(19) Etapa decimonovena: LEÓN – VILLADANGOS DEL PÁRAMO o VILLAR DEL MATARIFE (Camino Francés a Santiago)

EN PREPARACIÓN

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EXPERIENCIAS PEREGRINAS

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León - Chozas de abajo

*enlace: León – Chozas de Abajo

21.03.04. Domingo. León-Villar de Mazarife (580):

A las 7.00 en punto el hospitalero ha entrado en el dormitorio, ha encendido las luces y sin decir nada se ha ido a prepararnos el desayuno. Y a la calle, a patear el campo. Me ha recordado Cuba cuando te dicen aquello de: “Te voy a poner un “tumbao” para que te vayas derechito”. Y derechito derechito me he llegado hasta la Virgen del Camino. Como es domingo había Misa en la iglesia y la he podido visitar por dentro. Interesante, con buenas soluciones y un retablo barroco y maravilloso que destaca ante una arquitectura limpia. Es curioso ver una obra de artistas todos catalanes en León.
A partir de aquí hay que decidir cual de las opciones, cual de los caminos tomar.

Opto por el de la izquierda que me llevará a Fresno del Camino, Oncina de la Valdocina, Chozas de Abajo y finalmente a Villar de Mazarife. Sé que por aquí no vendrá nadie, lo que me garantiza paz y silencio y además la senda discurre lejos de la carretera.

Pero desgraciadamente, lo que era un maravilloso sendero por un apacible campo ha desaparecido para dejar lugar a lo que ahora es una amplísima pista embarrada y que probablemente será una carretera asfaltada en el futuro. El resultado es una cicatriz, una herida en el campo que se pierde en el horizonte. En alguna otra parte me quejaba de que discurren paralelas tres o cuatro vías. Aquí lo he de hacer de que no se haya respetado el camino que existía, de todo lo contrario. Creo que cada caso es diferente y hay que atender a la historia, a la estética y a las necesidades conforme a cada lugar. Aquí han desgraciado un paraiso. Eso sí, ahora se podrá ir a 200km/h a tomar un orujo a Chozas de abajo. Una gozada. Y es aquí en donde paro un momento a descansar y a tomar un refresco. No queda nada a Villar de Mazarife y lo dejo como un paseo para más tarde. Y así es. Sosegadamente llego a este tranquilo pueblo en donde me alquilan una habitación en una casa (12¤ ), porque el albergue está medio en ruinas. Una pena porque si se arreglara sería un espacio muy agradable con su patio y balconada interior. Pero lo mejor de este pueblo llega al anochecer, al ir a cenar al Mesón Rosy en donde la dueña con maternal cariño te da una “sopina” y un cocido que levanta a un muerto. Maravillosa cocina y extraordinario corazón el de esta Señora que me alegro de poder escribir con mayúsculas. La verdad es que es uno de los personajes del Camino, por su amabilidad y gentileza, por su sonrisa e ilusión, por la maternal calidez de su trato con los peregrinos.

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De vuelta al cuarto me salva la copa de orujo a la que me ha invitado la Sra. Rosy, pues hace un frío que me recuerda al pasado en Atapuerca. No sé cuantos grados bajo cero debe hacer, pero seguro que muchísimos. Son las alegrías de hacer el Camino en invierno, aunque justo hoy ha empezado la primavera…

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Y hoy que pensaba roncar como un loco tras tan abundante cena, calentito cuando la helada cae fuera, durmiendo en una cama de verdad con sábanas y edredón, me ha dado un cólico nefrítico. Quien no lo ha sufrido no sabe lo que duele. El sudor frío me cubría el cuerpo y me veía en el hospital y luego de vuelta a casa cuando poco a poco, tras un par de horas de sufrimiento, ha ido remitiendo el dolor y me he dormido agotado.

