(16) Etapa decimosexta: CARRIÓN DE LOS CONDES - SAHAGÚN (Camino Francés a Santiago)

EN PREPARACIÓN… DEjARÉ EN BREVE, POR EL MOMENTO, EL TEXTO INDICATIVO DE LA ETAPA, QUE CORRESPONDE A ‘LA GUÍA DE PEREGRINOS’ ESCRITA POR JOSE MARÍA ANGUITA JAÉN.

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Camino interminable entre Calzadilla de la Cueza y Carrión

*enlace: Camino (interminable) entre Carrión y Calzadilla de la Cueza

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* Durante 13 km se atraviesa con la histórica <<vía Trajana>> un solitario paisaje, que al llegar aCalzadilla de la Cueza deja de ser llano, al aparecer las <<cuezas>> o vallecillos separados por pequeñas lomas. Si se toma alguna de las sendas alternativas a la carretera, se pasa por un bosque de roble antes de regresar a familiares extensiones de cereal y cruzar el río Valderaduey para entrar entierras de León.

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CARRIÓN DE LOS CONDES - SAHAGÚN

*enlace web: CAFÉ COKE, donde puedes estudiar esta etapa y sus correlaciones con las casillas del Juego de la Oca.

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EXPERIENCIAS PEREGRINAS

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5. Sola de nuevo

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Diario de mirada de agua

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Carrión de los Condes - Calzadilla de la Cueza
8 de octubre 2004

Hoy ha sido un camino horrible, horrible para los pies. Es muy llano pero el sendero está lleno de cantos rodados muy grandes y destrozan mis pies, ahora que tenía casi curadas las ampollas, renovada la piel, he decidido parar en Calzadilla de la Cueza.

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CALZADILLA DE LA CUEZA

*enlace: Calzadilla de la Cueza

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No he caminado casi nada, unos veinte, debería de haber llegado a Sahagún (37 kms) pero no lo he hecho.

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Uno de los albergues de Calzadilla de la Cueza

*enlace: Uno de los albergues de Calzadilla

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Nada más llego al albergue empieza a llover muy fuerte, una lluvia de tormenta, es un buen lugar para refugiarme, un pelín caro, no hay casi nada que ver, no conozco a nadie, me quedo en la litera leyendo, es horrible lo que me duelen de nuevo los pies, espero que no me vuelvan a salir nuevas ampollas.

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Interior del albergue de Calzadilla

*enlace: interior del mismo albergue

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No tengo ganas de estar aquí pero no me queda otra. Mañana será otro día.

- Diario de GUADALUPE, Mirada de agua, Octubre/ 04 -

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Alfonso Biescas

18.03.04. Jueves.

Carrión de los Condes-Sahagun (487):
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He salido disparado a primera hora del cuchitril en el que he pasado la noche. Estaba deseando irme y así lo he hecho antes de que nadie se despertara. He desayunado y preparado mentalmente he empezado a caminar para enfrentarme al verdadero páramo, a la nada absoluta, a 18 kilómetros de camino recto, sin nada a los lados salvo la encina que alegra los ojos al cabo de un buen rato.

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Es la prueba. Hasta Calzadilla de la Cueza se podría caminar con los ojos cerrados. Porque es recto y porque no hay nada que ver, nada. Solo ante el cielo y la tierra que se unen en el horizonte, plano como el mar. El vacio, el no ser. El cuerpo ya ha superado las dificultades físicas. Es ahora la mente la que ha de superar la prueba. No es fácil si te traiciona . Es el infinito que te rodea. Es la soledad ante la inmensidad.

Un truco que uso es forzar mi cuerpo, aumentar el ritmo de mi caminar. Ello me permite acortar la eternidad y hace que mi mente se concentre en mi cuerpo, en cómo funciona, en dónde sufre. Y el sonido de mis botas sobre la tierra crea un mantra que me permite concentrarme en otras cosas.

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Y así, en un santiamén llego al final, superando los campos de cantos, la encina, el vacío. Sin sufrir, contento, sudoroso, relajado. Y paro en el bar y me tomo un pincho de tortilla que es la mejor del Camino. Porque tanto no-ser te da hambre. Porque un descanso siempre sienta bien, y los mentales aún mejor. Porque tanto predegal te pide alegría. Y porque quererse es una de las primeras leyes de la vida. Para sonreir y ayudar a los demás.

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Después todo es más fácil. Un agradable andadero te lleva hasta Ledigos en donde la buena temperatura que hacía me ha permitido descansar un buen rato junto a la fuente. Es muy pronto todavía.

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A Terradillos de los Templarios he llegado muy fresco. Dado que la mayoría de peregrinos se iba a quedar aquí, he decidido seguir hasta Sahagun, ciudad interesante en la que voy a estar prácticamente solo, salvo que aparezca algún grupo de ciclistas. La temperatura acompaña y aunque cansado, el recorrido se convierte en un paseo.

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Es la mitad del Camino. A partir de aquí comienza la cuenta atrás.
El refugio es sensacional, amplio y prácticamente vacío. Las duchas hirviendo. Un hotel de lujo para un peregrino. No pido más.

