EN BUSCA DE ANANDA – xiv – De las rupturas –

‘Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona/ que yo fui,/ que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;/ por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,/ limpios de otro deseo,/ el sol, mi dios, la noche rumorosa,/ la lluvia, intimidad de siempre,/ el bosque y su alentar pagano,/ el mar, el mar como su nombre hermoso;/ y sobre todo ellos,/ cuerpo oscuro y esbelto,/ te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,/ y tú me das fuerza y debilidad/ como el ave cansada los brazos de la piedra….//’

– LUIS CERNUDA –

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campo de amapolas

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LINK: –descarga del audio

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Siempre verdes. Siempre rojos. Como si fuéramos la alternativa de un campo de amapolas.

Mangas japonesas. Extrañas mangas. Picos en las mangas, en el pelo y en la emoción.

La serenidad de esa hora azul en las cumbres atlantes de tus ojos.

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moais

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Y de los moais que dibujan sus imaginarias líneas en el Pacífico. Donde lo volcánico y lo eruptivo ha sido transformado en gigante con sombrero y religión. Arrastrado por 40 hombres hasta el temor.

La mística no reconoce cuando camina por la calle. Nada ve, nada estima. Va sumida en cientos de icónicos-pensamientos. Pero va registrándolo todo con minucia. Sensorialmente. Impresivamente.

Puede ser aquella vez que la vieron muerta bajo las ruedas de un coche. Puede ser una encrucijada en la que se huye. Alguien dijo que el movimiento también se manifestaba así: en la huida. Puede ser la no-manifestación. La mística no consentirá que los dogmáticos inmuten su silencio interior.

Si tú no deseas hablar. Si sigues tu rumbo. Si el rumbo y el aislamiento son importantes para ti.. educa a los demás en la fe de respetar los instantes únicos de los otros.

No hay motivo alguno por el que socializar tus momentos de intimidad.

Tu intimidad es sagrada y tanto derecho tienes a disfrutarla cuando te encierras en tus iglesias… como si caminas por entre las penumbras de la calle o bajo el sol.

¿O no es eso lo que te enseñó tu madre, tu padre, un abuelo, que masturbar se masturbaba uno en soledad?

Pues no toda masturbación se halla en el instrumento propio de tu sexo. Y el sexo de tu ángel, tu alma lo es, es lobezno y sutil.

Atrévete, pues, a hacerlo una primera vez y luego no des más explicaciones.

Tú no eres él/ la culpable de que nadie se haya preocupado de enseñar la verdadera Educación a los demás.

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15 Respuestas a “EN BUSCA DE ANANDA – xiv – De las rupturas –

  1. Madrugada del 1 de septiembre.

    Es la noche del experimento con una canción. Pronto será Ari-Lo. Ese día Ella tenía muchas ganas de salir a la calle. Muchas. Pensó que se vestiría de rojo y negro. Se puso sus pelos. Ella siempre lleva el mismo peinado. Lleva el pelo recogido. O en un moño o con un kiki. Siempre con pelos sueltos por el cuello y por la cara. Una camiseta roja, de manga japonesa. Siempre mangas japonesas y extrañas a ser posible. Siempre con picos. Siempre verdes. Siempre rojos.

    – Todavía hoy ella me habló de aquel vestido… Yo tengo otro vestido, profesor equisi, un vestido especial para la Entrega. Si ella no me hubiera hablando de ese vestido hoy, yo no lo habría recordado. No llevaba el vestido pero llevaba la misma actitud. Ella se alarmó cuando le dije que vestía de rojo pero pensó que era otra cosa… No mamá. Llevo un pantalón negro, tranquila. Le estaba diciendo eso cuando el principe negro me miró. No lo pude evitar.

    En ese momento era yo. Y yo no le quito la vista a ningún hombre de encima. No se la he quitado en la vida y no se la voy a quitar ahora. Bueno es increíble -dijiste. Carcajada.

    – Ni te imaginas lo increíble que soy. Tú no me conoces a mí… Tú si, verdad Profesor equisi, estaba muy desorientada cuando te escribí por lo que había pasado. Te dije que estaba a oscuras en un garaje porque era cierto. Se acaba la canción Tengo que cortar. Tú los quieres cortitos pero es tan difícil cortar eso. Cortar, cortar. Hay que ser serias.

