1090 ya consta la ubicación de una colonia de franceses, pero fueron Alfonso I el Batallador y García IV quienes impulsaron el asentamiento en torno al puente. Don García la puso en manos de los templarios en 1142 otorgándoles ciertos privilegios. El Temple, cuyo primer comendador en el lugar fue fray Grisón, dejó allí su huella y se comprometió a acoger gratuitamente a los peregrinos ‘proptem amoren Dei’.
La historia cuenta la instalación del Temple pero no desvela el misterio que envuelve a la iglesia del Crucifijo ni de su extraño Cristo crucificado en inexplicable postura sobre un tronco de árbol sin devastar con forma de pata de oca, es de cir de Y con un madero en medio del ángulo superior a modo de tridente. El Cristo está clavado con los brazos hacia arriba y no en ángulo recto con el cuerpo, postura habitual de los crucificados. Nadie sabe la razón de esta talla del siglo XIV de estilo germánico en una época en la que el arte religioso no estaba hermanado con la imaginación y en la que, muy al contrario, cualquier interpretación libre de lo sagrado era motivo de excomunión y muerte en la hoguera.
Hay que recordar que la pata de oca y la Y con un tercer brazo en medio eran el símbolo de las hermandades de canteros creadas por el Temple en la Baja Edad Media. Pero los canteros trabajaban la piedra, no tallaban imágenes de madera ni se sometían al estilo renano. ¿Qué misterio, pues, guarda esta imagen? ¿O qué mensaje quisieron dejar los ‘freires’ templarios con una imagen tan desconcertante?
Extinguido el Temple, los escasos bienes que se rescataron de la Orden pasaron a los caballeros de San Juan de Jerusalén. Su prior Jean de Beaumont inició las obras del nuevo Hospital de Peregrinos junto a la iglesia del Crucifijo en 1469. Del antiguo hospital nada queda, porque el actual edificio unido por un arco al templo es del siglo XVIII y está destinado a seminario menor.
El peregrino también debe visitar en Puente la Reina la iglesia de Santiago que conserva su portada del siglo XII aunque su interior fue reformado en el XV. Es la primera iglesia en la que se talló un pórtico polilobulado de influjo islámico, poco antes que el de San Pedro de la Rúa en Estella. Guarda una hermosa talla en madera de Santiago Peregrino y, en un altar lateral, la imagen en piedra policromada de la Virgen del Puy o del pájaro-chori. Según una vieja leyenda, esta imagen estaba colocada en una hornacina sobre el centro del puente. En las festividades marianas, llegaba volando hasta la imagen un chori, pájaro vascuence, que limpiaba la estatua con su pico ante el asombro de propios y extraños. En 1834, durante las primeras guerras carlistas, el conde Viamanuel ocupó la villa con sus tropas y, al conocer la leyenda, se burló de ella. Mandó encarcelar a todos los notables de la ciudad pero, sorprendentemente, dos semanas después su numeroso ejército fue derrotado por los tradicionalistas y el conde ajusticiado en público. Los habitantes de la Villa consideraron este hecho como castigo divino. En 1843 la imagen, deteriorada por la intemperie, fue trasladada al interior del templo de Santiago donde hoy continúa. Desde entonces, nadie volvió a ver al pájaro-chori ni a escuchar su canto.
El peregrino puede reponer fuerzas antes de emprender el Camino, con una merluza al estilo de la ribera de Navarra rebozada en harina y huevo y cocida lentamente en cazuela de barro con ajos, guindilla, pimientos del pico, vinagre, guisantes y espárragos.
El Camino jacobeo cruza el Puente de los Peregrinos, construido en el siglo XI con seis arcos, que conserva el antiguo empedrado medieval abrillantado por el sudor y las lágrimas de romeros a través de los siglos.
