El trayecto en tren a Burgos

.

.

‘Desde la plataforma del último vagón, / has venido absorta en la huida del paisaje…//’

ALVARO MUTIS

.

.

renfe tren

.

.

Ella nunca antes había pensado en el Camino. Ni siquiera al leer aquel libro…
Sale temprano la mañana de los hechos; tirando de un pequeño trolley: la acercan o se acerca. Hay un lugar de reunión próximo a una estación de autobuses. Se desayuna en un bar con aceitoso olor a churros. Se espera por un microbús que no llegará a pisar la estación. Ese ya viene cargado de gente desconocida que la arriba desde el occidente. Ella no viaja sola. Se ha comprometido a hacerse cargo de un grupo de personas con discapacidad intelectual; adultos cuya media de edad supera los treinta años, y se siente nerviosa ante lo inminente de la responsabilidad. Recuerda que cuando aquella otra mujer desciende todos los otros la conocen y la abrazan, y todos se besan mucho pero como si se amaran. Creo que a ellas no las presentan entonces. Alguien dice que se hace demasiado tarde y que ya tendrán tiempo de conocerse. Hay que tomar un tren para Burgos. Creo que ella y los suyos suben al transporte, y también la mujer, y que ella se sienta próxima a la hija, la de esa mujer. Lo siguiente es una entrada en un diario y es Ella quien lo cuenta…

.

No conozco a ninguna de esas once personas pero me llama la atención la seguridad de Bruno a pesar de su juventud. Sus ojos se franquean como si no le tuviera miedo a nada y no tardo en comprobarlo. Cuando se equivoca, a los pocos minutos, no le da ninguna importancia. Nos limitamos a comenzar de nuevo la empresa y no hay más que hablar. Resulta divertido. Bruno tiene 22 años y es un joven no muy alto y delgado, de ojos marrones, barba de pocos días y pelo castaño y ensortijado; cuya afición favorita es el ciclismo. Me dijeron que yo debía recibir órdenes suyas pero no parece de ningún modo interesado en darlas. Somos un equipo. Aunque creo que la equivocación de minutos antes no ha sido su primera equivocación. Me da la impresión de que la primera equivocación de la mañana he sido yo porque me catalogó al instante: era ‘fácil’. Lo sé por cómo me toca.

.

Las maletas, las bolsas y los trolley. Todas las maletas, las bolsas y los trolley…

.

Ella se encontraba en el otro lado del espectro. Blanca era una mujer bien entrada en los sesenta y que acababa de quedarse viuda no hacía ni un par de meses. Su marido murió casi por sorpresa, y estaba allí precisamente para que el trajín la hiciera olvidarse de la pena, al menos por unos días. Lo primero, o casi, que le escuché decir fue:

– ¡Qué lástima no poder tomarnos un vino de mencía!

– ¿Mencía? ¡Qué casualidad! No puedo explicártelo pero has invocado una casualidad.

Eso dije yo. La tarde anterior había leído algo sobre esa uva, y a la noche se la había hecho llegar a Stanislaw O’Toño de una extraña forma.

La máxima aspiración personal de Stanislaw en la vida es desarrollarse. Eso dijo. Yo he descubierto que hay muchas cosas sencillas que pueden motivarnos si nos llegan por el cauce adecuado (adecuado y conveniente aquí no son sinónimos). Todas aquellas que estimulen nuestra curiosidad. ¿Por qué hice lo que hice? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué quería decir? ¿Es que quiero aprender a catar vinos? ¿O lo que quiero es que me lo lama del cuerpo cuando yo me lo derrame sobre los pechos?

No. Quería decir que mientras él y yo permanezcamos juntos o inminentemente próximos no dejaré que lo previsible se establezca entre nosotros como un contrato tácito y nos cercene las posibilidades. ¿Por qué lo hice? Pues sólo por no dejar de hacerlo. La respuesta ya se presentaría… Y cuando Blanca mencionó la mencía entre las primeras palabras que pronunciaba, comprendí que sin pretenderlo había encontrado la señal para dar con el eslabón que nos libera de sus cadenas. Lo último que me dijo Stanislaw fue: ‘ellos son mis cadenas’. Uno no puede liberarse de su carne y de su sangre pero si dejar que sean libres sus ideas, sus pensamientos, su espíritu. Pero si nunca se halla un eco… uno termina por convencerse de que el universo es ilimitado e infinito, tanto como la sensación de devastadora soledad que se nos hospeda dentro.

Creo que Stanislaw y yo nos hemos encontrado para convertirnos en cavernas, o en montañas. En roca que nos regrese el sonido de nuestra voz, y también de lo que se dice con las miradas. Lo que está escrito en la piedra permanece.

.

.

.

renfe tren

.

.

Anuncios

Una respuesta a “El trayecto en tren a Burgos

  1. Desde la plataforma del último vagón
    has venido absorta en la huida del paisaje.
    Si al pasar por una avenida de eucaliptos
    advertiste cómo el tren parecía entrar
    en una catedral olorosa a tisana y a fiebre;
    si llevas una blusa que abriste
    a causa del calor,
    dejando una parte de tus pechos descubierta;
    si el tren ha ido descendiendo
    hacia las ardientes sabanas en donde el aire se queda
    detenido y las aguas exhiben una nata verdinosa,
    que denuncia su extrema quietud
    y la inutilidad de su presencia;
    si sueñas en la estación final
    como un gran recinto de cristales opacos
    en donde los ruidos tienen
    el eco desvelado de las clínicas;
    si has arrojado a lo largo de la vía
    la piel marchita de frutos de alba pulpa;
    si al orinar dejaste sobre el rojizo balasto
    la huella de una humedad fugaz
    lamida por los gusanos de la luz;
    si el viaje persiste por días y semanas,
    si nadie te habla y, adentro,
    en los vagones atestados de comerciantes y peregrinos
    te llaman por todos los nombres de la tierra,
    si es así,
    no habré esperado en vano
    en el breve dintel del cloroformo
    y entraré amparado por una cierta esperanza.

    – ALVARO MUTIS –

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s