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Diario de ALFONSO BIESCAS, Marzo/ 2004

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Villadangos del Páramo

La Hospitalera nos había preparado leche caliente, café, cacao, galletas, pan y fruta de la huerta de las monjas. Comenté todo cuanto tuvimos que soportar a lo que ella añadió que siempre suceden problemas relacionados con el comportamiento de los peregrinos, pero que nunca había padecido tanto como en esta noche. A pesar de ello, no mostró ningún gesto áspero, al contrario trató a todos con dulzura y caridad.

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Tras un frugal desayuno me despedí y calzándome la mochila salí de nuevo al Camino. Este me condujo primero a la Catedral; allí hice mis primeras oraciones, encomendándome con gran fervor a la Santísima Virgen. Siguiendo las huellas de las conchas de bronce, incrustadas en la calzada, llegué a San Isidoro.

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SAN ISIDORO

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Hice un rato de oración ante el Santísimo expuesto, pedí la ayuda del Santo, de Santiago y de todos los ángeles y santos de Dios. Me encomendé a mi ángel de la Guarda y… a devorar kilómetros.

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SAN MARCOS

*enlace: cibercentros

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A mi paso por el Hospital de Peregrinos de San Marcos paré para recrearme con toda la belleza de su fachada. Sus proporciones arquitectónicas y sobria ornamentación detienen el paso de cuantos cruzan la plaza en la que se asienta. Tuve que arrancarme de aquel lugar para poder continuar camino.

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Puente de San Marcos

*enlace: Pinturas Valderrama

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Antes de entrar en el Puente de San Marcos, me paré y volví la mirada hacia atrás. Dura fue la entrada en León; la salida no ha sido más suave.

El peregrino, acostumbrado a los trazados rurales, se siente incómodo con los urbanos. León ha sido una dura prueba en todos los sentidos.

Cruzado el río Bernesga, que llevaba un crecido caudal, busqué escapar de todo lo que estaba relacionado con la vida ciudadana. A esta altura del Camino resulta un fuerte choque confrontar los hábitos y costumbres de la actual civilización con la natural sencillez del peregrino. A pesar de ello y de tener mi mirada pendiente de las flechas amarillas no acerté a cruzar Trobajo del Camino. Volviendo sobre mis pasos para situarme en el punto desde donde equivoqué el camino, descubrí, al fin, una flecha que señalaba la pasarela a través de la cual se pasa al otro lado del ferrocarril. El Camino ha sido devorado por la actividad industrial y la competitividad empresarial. Por todas partes barriadas, corredores industriales, carreteras, circulación masiva, semáforos, pasos cebra, gente adusta y seria…; se puede asegurar que la travesía del páramo leonés ha perdido su traza histórica. Al peregrino no le queda otra alternativa que compartir y superar estas vías de comunicación con espíritu de extranjero que busca el más allá, ¡Ultreya!

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fachada de la virgen del Camino

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Como a unos 4 km. más arriba y a la derecha de la ruta, se alza el Santuario de la Virgen del Camino. Es obra de Subirachs y justo, en el momento en que me acercaba, daban el último toque para la celebración de la Santa Misa en la festividad de santo Domingo de Guzmán. El Santuario esta asistido por los dominicos, por lo que fue una Misa Solemne y concelebrada por varios sacerdotes. Así me premió el Señor la dureza e incomodidad de este tramo del Camino. Al salir del Santuario me encontré con las que terminarían siendo mis nietas. Me miraban con ternura. En sus miradas advertía cierta mezcla de curiosidad y cariño; como si me analizaran, deseando descubrir algo que se les escapaba sobre mi persona. Algo que se les ocultaba y que las mantenía cercanas y distantes. Les deseé buen camino y continué subiendo por detrás de la tapia del Cementerio.