NO SE PONEN de acuerdo los autores respecto a qué reina de Navarra alude al nombre de Puente la Reina. Según unos, la constructora del precioso puente fue doña Mayor, esposa de Sancho III, el monarca que más se preocupó por fijar y acondicionar el itinerario jacobeo. Otros quieren que fuera la reina doña Estefanía, mujer de don García el de Nájera, quien ordenara levantar esta maravilla de la ingeniaría medieval. En cualquier caso, este puente de seis arcos que cruza el río Arga, precisamente en el punto donde se juntan los dos caminos, el de Somport y el de Roncesvalles, para convertirse en uno solo, ha llegado a ser un símbolo representativo de la Vía Jacobea.
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La villa de Puente la Reina es hija del puente. Surgió en el siglo XI para acoger en sus hospitales o albergues a los peregrinos que por allí pasaban. La rúa Mayor no es otra cosa que el Camino de Santiago, a ambos lados del cual se edificaron las casas de la ciudad. Al final de la calle está el puente, precedido por una torre, reconstruida recientemente, que era donde se cobraba el puentazgo o canon de los viandantes. Falta otra torre que había a la salida del puente y que debía tener funciones defensivas. Y ha desaparecido igualmente una capilla de la Virgen que se levantaba sobre el pretil, en la que se sitúa la leyenda del chori. Esta palabra, que significa pájaro en vascuence, hoy se escribiría txori, evoca un ave que tenía por costumbre mojar sus alas en el río y limpiar el rostro de la virgen del puente. Sucedió esto en algunas ocasiones en el tiempo de las guerras carlistas. La gente del pueblo celebraba la llegada del pájaro con grandes fiestas, no sólo religiosas sino con corridas de toros. A pesar del griterío, el chori continuaba con sus abluciones.
Un día, según cuentan las crónicas, el general cristino conde de Viamanuel, que estaba con sus tropas en el pueblo en agosto de 1834, se burló de los puentesinos por creer en tales cosas. Se empeñó en demostrar que aquello no era ningún prodigio del cielo; mandó apresar un pájaro y lo llevó al puente esperando que hiciera lo mismo que el chori. Pero el pájaro voló y el chori continuó con sus cortesías a la Virgen. Viamanuel se enfureció y fingió tener noticias de un ataque de Zumalacárregui al pueblo. Así mandó detener a varios sacerdotes y personas a las que creía cómplices del general carlista. Al poco tiempo llegó una tropa de don Carlos y derrotó al cristiano, que fue hecho prisionero y pasado por las armas. Los carlistas del pueblo no necesitaron más que decir que eso había sido ”un castigo de Dios por haberse burlado del chori”.
Visto desde el puente de hierro por el que pasa la carretera, el de doña Mayor (o doña Estefanía) es de una extremada elegancia. Por él han pasado, y siguen pasando, los peregrinos de Santiago. La Virgen fue trasladada a la vecina iglesia de San Pedro, quizá con el buen criterio de evitar las guerras civiles, y del chori no volvió a hablarse. La Villa celebra sus fiestas, no podía ser por menos, el día de Santiago, llevando su imagen, una magnífica talla del siglo XIV que se conserva en su iglesia, en procesión por las calles.
Y Puente la Reina mantiene una antigua tradición que, aunque hoy se haya echo innecesaria, demuestra hasta qué punto se respeta y acoge al peregrino: al anochecer se tocan cuarenta campanadas para avisar a los que vienen desde Pamplona por el Camino que la ciudad va a cerrar sus puertas.
La flecha amarilla nos guía para entrar en Pamplona por el puente de la Magdalena, con un cruceiro gallego allí plantado, regalo de la ciudad de Santiago en 1963; el crucero conserva la piedra nueva, sin el trabajo de los años, y eso delata su falsedad, su carácter turístico y tipismo franquista fuera de cualquier sacralidad. Sin embargo mejor ese kitsch que deformidades contemporáneas amparadas en lo lúdico y los dibujos animados, como el impresionante Pelegrín.
