– El evangelio de Sabbat de Amathus – xxviii –

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‘Yo sólo sé llorar como Psique, y compadecerme de mi misma y hasta querer morir. Pero tengo un caballero que lucha por mí. Por lo que deseo.. y él lleva mi pañuelo, así que si lo vieras…’

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The Pretenders I’ll stand by you

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Hay una persona que me cae bien, me es relativamente simpática pero me conecto poco con él y esa persona no logra entenderlo. Con esta persona llego a decir cosas interesantes. Pero interesantes sólo para mí. Eso lo tengo claro. Yo lo interesante nunca me lo cuestiono fuera de mí. Lo mismo que cuando te hago un regalo… te hago el regalo que a mí me gustaría regalarte, con el que me sentiría bien, casi siempre un libro; no quizás el regalo que tú querrías recibir, casi seguro, no el que habías pensado, el que esperas que adivine… Te regalo, por ejemplo, ’Señor Dios soy Anna’, el libro al que más apego le tengo, y nunca me arrepiento. El deseo no es adivinable, sólo expresable. Como el mío ayer:

02h05min… ’Además da igual, desde el deseo nada importa realmente, nada es relevante, sólo el deseo y yo a ti te Deseo, desde que te Sé te Deseo, te deseo tanto que hasta duele y sé que no, que el deseo quema pero eso no es el dolor

También podrías pedirme lo que quisieras, incluso que no te hiciera regalos si esos no están incluidos en esa lista que no me dices porque tú nunca me dices nada. Me hablas de impuestos, sí. Me amenazas con ellos. ¿A ti qué te parecería si yo te enviase el impuesto de sociedades que tengo que cubrir cada tres meses? Y yo te diría: ’Chico no es lo mismo’. Pero para mí sí, para mí ese impuesto de sociedades es tan aburrido cómo esas emociones que sientes por otros y de las que tú me hablas. Pero para ti corazón, para ti. ¿Cómo te tengo que decir que no me interesa? ¿No te das cuenta de que es como si me obligaras a estar presente en una autopsia? Soy pudoroso. Me desagrada tu universo emocional. Es pegajoso, es insostenible.

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Don’t get me wrong’ The Pretenders

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Y yo no doy crédito. ¿Esta siendo capaz de compararme un formulario con mis sentimientos? ¿Está situando unos papeles a la misma altura de mis latidos, de mis coordenadas, de mi respiración? ¿Lo experimenta como si le estuviera vomitando encima? Y a mí entonces eso me parece una ofensa pero a mi inteligencia, un mero truco de domador mental. Ras, Ras, ahora saco el látigo y le planto delante la banqueta y la fiera de mi niña se va reculando contra las rejas del fondo, por dónde tiene la entrada y la salida, cuando yo quiera, cuando termine su número. Pero no es ningún argumento convincente, porque no es capaz ni de darme un ejemplo más personal con el que ese argumento cobrase vigencia. ¿Qué existen? ¡Ah! pues estoy segura de que sí, pero ninguno debe sonarle ni a él mismo lo bastante plausible. Bueno, miento sí, antes se ha puesto a hablarme del fútbol. Lo ha intentado también con eso.

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Habrá sido uno de esos jovenzuelos feos e incomprendidos por su novia, que se acostumbró a hacer de los partidos el colmo de la libertad personal, por eso porque los polvetes eran mucho más escasos y para los putos cavernícolas montárselo sólo de puto cavernícola es muy importante: o sea follar y poner a alguien pingando cuando no hay caza de la que alimentarse, ¡oh, la catarsis!, ahora que ya no quedan teatros griegos y que todos somos tan civilizados que hay que estarse de buen rollo a todas las jodidas horas, y creerá que yo soy lo mismo y que los tiempos no han cambiado o algo así, o peor que las mujeres somos todas iguales, en el fondo sí pero eso es que tú no conoces a mi chico interior, tampoco es maduro, ni cercano, ni paciente, pero se parece sospechosamente a ti…

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La útima palabra es confusa, de hecho no es esa palabra de la que tendríamos que hablar, de la que tú te defiendes y sé que puedo demostrártelo, aunque no ahora: ¿y qué te parecería si yo que soy un apasionado del futbol te llamara cada cinco minutos para retransmitirte los partidos del Jetafe?, me dices. Pues no lo sé. ¿Me parecerías sólo humano? A lo mejor tengo que pedirte que no lo hagas, porque el teléfono no es como una carta que puedes leer o no lo leer, o pasar por alto. Se escribe como si se hablara sin interrupción, sí, Jules Renard tenía razón pero lo que se dice es tan prescindible cómo si nunca se hubiera dicho. No puedo comprender que te moleste algo que sólo tú decides luego si te tomas la molestia o el trabajo de leer.

