– No saber – i –

‘Siempre nos salva el no saber, / aquello que burla nuestras redes… El no saber no es un desconocimiento. / El no saber es un refugio, / el asilo del conocimiento que no tiene referencia, / el conocimiento que no es la noticia de algo / sino tan solo una noticia del ser.//’

– ROBERTO JUARROZ –

 

 

Cremallera mágica

 

No sé por qué volví a pisar la bodega de O’Toño aquella tarde de julio.


Había estado en una terraza tratando de atravesar el sutil velo con el que había envuelto a esa indescifrable virgen mística de Buonarroti. Releo ahora el diario… Hablo de la penumbra del dolor y de párpados dulces en esa tragedia de la levedad o el peso… ‘Es increíble que no puedo penetrar en ella. No quiere contarme nada. Condenadamente impenetrable…’ La dejo de lado y establezco un primer contacto con la pintura de Franz Marc. Párrafos más adelante me encuentro con un relato corto, donde dos mujeres coinciden admirando el mismo conjunto arquitectónico… ‘¿Por qué la miraba así? Todo la estremecía. Hasta mi acercamiento’. La deriva. A él tengo que llamarlo noche. Le vi volar. No era una mariposa. Su dedo se extiende suave por la boca y mi silla tiembla. Yo lo hago, perceptiblemente, mientras adoro esa manera suya de mirar hacia lo lejos. ¿Por quién espera?

Recuerdo que tuve el deseo de ser una desconocida y que me levanté en un acto equívoco; tratando de romper el influjo con el que me fascinaba. Me senté en un banco. No en el que quería, no en el apropiado. Y los ojos que me clavó una vieja de pelo blanco; blanco como el fantasmal caballo de Santiago; con la misma ira de querer matar moros, cuchicheó en aquel grupo a una cincuentena de pasos: porque olió lo que estaba fumando. Recuerdo que eso me amargó y que él se fue y que yo no lo seguí, que decidí irme por el lado contrario. Recuerdo que él había bajado la guardia y que los diferentes ángulos de ‘La Piedad’ nos servían de excusa y nos aproximaban. Nos indagábamos a través de nuestros reflejos en la pantalla de mi portátil. Recuerdo que el relato bien podría haber sido otro, entonces… Pero probablemente, entonces, nunca hubiera conocido a Juan.

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2 Respuestas a “– No saber – i –

  1. Siempre me he preguntado qué parte del cerebro tienen extremadamente desarrollado aquellos que nunca saben nada.

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    Hay dos clases de gentes que nunca saben nada: unos son, creo que, individuos sabios; otros son los tontos… ¿a cuáles te refieres tú? A los segundos los conozco un poco más… Sienten y se preguntan nada. Pero no sé todavía en terminos científicos lo que eso puede significar…

  2. ¿Saben nada? Igual sí saben pero no lo manifiestan porque les da igual el exterior: han decidido permanecer en el interior de si mismos hasta los restos…

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    Estoy un poco perdida ahora Nandara. Pero acabo de llegar. Tal vez sí, tal vez sea un buen lugar para quedarse. Ya te lo diré :)

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