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San Miguel del Camino

*enlace: diario del Lobo Griñón

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En el cruce de la A-66, Madrid/Asturias, Valverde de la Virgen queda cortado en dos. En San Miguel del Camino, me detuve en una pequeña plazuela. Allí me dieron alcance dos peregrinos. Curioseando el pueblo descubrí un diminuto bar en el que ofrecían menú y desayunos para el peregrino. Les invité, pero no aceptaron. Cuando salí del bar vi que aún seguían sentados en un banco de la plazuela. Al decirme que ellos iban a descansar todavía un rato, decidí continuar solo la marcha. Desde que salí de León venía observando que mis piernas se me habían hinchado por las picaduras de mosquitos y de otros insectos; los hombros me picaban y escocían, lo que atribuía a las sujeciones de la mochila, pero me di cuenta de que, también, mis brazos tenían infinidad de erupciones causadas por picaduras de diversos insectos.

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El sol apretaba y se hacía muy dura la marcha por el páramo leonés. Aún faltaban ocho kilómetros para Villadangos. A corta distancia, por delante de mí, veía una pareja de peregrinos que caminaban con mucha dificultad. Según me fui acercando pude comprobar que eran muy jóvenes. Al darles alcance me detuve y les pregunté cómo les iba. Eran franceses; el chico se llamaba Michel y la joven Anne Marie. Ella tenía los pies destrozados, apenas podía apoyarlos. Les dije que yo tenía un buen botiquín y que podíamos remediar algo su mal. Nos sentamos y Anne Marie se quedó asombrada cuando miró mis piernas. Michel me examinó las picaduras y ambos dijeron que tenían muy mal aspecto y podían ser malignas. Les tranquilicé diciendo que sólo me picaban y escocían, pero que en Villadangos iría al médico. Anne Marie se descalzó; toda la planta de su pie derecho estaba en carne viva y en el izquierdo la anteplanta era un montón de ampollas. Con el agua oxigenada hice primero un lavado, que sufrió valientemente; a continuación le apliqué un buen tintado con Betadine; con una gasa estéril para quemaduras cubrí toda la planta del pie y se la vendé con un vendaje suave. Anne me miraba con ternura y apretaba fuertemente la mano de Michel. Este me dio las gracias en español, pero le dije que todavía quedaba por curar el pie izquierdo. Dijeron que no me entretuviera, que ellos seguirían despacito hasta el pueblo. Yo insistí y le pinché las ampollas tintando bien de Betadine el pie entero, por encima de los dedos y por debajo. Hice la misma operación de vendaje y se calzó. Sonriente comentó que era un milagro; que ya ni le escocía ni le dolía. Les di un abrazo y quedamos en vernos en el Albergue. Anne Marie, además, me dio un beso. Se lo agradecí y continué andando. En el horizonte se advertían las fachadas de unos Hoteles. Esto hizo que recuperara el optimismo y la alegría.

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Antes de llegar leí con claridad Hostal Avenida. Llamé y un señor muy amable, al darse cuenta de que era un peregrino y que no debía disponer de mucho dinero, me recomendó que fuera al Avenida III, que era de la misma cadena, pero mucho más económico. Llegado a este, pedí una habitación individual. Me dijeron que sólo disponían de dobles, pero que ya les habían avisado desde el Hostal para que me dieran una doble al precio de single. Subí y sentí como si me hubiera tocado la lotería; disponía de todo, hasta de mini-bar y TV. Lo primero que hice fue ducharme y cambiarme y, a continuación, bajar a la cafetería para pedir agua y ver si tenían menú. En el porche me encontré con mis amigos franceses. Estaban descansando. Se alegraron mucho al verme y me interesé por si habían pedido algo para comer o beber. Me dijeron que no; que ahora seguirían hasta el Albergue, que aún distaba algo más de un Km. Insistí en invitarles y, al final, aceptaron. Repuestos, se levantaron para encaminarse al Albergue. Al preguntarle a Anne Marie cómo se encontraba, sonriente y señalándome los brazos y las piernas, me dijo: ¿y tú? Me quedé un largo rato viendo cómo se alejaban; en dos ocasiones se volvieron para decirme adiós con la mano. No sé cómo expresarlo, pero cada vez que atendía a alguien en el Camino sentía que mi alma quedaba inundada de paz y alegría.