- Diario de ALFONSO BIESCAS, Marzo/ 04 -

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Juanjo Alonso Escalona logo de su diario

Domingo 3 de agosto:

Carrión de los Condes-Calzadilla de la Cueza

Me levanté muy temprano, ya que no deseaba asarme en este tramo del Camino, pues hasta tal punto me lo habían dibujado. Bajé a la cocina para tomar unas tortas que compré a las monjitas. En la nevera encontré leche y me serví un buen vaso. Dejé mi donativo y 4 tortas, para que otros peregrinos también pudieran gozar de estas exquisiteces. Al salir miré el reloj: eran las 5′30 horas. Fuera de la ciudad, frente al Monasterio de San Zoilo, me di cuenta de que aún era noche cerrada. Saqué de la mochila la linterna, y con su ayuda, me interné en la espesa oscuridad de la noche. Al llegar al cruce, después de pasar la Cruz Roja y Gasolinera, seguí hacia la izquierda, saliéndome del Camino. Ahora iba por carretera. Procuré ceñirme bien a la cuneta y llevar constantemente encendida la linterna; todavía no había demasiado tráfico, pero era peligroso circular por un arcén tan estrecho que, a veces, desaparecía. Hasta las 6′30 no comenzó a clarear.

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Al otro lado de la carretera se adivinaba un cartel. Enfoqué con mi linterna y pude leer: N-120 Sahagún. Su lectura me tranquilizó un poco. De noche, por carretera y sin saber la dirección que había tomado, me hacía sospechar un desvío importante. Ahora, por lo menos, sabía que estaba en buena dirección. Calculo que llevaría unos 4 kms andados cuando, después de pasar Calzada de los Molinos, la lazada de mi bota izquierda se enganchó con la fijación de la derecha, dando conmigo al suelo. La caída fue tan violenta e inesperada que quedé como un sandwich entre el piso y mi mochila. El bordón salió disparado así como la linterna. Me levanté con cuidado, dando gracias a Dios, ya que si hubiera venido algún coche en ese momento, lo más seguro es que me hubiera aplastado.

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Aún sentado en la cuneta, advertí que sangraba por todas partes; no era así, pero la profundidad de las heridas hacía que sangrara en abundancia, manchando brazos, piernas, pantalón, camisa y calcetines. Me inquietó sobre manera la herida en la espinilla de la pierna izquierda. De pie, recogido el bordón y la linterna, me di cuenta de que tendría que buscar un sitio más seguro para curarme, ya que el tráfico iba creciendo y el espacio de la cuneta era muy estrecho. Dejando un reguero de sangre tras de mi, busqué un lugar donde poder curarme sin prisas, dedicando el tiempo necesario para hacerlo bien. Al fondo, como a unos 300/400 mts y a la otra banda de la carretera, había una casa de campo que parecía deshabitada. Sin prestar mayor atención a las heridas, me dirigí a ella. A la derecha de la casa había una era. Descargué mi mochila y saqué lo necesario para curarme. Con el agua oxigenada limpié toda la sangre de brazos y piernas; de esta forma pude advertir que el daño era inferior a lo que, en un principio, había pensado. Me había herido en la espinilla de la pierna izquierda. y también en la rodilla de la derecha. En el dedo pulgar tenía un corte muy profundo y con gran hemorragia de sangre, así que traté de curarle primero. El agua oxigenada hervía produciendo gran calor en la mano; conprimiéndolo con bastante algodón logré parar la hemorragia. Lo tinté bien de Betadine y aprisioné con una tirita. A continuación lavé bien las heridas de las piernas, pidiéndole a Santiago que no me pasara nada en la herida de la espinilla; tenía temor de que tardara en cicatrizar o que no cicatrizara bien. La tinté también con Betadine y a continuación hice lo mismo con las de la rodilla. Estas seguían sangrando bastante por lo que me vi precisado de vendarlas con fuerza. Durante la cura oí cómo se abría una ventana de la casa y la volvían a cerrar…

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Recogido que hube todo el botiquín, de nuevo crucé la carretera y continué el viaje. Ya había salido el sol y empezaba a calentar. La circulación también era más fuerte y el paso de coches y camiones hacía bastante incómodo el caminar por el arcén. El vendaje de la rodilla permanecía bien sujeto, lo que hizo que me sintiera orgulloso de la habilidad con que había practicado las curas. La tirita del dedo gordo se me caía con frecuencia, dando lugar a paradas para secar la herida y reponerla. Sobre las 10′30 llegaba a Cervatos de la Cueza. Allí pregunté si había algo abierto para comprar cosas de comer. Me dijeron que un poco más arriba abrirían un supermercado. Subí y, en efecto, estaban metiendo mercancía en una tienda un poco grande y con pretensiones de supermercado. Me acerqué y pregunté si me podían vender alguna cosa. La encargada, un tanto contrariada, me dijo que ya que me encontraba dentro cogiera lo que necesitase. Al final sólo compré pan, una lata de sardinas y otra de mejillones en escabeche. Busqué una sombra en una pequeña plaza y me senté a disfrutar de tan suculento manjar. Tenía sed y se había acabado el agua de mi botellita.