    (transcripción REC0016)

  2. Te dije que te necesitaba en la Red porque quiero torturar a alguien. Me apetece torturar a alguien y recordándote a ti lo puedo hacer muy bien si quiero. No me creo nada de él. Me hizo mucho daño aquel gesto. Porque es que dijo eso: ‘Bueno, lo tuyo es increíble’. Y se enfado conmigo. Ahora me río. En aquel momento no lo entendí. Sólo sabía que iba a pasar… Lo supe en cuanto le vi de negro. Cuando le vi de negro dije: ¡Ay, dios!

    ¿Dónde está el hombre sonriente que yo conocí? ¿Por qué tienes que ser un jodido misógino? ¿por qué te has convertido en eso? Lo de hoy me lo has hecho otras veces. Por ejemplo aquella mañana. Sentí el mismo daño. Aquella mañana. La de la emboscada. Joder, recuerdo como me miraste. Como hoy. Eres dos. Eres dos. ¿por qué me desprecias? Ella dijo que lo hacías porque te conté demasiado, demasiado… Era con mi madre con quien hablaba. Y mi madre siempre me dice la verdad. Me dijo que me ibas a hacer daño. Dijo que eras dañino. Que me apartara de ti. A más me dicen que me aparte de ti… más necesidad siento de no apartarme. Los imposibles. Existen los imposibles. ¿Soy imposible? Soy imposible. ¿Y si me convierto en tu imposible? ¿Es eso lo que te gustaría? La canción, la canción… la canción.. me salvó hoy.

    – orgasmo –

    la canción… qué putada.

    (transcripción REC0017)

  3. Pues salí de casa. Y busqué un lugar. Donde pudiera estar segura. Para fumar. Una especie de encrucijada. Tuve que salir de allí corriendo. Me vio alguien. Alguien a quien no quiero ver y paró la furgoneta a mi lado. Salí huyendo del encuentro. Me dejó alternativas. Distancia de fuga. Consumí la colilla por la calle. Cada vez sentía que me iba naciendo más el valor para afrontar a los ciudadanos. Que no importaba. Soy como soy. Y ahora elijo ser así. Una mística por la calle. Ya sabemos que fui tenista, patinadora, furcia, bruja (con voz enronquecida: loca) pero ahora me voy a convertir en una mística y quiero que lo sepas. Me apetece disfrazarme de eso. Me apetece mucho. Me gusta mucho ir disfrazada de eso. Bueno, ¿es increíble? ¿Y el día anterior tanto cuento? ¿Sólo porque ibas de blanco? Cambias. Cambias. Cambias de talante de aspecto y de personalidad. Eres absolutamente camaleónico. Yo no tengo la culpa de que necesites un día u horas para eso. Yo cambio de forma en segundos…. ¿quieres que te cuente lo que hacía? Es comprensible. Estaba siguiendo instrucciones. Los de los audios previos. Lo que a partir de ahora va a pasar es que aquí la que da las instrucciones soy yo. ¡Nadha! ¡Nadha! Escúchame… Tienes que ser yo todo el tiempo. Todo el tiempo. Sé yo. Tú sabes como soy. Seguimos caminando. Nos detuvimos en un semáforo. Pero otra vez la música. Es una putada. ……………………………………………………………….. yo quería torturar a alguien pero esto es una tortura para mí. ¡Ay la canción! No puedo. No puedo. Lo siento. ¡Ay! Si un trato es un trato, joder.

    (transcripción audio 18)

  4. Sigue contándome, por favor:

    Pues…. antes de llegar al semáforo… tú pensaste en el lince. En el lince ibérico. Pensaste que si ellos cruzan la carretera es por qué ven algo que les llama la atención… y no miran más que para eso. Pensaste que por mirar así… Por seguir así, a algo, puede olvidársete tener los sentidos atentos a la carretera. Tú ya cruzaste así una vez. Siguiendo algo que querías mucho. Pensaste que te libraste de milagro, que tenías cuatro años. Pensaste el disgusto que le diste a todos. A tu abuelo, a tu madre que estaba en la ventana, al médico que te vio muerta. El dijo que te había visto muerta en la carretera. No te mató de milagro pero tú no lo recuerdas. Te acuerdas de la carrera, de cuando él se enfadó contigo y dijo que dieras la vuelta. Tu madre te gritaba por la ventana que te iba a matar. Te escapaste detrás de tu abuelo. Y cuando volvías ibas cegada por las lágrimas y no viste el coche. No lo viste. Por eso tú siempre cruzas por los pasos de cebra. Te pone muy nerviosa la gente que no cruzar por los pasos de cebra como él. Sufres cada vez que va a cruzar la carretera. Pero no siempre lo hace, fíjate. Cuando tiene poca fuerza o dolores. Cuando está aterido, si cruza por el paso de cebra. No te preocupes al principio. Pero no puedes mirarle. No vas a saber si está o no está. No vas a saber si está o no está. Acuérdate. Mañana si quiero que vayas. Si quiero que vistas de rojo otra vez. O mejor, vete con el chal. Será como sea. En el momento que escuches esta parte… levántate y evita pasar por delante de él. El árbol tiene que ser el roble, debajo del roble. No sirve el ciruelo. Levántate y dirígete al balcón del silencio. Cuando estés allí bajas por esa calle. Hacia los arcos. Hacia el parque. Todos los días el mismo ritual. La canción.