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Comí en el restaurante del Avenida III el menú, muy rico y abundante por cierto; subí a la habitación y después de lavar mis camisas, calcetines y demás ropa, dormí hasta las cinco de la tarde. Me dispuse a ver un poco la TV que, como siempre, no me sedujo y, a pesar del calor, decidí ir al Albergue a conversar con los peregrinos
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Villadangos del páramo en la distancia

*enlace: imágenes del Camino

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La Hospitalera me selló la credencial y preguntó si iba a quedarme. Le dije que no y, a continuación, pregunté por la parejita de franceses. Estos se habían hospedado en una Pensión, que esta muy cerca del Albergue. Por lo visto habían llegado muy fatigados y no se encontraban muy bien. La hospitalera me recomendó ir al médico para que me viera las picaduras; podía ser grave. Me dirigí al centro del pueblo y pregunté por una Farmacia. La farmacéutica me examinó y dijo que, si mañana continuase la hinchazón, sería conveniente que me viera un médico. De momento, me recomendó Alergical Crema para darme un suave masaje tres o cuatro veces al día y, por la mañana y la noche, rociarme todo el cuerpo con un spray ahuyenta insectos. Compré las medicinas y me di una primera untada en brazos y piernas; sentí alivio de la picazón. De camino hacia la Iglesia conversé largo y tendido con unos paisanos.

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Iglesia de Santiago

*imagen: Martien

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Villadangos del Páramo es una población bimilenaria. Visité la Parroquia de Santiago, cuyas puertas narran la batalla de Clavijo. En el altar mayor preside la estatua de Santiago Matamoros. Esperé a que llegara D. Antonio, el Párroco. Le saludé y me informó un poco sobre la historia de Villadangos y de su Iglesia. Se lo agradecí y volví hacia el Avenida III. Deseaba llegar para repetir la cura por todo el cuerpo.
Al quitarme la camisa vi que el pecho, espalda y hombros eran un sembrado de picaduras; a centenares y de todos los tipos. Agrupaciones de diminutos puntos rojizos; abones esparcidos entre estas agrupaciones; granos enormes, hinchazones amoratadas, ¡qué sé yo! Me apliqué un suave masaje con la pomada por todas las zonas afectadas. Casi terminé el tubo, pero mejoré notablemente. Después de cenar, repetí la operación
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Diario de JUANJO ALONSO, Agosto/ 1997

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6 Respuestas a “(19) Etapa decimonovena: LEÓN – VILLADANGOS DEL PÁRAMO o VILLAR DEL MATARIFE (Camino Francés a Santiago)

  1. Albergue

    * ALBERGUE MUNICIPAL
    * 40 plazas.
    * Tfn. 987 390003
    * Abierto todo el año
    * Agua caliente, duchas e inodoros
    * Local para bicicletas
    * Teléfono público

    Hostelería Hotel y Hostal AVENIDA II-III, Ctra.León-Astorga, Tfn. 987 390151
    Restaurante AVENIDA II, Ctra. León-Astorga, Tfn. 987 390151
    Hostal ALTO PÁRAMO, Ctra. León-Astorga, Tfn. 987 390425
    Restaurante LA PRADERA, La Constitución, s/n. Tfn. 987 390113
    Restaurante SOL DE LEÓN, Ctra. León-Astorga, Tfn. 987 390193
    Servicios

    * Consultorio médico, C/Padre Angel Martínez, 51. Tfn. 987 390494.
    * Ayuntamiento, Plaza Mayor, s/n. 987 390003.
    * Farmacia
    * Banco, cajero
    * Gasolinera.
    * Tienda

    Web Oficial del Ayuntamiento, con más información : http://www.fontun.com/villadangos/

    http://www.descubreleon.com/santiago/villadangos.htm

  2. Pingback: A Santiago fui… « Los cuadernos de Yladah o el Zodiaco

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