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A una señora, que pasaba por la plaza, le pedí que me indicara dónde coger agua. Me dijo: esta Ud. sentado encima de la fuente. Me sorprendí y miré a mi alrededor; ella sonriente añadió: debajo de Ud. Efectivamente, a ras del suelo había un grifo. Le abrí y, aunque no salía fría, llené mi botella y la vacié por dos veces. Rellena de nuevo y repuestas mis fuerzas, salí a la N-120 para alcanzar la meta de esta jornada. La rodilla me dolía bastante y la herida del dedo me molestaba y sangraba cada vez que apretaba el bordón. El sol y la temperatura estaban alcanzando su cenit. Me sentía desfallecer; había consumido todo el agua, así que mi pensamiento se centraba en encontrar una fuente. A la derecha de la carretera quedaba Quintanilla de la Cueza. Vi algunos árboles y arriba del pueblo una hermosa torre exenta y, al lado, la Iglesia. Sin pensarlo más, me dirigí hacia allá. Cuando llegué me di cuenta que la Iglesia estaba abierta y estaban diciendo Misa. Entré, descargué la mochila y me quedé al fondo de la nave. Sentía vergüenza del sudor que empapaba mi camisa y pantalón. La gente se volvió para mirarme; yo me limité a dar gracias a Dios porque, a lo largo de todo el Camino, ha hecho posible que pudiera participar, cada día, de la Eucaristía. Al finalizar la Misa, entré a la Sacristía para que el Sacerdote me sellara la Credencial. No tenía el sello, pero me la firmó.
Tan sólo me faltaban unos 5 Kms para Calzadilla. Cuando me lo dijeron me extrañó, porque la etapa de esa jornada era de unos 17 kms y yo los había hecho de sobra. Después pude confirmar que mi equivocación en la salida de Carrión me había supuesto 5 Kms de más. Este último tramo de la etapa fue muy duro. El sol, un sol implacable, se ajustaba al cuerpo, agotando las últimas energías de mí peregrinar. Mirando al horizonte nada asomaba que no fuera la inmensa planicie de Castilla. Por fin, tras una curva y como a unos 2 Kms, apareció la torre de Calzadilla.

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El afán de llegar alejaba, como en un espejismo, el perfil del pueblo. A la derecha, y por encima de unas eras, un cartel anunciaba Hostal Camino Real. Recuerdo que llegando pude apreciar un gran enjambre de avispas negras o así me lo parecieron a mí. Entré en el Hostal casi a rastras. Eran las 14′15 horas. Me acerqué a la barra del bar y pedí una botella grande y fría de agua. Me la dieron de litro y medio; me la bebí. Me dijeron que tenían habitaciones y solicité una. Subí, tropezando en los peldaños, porque me faltaban fuerzas para levantar más los pies. Me duché; limpié las heridas, repuse vendajes y bajé a tomar algo. De todas formas me encontraba tan cansado que sólo pedí un pincho de tortilla. Descansé hasta las 17′30.
Aunque el calor era sofocante, quise unirme a los peregrinos de Carrión; así que subí al Albergue. En la puerta estaban Cesar con los de Madrid, sentados y con los pies metidos en unos barreños de plástico con agua. Habían llegado deshidratados y, para colmo, el Albergue sólo tenía una ducha y 6 camas. Todos iban a dormir en el suelo. Sacaron un botijo que fueron pasando de mano en mano. Creo que este es el peor Albergue de todo el Camino. El Hospitalero, sin embargo, era bastante simpático y acogedor. Me apostilló en la credencial: Buen Camino, peregrino ¡ULTREYA! Miguel
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Mantuvimos una buena tertulia en la que hice el comentario de las avispas, confirmándome que había muchísimas y que a Miguel le habían picado el día antes. Enterados, por mí, de que en el Hostal tenían Menú por 1.000 pts. bajaron todos a cenar. Yo, antes de unirme a ellos, subí hasta el cementerio donde hay una torre de ladrillo, exenta, que por su arquitectura y formas no dudo que es mudéjar,posiblemente de los siglos XIII/XIV.

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En el Albergue se me presentó un señor que, al enterarse de que yo trabajaba en Publicidad, me explicó sus habilidades en el terreno de la Heráldica. Él dibujaba los escudos y, es más, estaba dispuesto a sacarme los escudos de mi familia. Se llama José Antonio Rueda y vive en Palencia. Quería, por todos los medios, enseñarme sus dibujos, y al saber que yo bajaba al Hostal, me acompañó porque le era muy grato hablar con personas que entendían de historia y de arte. Cuando llegamos, me dijo que iba al coche para coger los dibujos que, siempre, llevaba consigo. Sentados en una mesa, compartida por los otros peregrinos, J. Antonio me fue enseñando sus escudos y ofreciéndome los que yo quisiera, porque eran fotocopias y los originales los tenía en casa. Yo se lo agradecí, pero le dije que los guardara y que se quedara con mis señas. Si algún día pasaba por Madrid, con mucho gusto le acompañaría. Saqué mi Guía y, entre todos, estudiamos la etapa del día siguiente. Antes de cenar, llamé a mis hijos y hablé con Marcos. Todo iba bien y ya les seguiría llamando, para decirles por dónde me encontraba.