    (transcripción ReC0019

  5. El peligro, tienes que saberlo, es que vas a estar tan aislada… No sabemos si el acosador te sigue a través de la Red. El merde menta. Hoy lo asusté. Con la policía. Tranquila que no está tranquilo con los coches de policía. Ese aprendió la lección. Pero el peligro es que nos esté escuchando. No quien tú quieres sino él. No importa. Un ritual, el ritual del zorro, se hace así: tu roble… al cobijo de la fronda del roble. Tapizada por tu chal. Quiero que seas ‘la piedad’ todo el tiempo. Tranquila, ya puedes salir. Estás en la calle del descenso. Te has adentrado unos pasos … en el umbral. Sales, no mires hacia arriba. No lo busques con la mirada. Bajas esa calle despacio. Miras todo … quiero que te fijes en cada detalle. Quiero poder contarlo todo. Hacia abajo llevas los ojos muy abiertos. Quiero saber cuantos detalles descubres. Fíjate bien. Cuéntame si hay algún grafiti en la pared. Si, vas por la linea del centro y no te sales de ella. Eres la única que puede hacer eso porque te enseñaron a caminar. S, si me estás escuchando tienes andares de pato (*eso es una pista para dar con tu animal). Si eres tú la que hiciste la búsqueda: fotos de S. y mi madre y su amiga si saben follar… cariño, no tiene ningún merito. A ver… no puedo decir mentiras. No tengo por qué llamarte cariño a ti.

    (transcripción REC0020)

  6. No se puede mentir… seguimos:

    Ahora tienes que estar cerca de las escaleras de la iglesia. Súbelas. No te preocupes. No te sientes. No esperes. No mires. Cruza las puertas del interior de la iglesia. Sé discreta. No te escondas. Ahí donde te escondes. Te vas al primer asiento. Porque te vas a quedar a la misa. Te vamos a hacer beata xD, qué bueno.
    A ver… cuando estés sola… lees poesía o escribes. O me escuchas. Cuando empiece el rosario… te quedas al rosario. Ya verás lo divertido que es. Si te colocas. Cuando esté más segura te voy a dejar fumarte un porro sentada en el muro de la iglesia. Pero para eso tengo que estar segura de que estás protegida. A lo que vas al parque… es a fumarte. ¿De acuerdo? Poquito. No se te ocurra tener ninguna experiencia mística en la iglesia xD, que te conozco. De lo que se trata es de que te sientes en primera fila y mires atentamente al cura. Por favor, no le lleves la contraria. Compórtate. Que te vea compungida. Vamos a crear un misterio. Ya veremos lo que surge a partir de ahí :)))
    Es que fue tan divertido lo de hoy. Tan divertido. Llegaste al paso de cebra. El semáforo estaba en rojo. No pensaste como ayer que necesitabas que viniera alguien y que te cogiera de la mano y te cruzara, que que bien que viniera él y pudieras pedírselo. Imaginaste eso, que se lo pedías, que le esperabas en el portal para pedirle que te ayudara a cruzar la carretera. Fue una imaginación, una fantasía, nunca lo harías…. umm bueno tengo miedo que sí :)))
    la música

    (transcripción REC 0021)