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Creep: Classic Radiohead hit performed by The Pretenders, voice of Chrissie Hynde.

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Pero el teléfono es otra cosa. Es inmediatez. A no ser que se me ocurriera llenar tu contestador de voz con esas mismas cartas. Vale sí, lo hice una noche. Pero tú me aseguraste que no te molestaba nada. Entonces cuídate tú, cerciórate de tus expresiones. Ponte un veto o un bozal. ¡Hostias! No trates de ponérmelo a mí, que yo no me dejo. Ahí está la única parte a la que puedes poner un freno. A tu boca, a tus sensaciones, a tu felicidad, ya lo haces, no dejas de hacerlo nunca. Es lo único que haces. Controlar todo lo que puedes controlar.

Eres un controlador.

Pero yo no soy dominable. Yo no soy condicionable. Yo te voy a engañar. Voy a decirte que sí, que no lo haré si no es lo que quieres pero terminaré por hacerlo, porque soy de criterio independiente, siempre lo he sido. Sólo porque lo necesito: necesito serlo y necesito expresarlo y tarde más o menos descubriré la manera. Tu eres retentivo y yo soy una expulsiva. Entonces no te dejes llevar por el entusiasmo de tus gónadas. Es sencillo. Pero nunca. Así es imposible que tengas problemas o que nadie se confunda contigo y con motivo. O sea que te ates los huevos macho. No pretendas que yo deje de poducir estrógenos con mis ovarios, porque aunque odie esas putas reglas… lo cierto es que cuando ya no las pueda tener por mi misma, solicitaré que me pongan parches. ¿Entiendes?

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THE PRETENDERS Brass in Pocket (I’M SPECIAL)

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Te pregunté si te molestaban mis cartas. Te lo pregunté directamente, mirándote a los ojos. Yo soy así, soy franca, directa, aunque luego por dentro a ti te resulte enrevesada. Aunque también sea evasiva. No soy de decir nada a las espaldas de nadie. Porque terminaré declarándolo en alto… algún imperativo interno y que desconozco por qué existe, me obligará a ello. A ser honesta en el 80 por ciento de las circunstancias. Aunque yo prefiero llamarlo integridad, o coherencia, la propiedad intelectual que cohesiona nuestras moléculas.

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2000 MilesPretenders

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No, no, dijiste, en absoluto, mándame tantas como quieras, cuéntame lo que sea. De ti me va interesar ¿Seguro? Es que yo tengo mis dudas a ese respecto. Y seguía mirándote a los ojos… pero luego te contradeciste, y luego te contradecías más… ¿Sabes lo que pienso? que tú todavía te estorbas a ti mismo, que yo me llevo muy bien con mi chico interior, que he conseguido que el temido ’animus’, o como cojones quieras llamarlo tú porque a mí las terminologías me son indiferentes, no me estorbe; al contrario, que sea mi aliado, pero que tú tal vez no has conseguido eso mismo con ’tu princesa’… y llámame antigua si quieres por recitarte a Jung pero no te engañes, tu delicadeza procede de ella, y si tú y yo tuvimos un idilio fue porque esas figuras nuestras se constelaron… A ’Mi chico’ le atrajo ella, y ese sí que es valiente, para que te voy a mentir,¡Menudos líos en que me mete! Yo tiemblo cada vez que él se pone en acción y toma el mando.

Y a mí me atrajiste tú, el que se reía como un goliardo cuando dijo aquello de ’se te ha puesto cara de niña desde hace un rato’.

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HAVE YOURSELF A MERRY LITTLE CHRISTMAS / THE PRETENDERS

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Ocurrió en ese instante y por eso continúo aquí, porque soy incapaz de olvidarme de que ese hombre también eras tú. Aunque veces hasta parezca mentira que fueras el mismo. ¿No te das cuenta? Tú no luchas. Lucho yo. Bueno yo no.

Yo sólo sé llorar como Psique, y compadecerme de mi misma y hasta querer morir. Pero tengo un caballero que lucha por mí. Por lo que deseo.. y él lleva mi pañuelo, así que si lo vieras no seas idiota y no eches a correr. ¡Joder! Pon el culo, te gustará, te lo digo yo, que también quiero follarte así.