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Aquí, en este Hostal, empecé a darme cuenta de que la nueva cultura del ruido había prendido con más fuerza en los pequeños núcleos de población que en las principales capitales. Cuanto más retirados de la gran Ciudad, tanto más gritos, golpes, estentóreas carcajadas y más palabrotas y blasfemias.

En toda la noche no dejaron de hablar a gritos, de reírse y competir en groserías, disputas y vaciedades. Por desgracia no sería mi última experiencia.

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Lunes 4 de agosto:

Calzadilla de la Cueza-Sahagún

A pesar del griterío, el cansancio era tan grande que terminé conciliando el sueño por espacio de unas dos horas. A las 6 me levanté, y compitiendo con otros huéspedes dado que sólo había un cuarto de baño y un aseo, pude componer mi cuerpo. Abajo desayuné unos sobados y café con leche. Pagué y con mi equipaje a la espalda enfilé a la carretera. En el Km. 218 de la N-120 crucé el río Cueza. Como a unos 2 Kms. a la izquierda está el antiguo Hospital de Santa María de las Tiendas. A esas horas de la mañana es fácil hablar con Dios; a Él dirigía todos los días innumerables jaculatorias, algunas sin final, agolpándose unas encima de otras, al Dios Todopoderoso, al Amor Infinito, a Jesús Compañero y Amigo inseparable, a María, la más hermosa de todas las criaturas, al Ángel de la Guarda. Tenía como una desazón hasta llegar al Ángel de la Guarda; no podía separarse de mi pensamiento. Le sentía tan cerca de mí y sentía tan real su protección que deseaba llegar a nombrarle …bajo cuya custodia me puso el Señor con todo su Amor de Padre. Tantas veces, cientos de ellas, quizás miles, no lo sé, a él me encomendaba. Y al Espíritu Santo para que me enseñara a amar a Jesús, a amarle hasta la locura, pidiéndole que todo el amor de mi corazón se centrara en su corazón.

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A la hora y cuarto de haber emprendido la marcha, bordeé Lédigos y me separé de la carretera para entrar por un camino de arena y piedra relativamente cómodo. A media hora de camino paré en Terradillos de Templarios. En el Albergue volví a encontrar al alemán con su caballo. Entré en el local y pedí que me sellaran la credencial. La Hospitalera me dijo que si quería sentarme a desayunar podía hacerlo. Se lo agradecí, pero le dije que lo único que quería era llenar mi botella de agua. Entró un joven, bastante ebrio, quien comenzó a dirigir una serie de requiebros soeces a la chica, mas, como vi que ya se conocían, preferí dejarles solos y continuar por el Camino de Santiago.

Según me adentré, el olor a tierra mojada, recién regada por la lluvia, hizo que mis ojos se posaran sobre unas humildes flores silvestres, de color azul cielo, que habían brotado a lo largo del borde del camino. Quedé como absorto durante un cuarto de hora o algo más.

Enseguida tuve que prestar atención, porque me encontré en un pequeño barranco, que tuve que salvar sin problemas. Por él, mansamente, discurría el agua del Arroyo de Templarios. La pista continuó cómoda hasta Moratinos. Allí, en la Plaza, al lado de la Iglesia de Santo Tomás, que conserva una imagen de la Virgen con el Niño del siglo XVI, dejé la mochila y en la fuente bebí agua hasta quedar saciado. Rellené la botella y pude saludar a Cesar, que con sus amigos llegaba para hacer lo mismo. Sentado en un banco miró las heridas de mis piernas y me enseñó su rodilla, operada ya dos veces de los ligamentos cruzados. Precisamente se estaba portando bastante bien, aunque en ocasiones se le hinchaba y tenía que parar para refrigerarla un poco. Ahora la traía hinchada; se la remojó con agua y yo, impresionado, le pregunté dónde había comenzado el Camino. Al decirme que en Roncesvalles, añadí que, entonces, era evidente que podría llegar al final sin problemas. Se sonrió asintiendo, si bien -me dijo-, se quedaría en La Virgen del Camino, a unos 3 Kms pasado León. Allí le recogería su hermano para ir al traumatólogo, descansaría unos días y volvería para finalizar el Camino. Como todavía iban a descansar un rato, yo, deseándoles buen camino, continué por él.

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En poco más de media hora llegué a San Nicolás del Real Camino, que es el último pueblo de la provincia de Palencia. Desde aquí se puede hacer el Camino por varios cruces y tramos. Dicen que lo mejor es salir a la carretera y culminar la etapa por ella. Yo no lo hice y sufrí lo intrincado del Camino con serias dudas de si habría acertado en la elección. Pero como al final todo se alcanza, también en esta ocasión llegué a Sahagún, desfallecido, pero llegué. Poco después aparecían los demás, todos igualmente desfallecidos y casi todos con los pies maltrechos. En el Albergue me sellaron la credencial y pude admirar su belleza arquitectónica. Se encuentra en la Iglesia de la Trinidad con torre mudéjar y que, reconstruido, ofrece al peregrino toda clase de comodidades.