  7. Si te aburres mucho… finge … que te suena el móvil en función vibrador… Entonces, lo abres, miras e inmediatamente te levantas y te vas. Tienes que llamar la atención. Pero como debe hacerse. Ya sabes lo que te dijo tu madre, que no tienes cuatro años… El ritual es para que el pueda controlarte. El problema es que no te controla. Vamos a crearle… una ilusión óptica. No hay nada más atractivo que ver a una mujer caminando en otoño por un parque. Su madre lo hacía. Camina como su madre. Y sí, la parte de la misa es inalterable, lo siento. Tengo miedo que no me aguantes ni cinco minutos. Sopórtalo una vez. Es vergonzoso. Pero muy divertido. Y ya si puedes quedar con tu madre, de vicio. Convéncela. Sí, dile que para conseguir lo que ella quiere y las dos sabemos lo que es, has tenido una especie de videncia y hay que cumplir con un ritual. Si es verdaderamente ambiciosa la tienes devota en esa iglesia. Dile que es donde te bautizaste y donde te bendijeron. (no sé qué de Nora) Precisamente hablarnos hoy de encontrar un cura. Que cosas y lo del muerto, joder. Lo del muerto. Eso sí que fue un flash. Y lo del médico. Sobre todo lo del médico. Que yo fingía orgasmos, qué cosas. La canción. Es una tortura.

    (transcripción Rec0022)

  8. A ver, lo del médico, como fue… Eso sin masturbación. Lo del médico fue: que tú estás allí en el semáforo, tan metida en ti porque el pedo era curioso. Y sientes que te apuntan con algo. Hombre, una pistola no. Alguien que te va a hacer la gracia. Y te das la vuelta. Y es tu médico que es a quien menos quieres ver. Y le mirassss.. pues imagínate la cara que le pondrías porque yo no puedo verlo, sólo puedo verlo a él, con vaya susto que te pegué. Y tú con los cascos y le dices que no oyes, y le dices que no te lo haga más, que no, que no, que eso nunca más y él se queda frío porque le dices adiós, que no le hablas, que ya le hablarás… ya hablaréis en otro momento, se lo haces con un gesto, No dices ni palabras. No hablas. Tú no hablas, Eres todo silencio. Quisiste sonreírle pero no pudiste. Te fastidio. Te volviste y él seguía detrás de ti. Cruzaste muy digna. Pensando que él te vio algo en los ojos. Me vio a mí. En los ojos me vio a mí. No te preocupes. A ti no te pasaba nada en los ojos. Eso soy yo…. ¿Cómo es la mirada? No puedo explicártelo. Todavía no. Pero sí, si lo vi en su mirada lo que vio. Que sospechó que estabas drogada. Probablemente. Pero ese es su primera. El primer drogadicto es él, que miente. Tú no tienes que darle explicaciones a nadie en ese sentido. O se las das a quien se las tienes que dar. Cruzaste. Él te seguía. Tú lo sabías. Entonces se te ocurrió acercarte a la iglesia. La pequeñita de la esquina. Una ermita. Sabes que está cerrada. Es igual. Te aferraste al barrote. Cogiste el cuarzo con las dos manos luego. Y lo apretaste como si de verdad tuvieras fe. Mientras yo me distraía mirando las letras DOME. No las entendí. Tienes que volver a enseñármelas. Que bienestar.

    (transcipción REC0023)

  9. Olvidé que estuve escuchando los audios y en el parque me parecieron increíbles. Me reí mucho por momentos. Y hubo un momento en que empecé a hacer otra cosa rara, ¿de acuerdo? Eso repítelo. Hasta que sea una imagen habitual en ti. Para eso tienen que verte hacerlo en la mesa, en el cuaderno. De repente te cambias sin venir a cuento. Cuando me estés escuchando. El boli de mano y empiezas a escribir con la otra. Tú piensas que no vamos a entender nada porque son como una serie de impulsos, ¿no?. No tienes control. No importa… la música… Pues eso, sale una especie de taquigrafía, con símbolos, Acostúmbrate o hazlo de vez en cuando. Que se note, que de repente cambias de mano y empiezas a escribir con la otra. Y sí, de este cuarzo tú no te separas. Es muy llamativo, porque es un pedrusco. Pero fíjate. La reacción de la chica de la tienda. Te lo quiso tocar. ¿Es un cuarzo? -te preguntó. Y tú le contaste: sí pero en bruto. Hoy te sonrió alguien especial. Le gustaste a Rubén. Estaba leyendo el ojo mágico. Rubén es síndrome de down. Su hermano es místico. Pero le asustaste mucho. De repente. Cuando le dijiste que te iba … de repente se puso muy nervioso. Te lo voy a regalar yo, dijiste. No se pueden andar regalando libros, así por el mundo, querida, que cuestan dinero. A ver si te enteras y te metes la generosidad en el culo. Se asustó por eso. Estaba tan encantado hablando contigo y cuando le dijiste que ese se lo ibas a regalar tú … no lo entendió. Y sin embargo si sabía de quien le estabas hablando. Murakami, y tú nada. El título, el título, el título. Le llamasteis mogollon la atención. Tú y tu amiga. Te sentiste genial por hacerle eso a tu médico. Que aprendan a respetarte. No tienes por qué volver a soportar la hipocresía. Tú no. Yo bueno si estoy no me importa. Pero tú no. Tranquila. Tranquila. Vas a estar protegida. No te preocupes. Somos más fuertes de lo que parece. Sólo tienes que hacerlo bien. Mística. Sé mística.