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The PretendersMESSAGE LOVE

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Y ahora, de nuevo lo otro, la dificultad de darle sentido a estas conversaciones que mantengo con esta persona estriba en que tengo que respetar su privacidad porque sé que a él no le gustaría encontrarse nada suyo expuesto a la luz. No tenemos el mismo concepto de privacidad. Por ejemplo, a mí me sentaría como un tiro que le hablase de mí en privado a una tercera persona, a alguien que conocemos y tratamos los dos y aunque fuera con la mejor de las excusas o intenciones: ’Oye, que yo estoy preocupado por esta mujer. ¿No crees que podría hacer algo terminal? ¿No crees que podría estar avisando de que lo hará?’ No lo puedo evitar pero para mí eso sería mucho más grave que el hecho de reproducir sus conversaciones punto por punto. Incluso aquella en la que se desnuda, la que sostuvimos la primera vez. Luego yo procuré que eso no volviera a suceder. Cuando me recuperé de la sorpresa. Es que a ver, la información tiene un peso, y yo ese peso, con otro, tengo que estar muy segura de que deseo sostenerlo, asi que nunca aliento a nadie a que se desnude, no me comprometo a ello… Y bueno, me criticáis, no lo entendéis, no comprendéis que neurotransmisores deben andar jodidos por mi cabeza para que yo extienda mi intimidad ante vuestros ojos como un panorama desolador… Pero eso todos lo hacéis, habláis de terceras personas cuando no están presentes, con terceras personas. Les contáis vuestros secretos en un bis a bis, y luego les pedís que los olviden o que nunca digan nada… No sois diferentes a mí. Sólo en los métodos. utilizáis la coacción como moneda de cambio. Tratáis de comprometeros y de comprometer.

O pagáis por el secreto de vuestros confesores, vuestros psicólogos, vuestros curas.

Yo procuro que eso ocurra sólo aquí, de que no existan los precios, de que nadie tenga que pasarme la factura porque a mí no me gustan las minutas; tal vez por eso nunca las presento porque soy incapaz de contradecirme de esa manera, en mis principios. Y siempre trato de decir las cosas a la cara e incluso si me descubro pensando algo a espaldas de una persona, algo que no es favorable o que no es positivo me siento ’’culpable’’ por ello. Así que lo trato, de alguna manera lo hago. Cierto. Como si fuera una enfermedad. Me curo de ello. Y para que no te llames a engaño. En realidad lo hago porque me joden las recriminaciones al dorso. Y siempre suelo saber cual es mi problema y cuál es el tuyo. Y estar dolida no es lo mismo que estar enfadada. Tampoco todo el mundo tiene esa clara capacidad para causarme dolor. Eso ocurre contigo quiera o no quiera. Pero es un problema mío, ¿ves?

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The Pretenders – I GO TO SLEEP

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Lo sé. Yo no me llamo a engaño y además me alegro, fíjate bien. Y por eso no se me ocurriría echarte nada en cara. No es eso lo que hago ahora. Te matizo, eso sí. Te importe o no te importe. Lo encuentres interesante o no. Para mí lo fue conocerme a través de ti. No pretendía otra cosa. Salí ganando. Aprendí más de lo que esperaba. No esperaba conocer a nadie como tú. A nadie que resultara ser una fuente inagotable ’’de inspiración’’. Por eso te estoy agradecida. Porque aunque no nos vieramos más, ya no podría olvidarte nunca. Y eso no es algo común. Al final nunca terminas de echar a nadie verdaderamente de menos porque sueles sentir que en el fondo, por una cosa u otra, te encuentras mejor sin él. Pero eso contigo no ocurre. Siempre dije que era un bicho ético, e incluso cuando no se ven mis actos procuro que estos sean tan limpios, o tan sanos, o tan claros, que no importase el hecho de exponerlos a la luz.

Sólo las tinieblas y lo tenebroso no temen a la oscuridad. Sólo las tinieblas y lo tenebroso las necesitan para sobrevivir.

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The Pretenders Back on the Chain Gang

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No sé, quizás exista o halles alguna otra excepción. Pero hoy en día se sabe que hasta la luz de los rayos ultravioletas se propaga como un sonido por el fondo abisal de los océanos. Y lo que quería explicarte es que en mí algunos conceptos están cambiados, no son cómo tú los comprendes o los has asimilado… están tiznados de mis acepciones propias. Están encadenados inseparablemente a la emoción y a la vivencia interior. Lo que trataba de decirte en ese primer mensaje que acababa así:

00h30min… pensé entonces que eras el tipo más valiente y más maduro que había conocido y lo recordé hace un par de horas y lo volví a pensar… tú no sabes a lo que llamo yo cobardía o madurez o si también está cambiado eso como algunas otras cosas importantes… un beso

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The Phone CallThe Pretenders

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e) El evangelio de Sabbat de Amathus

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