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En la Guía se daba razón de una Hospedería Benedictina. Esto atrajo mi atención decidiéndome por ella para poder gozar un poco de la vida monástica. Llegado al Convento, me acerqué al locutorio. La monja me miró un tanto confundida. Le pedí hospedaje y me contestó que la Hospedería estaba completa; no había ni una cama. Había que solicitarlo con mucha antelación y máxime en verano, porque la tienen ocupada casi todo el año. Como no podía más, le rogué que, por favor, me diera un vaso de agua fría y que me dejara descansar un rato al fresco del vestíbulo. Se fue y yo me quité la mochila y me senté en un banco de la entrada. Al cabo de un rato vino con una jarra de agua con hielo, un vaso y un bote de naranjada. Me dijo que el bote estaba más frío. Lo bebí de un trago. A continuación me sirvió dos vasos de agua. Se lo agradecí con toda el alma, ya que me sentía sólo y con la sensación de que mi presencia no era grata. En cierto modo me sentía como un proscrito. Salí sin rumbo, pasando de nuevo el Arco de San Benito. Me entretuve en admirar la Iglesia de San Tirso, impresionante joya románico-mudéjar. Casi de frente pude leer el rótulo de una Fonda, llamada La Asturiana. Abrí la puerta y pedí una habitación. La acababan de arreglar y me la asignaron. Les pedí que me lavaran un poco de ropa, aunque no la plancharan. Se miraron, como dudando, pero al final aceptaron. Se la bajé y ya, en mi habitación, me sentí otro. Dejado mi equipaje, con el neceser en la mano me dirigí al cuarto de baño. Estaba vacío y recién limpio. Di gracias al cielo por sentirme de nuevo persona y bajé a comer. El menú costaba 1.000 pesetas. Se llenó el comedor y el servicio era mínimo: la chiquita que me había acompañado a la habitación. La pobre no daba abasto, pero me puso una botella de litro y medio de agua para que me fuera más leve la espera. Comí muy a gusto, abundante y bueno. De pronto aparecieron también Cesar con sus amigos. Les prepararon una mesa redonda. Yo procuré acabar cuanto antes para que pudieran acomodar a más gente que esperaba. Subí a la habitación y me acosté hasta las 17′30. Por la tarde hubo conato de tormenta, pero no terminó de descargar por lo que hacía un bochorno insoportable.

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Ya descansado, hice mi recorrido histórico-artístico. En mi visita a la Iglesia de San Lorenzo actual, con su museo y acompañado de Marianela, custodiadora tanto del Museo como de la Iglesia, me sentí emocionado por lo maravilloso de sus esculturas así como por el acogedor trato de la guía. (Para Marinela mi más cariñoso recuerdo y agradecimiento. No sabe Sahagún la joya que tiene en su persona). De esta forma, despacito, contemplando las maravillas de esta ciudad leonesa, pasé la tarde.

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Por la noche vinieron nuevamente los jóvenes peregrinos a cenar. Nos saludamos y estudiamos la etapa del día siguiente. Cesar me dijo que era bastante dura y que él, a lo mejor, se quedaba en el Albergue de Burgo Ranero. A mí me pareció razonable y quedé en parar allí. A eso de las 12 de la noche me puse en contacto con Covadonga (la Asturiana) para ver a qué hora abrían y poder liquidar mi cuenta. La pobre estaba cansadísima y me dijo que ella se levantaría para atenderme. Yo me negué; le dije que la pagaba en ese momento y que me dijera dónde tenía la ropa tendida para que por la mañana pudiera recogerla. Me enseñó el tendedero y recogí toda la ropa, aún no muy seca pero se terminaría de secar en el cuarto. Su marido le dijo que me dejara preparado el desayuno y que yo mismo en el microondas podía calentarlo. Así quedamos.
Empezó a echar cuentas y, al final, me dijo: deme 2.600 pts y ya está. Le dije que había comido, cenado, amén del desayuno, ropa, habitación y contestó que Dios ya se lo daría por otro lado. Le tuve que rogar que se quedara con 3.000 pts
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A las 6′30 de la mañana bajé ya preparado para calentarme el desayuno y marchar sin meter ruido. Covadonga salió de su habitación, poniéndose la bata, para servirme el desayuno. En esta tierra todavía quedan ángeles. Covadonga es uno de ellos.

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- Diario de JUANJO ALONSO, Agosto/ 1997 -

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13.

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Enlace a todos los artículos de esta temática:

en: EL CAMINO DE SANTIAGO (itinerario que sigue la Vía Láctea)

¿Dónde encontrar más historias e información? Diarios de Peregrinos

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EL DISCAPACITADO Y EL CAMINO

*ENLACE WEB: EL CAMINO DE SANTIAGO PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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~ por candelaarias en Mayo 15, 2008.