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Cruzamos el Portal de Francia, y la antigua rúa de los peregrinos. La rúa y la calle es una constante en todas las localidades del Camino. Todas esas ciudades y pueblos tienen esa vía que las atraviesa de este a oeste y que son un tramo del Camino en el que se ha edificado a los lados, la calle fundacional alrededor de la que se han ido creando otras hasta componer un burgo, una ciudad. Pamplona tiene un aire apacible y provinciano toda ella, unas mozas fuman un canuto y se ríen entre ellas, hablan de colores, mechas y trenzas, una riéndose se toca sinuosamente el cuerpo, ombligo al aire, una monja que pasa la mira. Monjas paseando, sentadas en un banco a la sombra, monjas ubicuas. Al lado de este ambiente de letargo debe haber otras realidades, sólo entrar en la ciudad por el Portal de Francia vemos fotos de personas muertas con leyendas en euskera y una Herriko Taberna.
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En la catedral, una visita guiada. La gente parece en general abrumada por tantas cosas que desconoce, hace como que atiende a la guía que les habla del ”gótico flamígero”, ”la perspectiva renacentista”, ”el gótico tardío”, ”el característico arco de medio punto”; ya saben que el gótico se va apuntando y otros acertijos chinos.
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Algunos observan con desconfianza y un cierto rencor cómo tomo notas, deben pensar que entiendo de esas cosas y que seré el único de la visita guiada que apruebe cuando nos examinen al salir. En un tiempo en que se halaga a la gente diciéndole que puede saber sin esforzarse, basta ver la tele, las visitas guiadas a lugares artísticos deben de ser el único ejercicio de autohumillación que queda, como una pequeña penitencia para la televidencia. Eso sí, a los guías se les va un poquito la mano en el castigo.
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A la salida del templo un grupo de cinco joviales italianos de Verona (”¡Verona! ¡Los amantes, el Veronés!”, les gritamos repentinamente poseídos de jovialidad italiana), son hombres maduros y van vestidos de cicilistas, como debe ser. Les informamos del estado de los caminos para las bicis, están preocupados también por el tráfico, han venido desde Irún, a donde han llegado en tren, y están asustados por los camiones. Uno nos pregunta con gran ingenuidad si aquí no hay límites de velocidad; no parece italiano. Contemplan orgullosos sus credenciales de peregrino con el primer sello. Dentro de unos días habrán entrado en numerosos lugares a lo largo del Camino donde sellarán las credenciales acreditando que han pasado por allí rumbo a Santiago cuños y más cuños.
Lo de los sellos es una de las cosas más simpáticas del Camino, todo el mundo a su paso tiene el suyo, no sólo las iglesias y museos, sino también tiendas de ultramarinos, carnicerías, bares, pulperías, particulares… hasta tropezarnos con un peregrino que tiene no uno, sino ¡tres!, un sello ambulante en el que hace constar el NIF y el teléfono móvil. Nosotros no tenemos tiempo de encargar el nuestro.
El alto del Perdón es una dura prueba para el caminante, en la cima la Virgen absolvía a los peregrinos de haber pactado con el diablo que se les aparecía en la penosa subida ofreciéndoles agua. Hoy el paisaje ha cambiado de un modo que resultaría aterrador para aquella gente antigua que fue dando nombre a los lugares con lenta insistencia de siglos, los dos viajeros nos enfrentamos a una fila de gigantescos molinos de viento, parecen ”treinta, o pocos más, desaforados gigantes” que nos desafían con grandes brazos amenazadores, pero ”aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento” generan electricidad, ”vuesa merced”.
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En Puente la Reina se reúnen las dos principales entradas desde Francia, la de Roncesvalles y la que entra por el puerto de Somport…
[...] fue tentado a poco de aquí, en una fuente que ya no existe, o eso creo… Nos encontramos en la CUARTA ETAPA, y andamos de Pamplona a Puente la Reina. Dice Guadalupe, Mirada de Agua, que en el monumento reza [...]