EN BUSCA DE ANANDA – xii – perejil, salvia, romero y tomillo –

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‘… te lo he dicho con el miedo, / te lo he dicho con la alegría, / con el hastío, con las terribles palabras…’

– LUIS CERNUDA –

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Lilith de Rosetti

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Salí a la hora acordada. Me dejé llevar por el instinto. Tenía previsto escuchar al menos una hora de grabación. Pero ya no la terminé donde me senté. Mi lugar es sin duda bajo el plátano.

Al llegar al semáforo me pareció escuchar detrás de mí su silbido. Alguien silbaba. Pero no sé si él. No me di la vuelta y te escuchaba a ti. Elegí también mi calle. El bar del siciliano aún estaba cerrado. Podría haberme quedado en la terraza pero la gente es tan suspicaz que preferí no hacerlo. Hoy él vestía de burdeos. Primera pregunta: ¿Cómo se rompe el secreto de la tensión? Ella dice que la tensión es el secreto. Y ciertamente él no es cualquiera. Pero ignoro a qué puede referirse cuando dice: ‘Lo que pasa es que pasa algo’. ¿Qué crees tú que pasa pequeña pagana? Profundízame en eso…

Mis pendientes de plumas vuelan. Otra vez sus ojos. Esta vez en un chiquillo de menos de veinte. ¿Estará el chiquillo del ciber conectado? Lo del bazo ya te lo explico yo, cuando sea. Pero sí, el yeyuno cuenta. Y no, no sólo lo tienen las vacas. Como el páncreas, que no mencionas, también es importante. Pero ese dulce, tan dulce, no va a matarte. Él es tu ananda.

Encontré algo en el suelo. Un fruto maduro caído del plátano al final del verano. Y me parece curioso que tú hables de las sombrillas y que detrás de él haya una pequeña sombrilla roja. ¿Confirmarte? Juegas a los dobles sentidos. El mecanismo es que piensas en otra cosa pero sólo a veces… y luego te das cuenta de lo que has dicho. Como eso de la relación. Y te quedas pensando en la cosa dicha y la dejas resonar. Esos son los deseos que expresa tu alma. Y después, sí, te ciñes. Tu estilo no es obligar a nadha. Ni a nadie con ella. Recordé algo, ¿sabes? Justo en este punto. Pero en aquel instante. Recordé cuando él, Pésimo, me decía: ¡Claro, a ti no te importa nadha! Piénsalo ahora. Ahora si me importa y mucho. Me importa todo nadha.

Ella hoy se ha empeñado en llevar su mitad del pelo suelta. Sus rizos más largos, como ella dice. Compartimos la cabeza. Pero desde que yo recuerdo siempre ha sido así. Mi parte no. Crece menos. Es más estéril. Y ella llora, llora mucho. Con mucho sentimiento. Dice que de pronto lo ve todo claro. Porque cree que mantengo relaciones con suamor. Luego, más adelante, sabrá poner el ejemplo contrario. Y dice que la censuro. ¡No te jode! Eso es mentira. Como lo del cuaderno. Yo también lo escribo, querida. Y también sólo hago lo que me apetece en él. El 22 será mágico. Pero éste, éste es el único que no le enseñaría a nadie. El que hemos compartido tú y yo, tan a solas. Nos encontramos en la página 107. Y eso fue porque en algún momento las dos dejamos de sentir la necesidad de escribir o yo de transcribirte… ¿Un milagro que confirme a la mística como mística? Por imaginar… que no quede. Estoy de acuerdo. No te cortes y no olvides eso tan interesante que dijo Punset: que imaginar es ver, y que la felicidad se encuentra en la antesala de la felicidad. Se burla de él -se sonríe con él-. Nunca lo adivinarías, le dice. Y lo sé, lo sé. Ríe… lo que más percibo es camaradería. La canción ahora: . Y Lilith… ‘Lady Lilith’ de Dante Gabriel Rossetti.

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– Scarborough Fair –

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Y entonces hago una llamada. La recepción es positiva. Pero antes de encontrarme con esa persona me detengo en una tienda de discos… Se nos olvidó lo fundamental: el autor. Pero mañana lo remedio con otra llamada.

Y me encanta la respuesta de Aurora acerca de eso de los juegos y los laberintos… Por cierto, ¿suaurora, te llamó? … Aurora dijo: ‘el olor que hay justo antes de que empiece a llover’

Aunque yo prefiero el de la tierra mojada después de haber sido llovida por la lluvia.

Le has hablado de tu playa en el puto centro de la tierra, de las calendas y del Stromboli. Quieres llevártelo a un montón de cuadros. Quieres, quieres… eso tan perverso de la perversión… Me ocuparé de encontrar tu leyenda irlandesa. A salvo de las serpientes porque Irlanda es uno de esos pocos lugares del mundo donde no existen. Y el otro es la Antartida. Y te llevaré al parque de los avellanos y tal vez en busca de aquel viejo poeta que te escribió desde las ventanas que miraban a él. El único cuyo recuerdo no está atado al de alguien, y que es el que te gustaría tener con tuamor. El que tiene la mirada del mar de la ciudad de los aventuras…

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LINK: artículo que explica el título

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2 Respuestas a “EN BUSCA DE ANANDA – xii – perejil, salvia, romero y tomillo –

  1. Pingback: - La revolución de la cesta de campo - « - LA MÍSTICA OSCURA -

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