4 comentarios to “(16) Etapa decimosexta: CARRIÓN DE LOS CONDES - SAHAGÚN (Camino Francés a Santiago)”

  1. PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD TAMBIÉN SE EDITAN CAMINOS:
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    CARRIÓN DE LOS CONDES - CALZADILLA DE LA CUEZA 17km

    Muere la pista peatonal a la altura del silo de Carrión y pasa la ruta caminera a la izquierda dejando a su derecha, muy cerca, la pequeña ermita de Nuestra Señora de la Piedad, por la Avenida de los Peregrinos; llega frente al convento de las clarisas y siguiendo la calle de Santa Clara penetra en el recinto amurallado junto a un cubo ruinoso; a la derecha la iglesia de Santa María, que da nombre a la calle por la que llegamos a la plazuela del Marqués de Santillana, comunicada con la Plaza Mayor; en el lado más próximo por donde venimos está la iglesia de Santiago. Desde esta plaza seguir las indicaciones que figuran, señalando hacia la izquierda, San Zoilo. Las aceras del puente sobre el río Carrión no permiten el paso de una silla, por lo que se aconseja la consecuente prudencia. Se ve el complejo del antiguo monasterio de San Zoilo. Frente a su fachada hay un panel informativo que indica por dónde transcurre la ruta francisca. Lo peor es cruzar la complicada glorieta de la carretera hasta el cruce de la N-120, Osorno-Burgos, donde aparece la señal de dirección a Villotilla, por carretera estrecha pero asfaltada. Antes de acabar, a su derecha, se ven las ruinas de lo poco que resta de la abadía de Benvívere. Pasamos por encima de un río, y al otro lado, en su inicio, una piedra labrada con la siguiente inscripción: “Vía Aquitana, Burdeos-Astorga, tramo (12 Km) del Camino de Santiago con su trazado original”.
    Ya hemos indicado la dificultad de este inclemente tramo recto, en paralelo con la autovía León-Burgos, que nos lleva hasta un pueblo que aparece de repente, cuya existencia solo habíamos presumido por la torre de la iglesia que se ve un tanto separada a la derecha; es Calzadilla de la Cueza (cueza es un valle pequeño u hondonada del terreno que recoge las aguas de lluvia).
    N-120. El uso alternativo del arcén de esta carretera nacional, aunque ha perdido tráfico tras la reciente inauguración de la Autovía Camino de Santiago, León-Burgos, debe hacerse con las precauciones ya reiteradas.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:

    A la salida de Carrión de los Condes, el camino avanza por el arcén de la carretera N-120, accesible pero con el riesgo propio de este tipo de vías, hasta alcanzar el comienzo de la Vía Aquitana. Ésta es una calzada formada por guijarros grandes y sueltos, que la hacen inaccesible para su recorrido en silla de ruedas.
    La alternativa es continuar por la carretera N-120, cuyos arcenes son amplios y bien pavimentados en este tramo, hasta entrar en Calzadilla de la Cueza.

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    CALZADILLA DE LA CUEZA - LÉDIGOS 7km

    Hay que seguir, por el medio del pueblo, la calle Mayor. A su mitad, una ostentosa flecha amarilla en el suelo nos invita a ir hacia la izquierda (un bar, ya anunciado con la palabra “Ánimo” hace 9 Kms.); no obstante, seguimos recto. Y nada más pasar el puente, a la izquierda, sale un ramal que conduce a Santa María de las Tiendas, una abadía y antiguo famoso hospital de peregrinos del que restan unas pocas ruinas; nosotros no usamos este primigenio camino por el inconveniente de un vado y volvemos a utilizar la “Senda de Peregrinos”, que continúa fiel al mismo lado izquierdo. Mas por haber quitado la mayoría de los mojones, puestos para cohibir el paso de vehículos, ya no es lo que era, aunque a tramos aún resulta aceptable y mejor para nuestro propósito que cualquier otra alternativa. Esta advertencia sirve hasta su final en la muga con León.
    La continuidad de la senda no se interrumpe por el paso de un puente sobre el río Cueza, y sigue por la izquierda, aunque un poco más adelante hay un descansadero arbolado al otro lado de la N-120.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:

    A la salida de Calzadilla de la Cueza se cruza la carretera N-120, para tomar el camino que discurre paralelo a la citada carretera; aunque comienza en un estado adecuado, paulatinamente se va deteriorando. Dependiendo del tipo de discapacidad, en caso de no poder continuar por el camino se puede volver al arcén de la carretera N-120, aunque con los consiguientes riesgos en este tipo de vías.

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    LÉDIGOS - TERRADILLOS DE LOS TEMPLARIOS 2,5km

    Al entrar en Ledigos se acaba la senda y hay que dirigirse, cruzando la carretera por la P-790, hacia Población de Arroyo, a 2 Kms.; pero solo a 200 metros, frente a un palomar redondo, se tuerce bruscamente a la derecha y se usa la carretera-camino con firme desigual, que acaba, tras una revuelta a la derecha, en Terradillos.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:

    A la salida de Lédigos, se cruza la carretera N-120, por un punto no señalizado, para tomar la senda de tierra, en estado de conservación aceptable, hasta llegar al puente sobre el río Cueza. Una vez pasado éste, se retoma la senda; en todo caso, las transiciones entre el arcén y la senda no son accesibles debido a la excesiva pendiente y al estado del firme en la zona que separa ambas vías. La alternativa es partir desde Lédigos por el arcén de la carretera N-120 hasta llegar al cruce de entrada a la carretera A-231.

