– Versiones de la Piedad – vi –

‘¿A qué tumba has huido que no oyes / cómo te llama a voces mi silencio?’

– PIEDAD BONETT –

 

La mutilada virgen de La Piedad

 

El demente del que me hablaba O’Toño tenía nombre: Laszlo Toth. Era el domingo de pentecostés del 21 de mayo del 72. Martillo de geólogo en mano, mientras los peregrinos esperaban la bendición papal, y esquivando a los 5 guardias que velaban por la paz del entorno, le asesta quince golpes a la virgen de ‘La piedad’. ¿Por qué motivo? ‘¡Soy Jesucristo, soy Jesucristo y he regresado de la muerte!’ -al parecer fue lo que argumentó Laszlo, cuando alguien le preguntó, o cosa similar. La bella joven, integrante del conjunto arquitectónico, pierde un brazo, un ojo y parte de la nariz. Y, húngaro pero australiano, Laszlo es condenado a 9 años de cárcel; no sé si como si hubiera cometido un asesinato de verdad. ¿Pero fue a prisión? Examinado por doctores de la mente (cosa harto coherente, dado lo que el ‘remesías’ proclamaba) fue recluido por dos años en un hospital psiquiátrico; para finalmente ser deportado. Pero al parecer este tipo, terrorista cultural, (asunto ya asombroso) incluso pasó a convertirse en icono para algunos.


Quien sabe si Laszlo sólo quiso emular al escultor de piedades. Porque la del Vaticano sólo fue la primera, aunque también la única acabada. Miguel Ángel realizó esta obra entre los años 1498 y 1499. Era muy joven, el artista nace en 1475, aceptando el encargo de un cardenal al que conoce en Roma…


Cómo es lógico a esa temprana edad se es idealista; y supongo que más aún si se vive en el Renacimiento italiano. Por eso tanta exquisitez y pureza. Uno está alejado, muy alejado del concepto de vejez, y ni siquiera piensa que algún día, ésta, habrá de alcanzarle. Pero yo intuyo que Miguel Ángel no la pensó madre, la pensó esposa de Dios y así la cinceló. Creo que eso es a lo que conduce todo el mito cristiano en la juventud. Te haces un lío: el hijo es el espíritu, del verbo, hecho carne, y por medio de la anunciación se obran los milagros… Virgen eras y virgen serás eternamente. Por eso yo sentía, aquella noche, que la mirada de la joven se perdía, con el hallazgo de algún remordimiento, entre el sexo del hijo. Pero yo creo que ya no tengo remedio… y quizás Miguel Angel tampoco lo tenía.

Me resulta curioso el hecho, sí, de que ésta sea su única obra firmada. En la cinta que cruza el pecho de la Virgen puede leerse: Michael A[n]gelus Bonarotus Florent[inus] Facieba[t](Miguel Angel Buonarroti, florentino, lo hizo). Al respecto, dos versiones diferentes: en la primera fue el orgullo (quizás el inspirado amor) lo que le llevó a ello; en la segunda, al enterarse de la juventud del artista algunos pusieron en duda su autoría, y movido por la furia que sintió… entonces inscribió su nombre.

La Piedad Florentina

En 1550 Miguel Ángel comienza a trabajar en el conjunto escultórico de La Piedad Florentina (Pietà dell’Opera del Duomo). Una tumba sería la destinataria, como en la anterior, la del propio Miguel Ángel. Mi idea se reafirma cuando conozco el dato de que probablemente la faz del José de Arimatea, que soporta el peso del Cristo moribundo, no es otro semblante que el del propio Miguel Ángel. Aquí la vejez se vuelve una realidad vertical con el eje de la tierra. El dolor es evidente, palpable. Como Laszlo Toth, el propio escultor sufrirá un arrebato de ira, dos o tres años más tarde, y mutilará al cristo: una pierna, un brazo, dañando también la mano de la virgen. Quizás no pudiendo soportar su peso. Un sirviente lo detuvo. Tiberio Calcagni se hará cargo de esta restauración y finalizará también a la inconclusa María Magdalena.

 

La Piedad Palestrina

La Piedad Palestrina, entre 1555 y 1560, en mármol calcáreo de Palestrina, y no en el de Carrara que el artista gustaba de utilizar. Se duda de su autoría. ¿Y por qué no va a volverse uno innovador después de haberse vuelto loco cualquier otro día?

La Piedad Rondanini

Y por último la Piedad Rondanini. Obra también inacabada en la que trabajó desde 1552 y que donó en 1561 a Antonio del Francese. Sin embargo, dicen que siguió cincelando en ella hasta su misma muerte. Y ésta sucederá un 18 de febrero de 1564.

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2 Respuestas a “– Versiones de la Piedad – vi –

  1. Ha sido un regalo inesperado, como cuando la ví por primera vez a través del cristal.
    Gracias

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    A ti :)

  2. Hola, ¿que tal?, intersante post, me encanta la inacabada de Rondanini. Cuando fui al Vaticano, fue un poco fustrante masl ver la Piedad, cristal blindado, turismo desatado, etc.

    Un saludo.

    Lady Read

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    Pues a mí la que más me gusta es la Florentina :)
    Ya te contaré lo que siento yo cuando esté por allá
    Lo que voy a hacer es incorporar tu enlace a las criaturas imaginarias… para saber donde encontrarte
    Saludos :)

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