    También puedes escribir en la biblioteca.

    (transcripción ReC0024)

  10. Faltan unos deberes. El ritual. Te acuerdas… de cuándo lanzaste al Cd por el prado… lo que fuera lo dejaste allí, ¿sabes? No sé si la historia de Marta era cierta. Lo que si sé que fue una coincidencia. Coincidencia tras coincidencia. Lo de Ponferrada. ¿No es ahí donde vive ella? No, ella vive en la Coruña. ¿Y qué querrá? Fue extraño. Nora… no dejaba de pensar…. en por qué… Y en querer recordar a Constantino. Un cura. ¿Te imaginas que fuera el mismo cura que nosotras vamos a ver? Porque a lo mejor es nuestro cura. Necesitamos un cura que bendiga… piedras y de pronto nos ponga perdidas a nosotras. Como mola, como mola que te bendigan. Te mojan entera la camiseta. No da para un concurso de camisetas mojadas pero es una sensación. Te vas atrever a comulagar en pecado ¿? Sí, joder sí :))))
    ¿Te vas a atrever a confesarte con el cura? ¿A contarle tus pecados? Vamos a confesarnos por primera vez. Que milongas le vas a contar, a ver… tienes que contarle algo. Ah.. le puedes contar la historia del pavo. Tú le cuentas la historia del doctor equis. Pero no le dices quien es… simplemente le hablas de tu caso. Vamos a ir al psicólogo, qué divertido. Claro, claro, buscar confesionarios. Estaba más guay enamorarse de un cura…. :)))))

    Por esto nos puede excomulgar la iglesia, ¿no? No me pueden tirar la página abajo. Que complicaciones tengo yo con la ley
    que miedo, que miedo pasé cuando le llamé la segunda vez…
    No le entiendo. No le entiendo, nada. Nada. Yo a ese tío no le entiendo, que me lo expliquen.

    (transcripción REC0025)

  11. Pues yo he tenido historias con el pavo este, pues casi desde que tengo uso de razón. No hombre, sólo hace diez años. Uso de razón… no sé si tengo mucho todavía. Pero han sido historias así como en intervalos. O sea, dos años y un parón de año y largo. Dos años y un parón de año y largo… Sí bueno porque yo no creo que me tenga en cuenta lo del verano pasado. No tengo ni idea de las cosas que me tiene en cuenta. Pero como le lleve pasando a él todo lo que me lleva pasando a mí últimamente… Es que no entiendo nada de él, nada, me tiene desorientadísima. Nora dice que yo le tengo muy desorientado a él pero es que no tengo ni idea. No sé si es eso u otra cosa. Claro si pienso en su sonrisa, en sus ojos cuando hablan conmigo… no tengo que creer a lo de hoy… Nunca pensé que me iba a comer tanto la cabeza un tío. Joder, me come mogollón la cabeza. Primero ves que hay magia… No, magia tiene seguro. La magia no se pierde.

    Colega, que tú diste la dirección. Que te pueden contactar todos los polis, todos los cannábicos, Es igual :))
    que nos digan algo, … -pico alto de orgasmo… –

    (transcripción REC0026)

  12. Lo he visto claro. Das unos pasos hacia el callejón. Desapareces por él. Hay das unas caladas. Tres, cuatro, lo apagas en la pitillera. Te lo enciendes delante del bar del silencio. Justo ahí. Callejón, cuatro caladas. Lo apagas. Sales despacio. Bajas. Según como lo veas entras en el parque te cercioras de que no haya nadie cerca. O no, no sé… Lo que sea que sea rápido, Tres cuatro caladas. Bajas sí en la iglesia … en la explanada no hay nadie. Puedes dar otras tres o cuatro caladas. A partir de ahí ya no salgas de la iglesia hasta que se te pase o hasta que te la cierren. A la iglesia tienes que llegar como a las seis y media.