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    TERRADILLOS DE LOS TEMPLARIOS - MORATINOS 3,5km

    Se entra en el pueblo y se tiene que dirigir la marcha no de frente sino retrocediendo hasta buscar un acceso a la N-120. A la misma salida del pueblo, a la izquierda, vuelve a aparecer la útil “Senda de Peregrinos”, que cruza en su mismo comienzo el arroyo de los Templarios y va hasta el pueblo siguiente, Moratinos.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:

    El camino es firme y ancho, con pendientes más o menos severas a lo largo del recorrido

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    MORATINOS - SAN NICOLÁS DEL REAL CAMINO 2,5km

    El camino que llevamos entra en este pequeño pueblo por su parte izquierda; lo atravesamos sin mayores dudas pasando al lado del templo parroquial de Santo Tomás para salir otra vez a la N-120. Aquí la “Senda de Peregrinos” transcurre al lado derecho; sobre ella ha crecido algo de hierba.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:

    La salida de Moratinos se realiza por la carretera N120 por cuyo arcén se recorren unos 20 kms. Más adelante, el camino pasa a una pista totalmente inaccesible debido a su firme irregular así como por su pendiente pronunciada. El resto del camino hasta llegar a San Nicolás del Real Camino es moderadamente irregular. se recomienda no dejar el camino que trascurre paralelo y al a izquierda de la carretera N- 120, aunque presente algunas deficiencias de accesibilidad antes descritas, es más seguro que la carretera.

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    SAN NICOLÁS DEL REAL CAMINO - SAHAGÚN 8km

    Se atraviesa este último pueblo de la provincia de Palencia; a su salida, la senda retorna paralela a la N- 120, y pasa a la izquierda donde le decimos adios, acercándonos a un descansadero ya en las afueras de Sahagún cuyo acceso está señalizado.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:

    El camino se inicia con un tramo de firme irregular hasta alcanzar la carretera N-120, nuevamente, a partir de cuyo momento transcurre paralelamente a ésta. A la altura de la ermita de la Virgen del Puente, se cruza para continuar el camino por un arcén estrecho y mal peraltado.

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    REFERENCIAS DE HOSPEDAJE Y DEMÁS SERVICIOS QUE OFRECE ESTA PÁGINA

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    CALZADILLA DE LA CUEZA

    Alojamientos
    REFUGIO DE PEREGRINOS
    ALBERGUE DE PEREGRINOS CAMINO REAL
    HOSTAL CAMINO REAL*

    Servicios de salud
    CONSULTORIO. Al lado del albergue. De martes a viernes de 12:00 a 13:30.

    Otra información de interés
    YACIMIENTO ROMANO: El nombre proviene de la Vía Aquitania, que discurría por estas tierras con anterioridad al camino Jacobeo.
    IGLESIA PARROQUIAL: Presidida por San Martín. Alberga un retablo del siglo XVI procedente del monasterio de Santa María de las Tiendas.
    FIESTAS PATRONALES: Del 4 al 5 de julio en honor a San Martín de Tours.

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    LÉDIGOS

    Alojamientos
    REFUGIO DE PEREGRINOS EL PALOMAR

    Otra información de interés
    PARROQUIA DE APÓSTOL SANTIAGO: Iglesia reformada en el siglo XVII. En su interior alberga imágenes emblemáticas del apóstol.
    FIESTAS PATRONALES: Se celebran el 25 de julio.
    AYUNTAMIENTO: Tlf. 979 883 030.

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    TERRADILLOS DE LOS TEMPLARIOS

    Alojamientos
    ALBERGUE JACQUES DE MOLAY

    Servicios de salud
    CONSULTORIO. Martes Y viernes a las 11:00.

    Otra información de interés
    IGLESIA PARROQUIAL: Bajo la tutela de San Pedro.
    FIESTAS PATRONALES: Se celebran el 29 de junio en honor a San Pedro .
    AYUNTAMIENTO: Tlf. 979 883 620.

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    MORATINOS

    Otra información de interés
    CALLE REAL: Denominada también Calzada Francesa. Existen documentos que se refieren a ella del año 955.
    IGLESIA. Dedicada a Santo Tomás.
    FIESTAS: Celebradas el 25 y 26 de agosto. Celebran también la festividad de Santo Tomás, el 20 de agosto.
    AYUNTAMIENTO: Tlf. 979 188 103.

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    SAN NICOLÁS DEL REAL CAMINO

    Alojamientos Albergues
    ALBERGUERÍA LAGANARES

    Otra información de interés
    HOSPITAL DE PEREGRINOS: Existió uno en el siglo XII, cerca de lo que actualmente es un cementerio. Terminó convirtiéndose en una leprosería regentada por canónigos de San Agustín.
    IGLESIA. Construcción de ladrillo, estilo muy típico de la Tierra de Campos. Tanto en su presbiterio como en un retablo se venera una imagen de Santiago.
    FIESTAS PATRONALES: Se celebran coincidiendo con la festividad de San Nicolás.
    AYUNTAMIENTO: Tlf. 987 844 331.

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    SAHAGÚN

    Alojamientos
    HOSTAL ALFONSO VI
    HOSTAL PACHO
    ALBERGUE MUNICIPAL
    HOSTAL LA CODORNIZ

    Dónde comer
    CONFITERIA BAR ASTUR

    Servicios de salud
    CENTRO DE SALUD. Avda. de la Constitución, 8. Tlf. 987 781 291 / 987 781 297.
    FARMACIA. Plaza Mayor, 2. Tlf. 987 780 349.
    FARMACIA. Avda. de la Constitución, 89. Tlf. 987 780 753.
    FARMACIA. Avda. de la Constitución, 24. Tlf. 987 780 349.

    Otra información de interés
    SANTUARIO DE LA VIRGEN PEREGRINA: Se asienta sobre una pequeña colina a las afueras de la población. Realizada en estilo mudéjar alrededor de 1260, presenta características del gótico.
    ERMITA DE LA VIRGEN DEL PUENTE.
    IGLESIA DE SAN TIRSO DE SAHAGÚN: Comenzó a construirse en piedra, pero inmediatamente le dio paso al ladrillo. Los tres bsides
    se hicieron en estilo mudéjar.
    MONASTERIO BENEDICTINO DE SAN BENITO: Consagrado a los Santos Facundo y Primitivo. Alcanza su máximo esplendor bajo el reinado de Alfonso VI.
    IGLESIA DE LA TRINIDAD: Está fechada en el siglo XVI. Es un edificio de ladrillo en el que predomina el estilo neoclásico. En la actualidad se utiliza como albergue para peregrinos.
    MUSEO DE LAS MADRES BENEDICTINAS: Con imaginería y orfebrería.
    IGLESIA DE SAN JUAN DE SAHAGÚN: Del siglo XVI es de estilo neoclásico. Es el emblema de esta población leonesa.
    PUENTE DEL CANTO: Sólido puente sobre el río Cea. Construido en 1085 por orden de Alfonso VI.
    IGLESIA DE SAN LORENZO: Data de la primera mitad del siglo XVIII. La torre esta realizada en ladrillo y es una muestra del espíritu cristiano con las maneras decorativas mudéjares.
    FIESTAS PATRONALES: El 12 de junio San Juan de Sahagún, el 25 de abril San Marcos, el 13 de junio San Antonio de Padua y el 15 de agosto celebran la Asunción de Nuestra Señora.
    AYUNTAMIENTO: Tlf. 987 780 001.
    AMIGOS DEL CAMINO: Tlf. 987 780 001.
    CIBERCAFÉ STUDIUM: Plaza Lesmes Franco, 6.
    ESTACIÓN DE RENFE
    AUTOCARES YUGUEROS: C/ G. Franco, 12 (Cistierna). Tlf. 987 700 355.
    AUTOCARES POLVOROSA: C/ Fernando de Castro, 41. Tlf. 987 781 267.
    TAXI ÁLVAREZ 24 HORAS: Tlf. 987 780 876/ 987 781 099.
    SERVICIO DE TAXI F. SANTAMARTA: C/ Ronda Estación, 5. Tlf. 987 782 052.

  2. ESPACIO RESERVADO PARA LA INFORMACIÓN DE LA GUÍA PRÁCTICA DEL PEREGRINO DE JOSE MARÍA ANGUITA

  3. FRAGMENTO DE ‘PEREGRINATIO’ DE MATILDE ASENSI

    En el breve tranco hasta Lédigos deteneos en la abadía de Benevivere, de los canónigos regulares de san Agustín, que os darán buena acogida, y desde Lédigos hasta Sahagún cabalgad tranquilos, pues los antiguos templarios que dominaron estas tierras os proveerán de lo necesario. En Sahagún, ciudad llena de toda clase de bienes, podréis hacer noche y albergaros en el hospital de la importante abadía de cluniacenses o en el de peregrinos, de los freires franciscanos, a las afueras. Pero quiero, Jonás, que, cuando te halles en esta hermosa ciudad de Sahagún, observes bien cómo los alarifes mudayyanes ( Mudejares, de mudayyan, “a quien le es permitido quedarse” musulmanes que seguían viviendo bajo territorio cristiano bajo la conquista.) han levantado torres y ábsides en las iglesias de San Tirso y San Lorenzo, pues, al parecer, es un trabajo digno de mucha admiración que ya me gustaría a mí poder apreciar personalmente. Los mudejares no trabajan con piedra, como nuestros maestros artesanos, sino con arcilla cocida que moldean en forma de pequeños ladrillos, lo que produce un delicado efecto artístico que combina templadamente con la recia estructura cristiana.

  4. [...] <<La séptima, de Frómista a Sahagún>>. [...]

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