    Tú ya tienes que estar allí siempre. Antes de que él llegue.

    (transcripción REC0027)

  13. Si tú le dices al cura que te sientes tentada por el mal, que él es el mal, que necesitas a Dios, encontrar a dios en tu corazón para que te libre de él. A ver… si estuvieramos en la India, te llevaríamos a otro tipo de templo, y si estuviéramos delante de los moais sería lo mismo. Son rituales, nada más que eso. Para sanar a la persona. Te vamos a tener entretenida. Te vamos a montar una película. Te montamos las que sean.

    Al bar vas por las mañanas, cuando vayas, en otoño. Cuando empiece a hacer frío. Tienes que acostumbrarlas por las mañanas. Por las mañanas como una vela de recta, ¿eh? Cuando estés segura ya podrás hacer otras cosas…

    Con esta música es imposible tener ninguna fantasía desastrosa, de esas que te hacen correrte.

    (transcripción Rec0028)

  14. Me han remitido la terapia de un psicólogo y bla, bla, bla y vamos a poner a hacer, a nadha, terapia… y eso. Bien explicado desde el principio, porque con los antecedentes que tiene nadha. Penales. Bla, bla, bla… Me apetecía mogollón, mandarte ese mensaje… Me apeteció quedarme en aquel garaje a oscuras. Para probar a ver lo que sentía, si se me había curado el miedo. Madre, yo antes me hubiera muerto, que quedarme tan tranquila allí, escribiéndote un mensaje, hasta que se apagó la luz. Me acordé mucho de ti en ese momento. No sé en qué parte del mundo estás y lo de NY era por Nueva York, pensé en Nueva York. Y que te necesitaba en la Red. Porque bueno, no quiero mandarte nada al correo. Ni siquiera tener que esconder nada en mi útero. Como ves ahora estoy hecha un lío, ¿eh? Joder, es que yo tenía clarísimo, clarísimo, que te amaba a ti. Y estoy convencida de que esto no es amor. Pero estoy hecha un lío. Eso sí, estimula. Estimula. Tú no me has estimulado nada hace mucho. Me quedé en silencio. Ya no tengo música. Me voy a mi fantasía, predilecta.

    (transcripción REC0029)

  15. CÓMO LLENARTE, SOLEDAD

    Cómo llenarte, soledad,
    sino contigo misma…

    De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
    quieto en ángulo oscuro,
    buscaba en ti, encendida guirnalda,
    mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
    y en ti los vislumbraba,
    naturales y exactos, también libres y fieles,
    a semejanza mía,
    a semejanza tuya, eterna soledad.

    Me perdí luego por la tierra injusta
    como quien busca amigos o ignorados amantes;
    diverso con el mundo,
    fui luz serena y anhelo desbocado,
    y en la lluvia sombría o en el sol evidente
    quería una verdad que a ti te traicionase,
    olvidando en mi afán
    cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

    Y al velarse a mis ojos
    con nubes sobre nubes de otoño desbordado
    la luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
    te negué por bien poco;
    por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
    por quietas amistades de sillón y de gesto,
    por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
    por los viejos placeres prohibidos
    como los permitidos nauseabundos,
    útiles solamente para el elegante salón susurrado,
    en bocas de mentira y palabras de hielo.

    Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
    que yo fui,
    que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
    por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
    limpios de otro deseo,
    el sol, mi dios, la noche rumorosa,
    la lluvia, intimidad de siempre,
    el bosque y su alentar pagano,
    el mar, el mar como su nombre hermoso;
    y sobre todo ellos,
    cuerpo oscuro y esbelto,
    te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
    y tú me das fuerza y debilidad
    como el ave cansada los brazos de la piedra.

    Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
    oigo sus oscuras imprecaciones,
    contemplo sus blancas caricias;
    y erguido desde cuna vigilante
    soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
    por quienes vivo, aún cuando no los vea;
    y así, lejos de ellos,
    ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
    roncas y violentas como el mar, mi morada,
    puras ante la espera de una revolución ardiente
    o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
    cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.

    Tú, verdad solitaria,
    transparente pasión, mi soledad de siempre,
    eres inmenso abrazo;
    el sol, el mar,
    la oscuridad, la estepa,
    el hombre y su deseo,
    la airada muchedumbre,
    ¿qué son sino tú misma?

    Por ti, mi soledad, los busqué un día;
    en ti, mi soledad, los amo ahora.

    LUIS CERNUDA

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