(20) Etapa vigésima: VILLADANGOS DEL PÁRAMO o VILLAR DEL MATARIFE – ASTORGA (Camino Francés a Santiago)

EN PREPARACIÓN

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EXPERIENCIAS PEREGRINAS

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22.03.04. (Lunes) Villar de Mazarife-Astorga (616):
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HOSPITAL DE ORBIGO

*imagen: el larguísimo puente medieval de Hospital de Órbigo

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Me he levantado un poco asustado ya que el ataque se ha repetido durante la noche. En ambas ocasiones he podido aguantar y al cabo de unas horas se ha pasado, pero te queda la inseguridad a que se vuelva a repetir. El desayuno, como siempre, me ha animado y la he emprendido con la rectísima carreterita llena de tractores que te lleva al siguiente pueblo. Desde allí hasta Hospital de Orbigo por diferentes caminos y variaciones por las obras de la autopista.

Un hombre me ha comentado que en el futuro ya no habrá que cruzar la vía del tren pues se va a construir un puente para los peregrinos. No creo yo que necesitemos los que caminamos tantas infraestructuras, tanto lujo. Al final este Camino va a ser una alameda que cruce el país sin personalidad ni encanto. Al menos en los próximos 100 años, hasta que los plátanos crezcan, den sombra y calidez a algo tan frío.

El viento es gélido y cada vez sopla más fuerte. Me da en la cara y hace que se me vuele el sombrero que me protege la calva y el sabañón e impide un cómodo avanzar. Llega un momento en el que he de hacer un gran esfuerzo para poder caminar. Esto me va a agotar. Quedan kilómetros hasta Astorga, algunos de una belleza extraordinaria, pero voy a sufrir, voy a llegar cansado por más que dosifique las fuerzas.

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Me adelantan ciclistas que son los que de verdad padecen hoy con estas condiciones. Algunos se paran para descansar, beber y charlar un rato conmigo, solitario peregrino de a pie. Nos deseamos Buen Camino y la distancia nos separa de nuevo.

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Cruz de San Toribio

*enlace: Camino y pintura

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Llegando a la cruz de San Toribio me siento un rato contemplando Astorga en la lejanía. Sé que está cerca, pero que aún quedan unos buenos kilómetros que me van a rematar.

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Hoy no llevo muy bien los pies y me faltan fuerzas. Es el viento. Peso poco y se me lleva, lo que me obliga a hacer un mayor esfuerzo. La última cuesta me pone de buen humor. Me da la risa cuando veo que hay un repecho de cuidado en los últimos metros. Es como aquello de “Que no quieres sopa, pues toma, dos tazas”
Y llego al refugio que ya está lleno de peregrinos que no conozco, que no sé de donde han salido. Me toca la última litera, arriba de todo, encima de la de encima, tercer piso de un rincón. No sé si podré subir con lo cansado que estoy.

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Plaza mayor de Astorga

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He ido al hospital a curarme la uña y una llaga y tras tomarme unas mantecadas, unas rosquillas y un rico café con leche me ha vuelto la vida al cuerpo. Jugandome una congelación de orejas y manos, he oido y visto a los maragatos dar las 8 horas en el reloj del Ayuntamiento y me he ido a cenar y al refugio. Y yo pecador, he trepado a mi camastro para dormir como un santo en las alturas.

Diario de ALFONSO BIESCAS, Marzo / 04

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Villadangos del PáramoSan Justo de la Vega

A las 5,40 me levanté, duché y vi con alegría que habían mejorado las hinchazones y que las agrupaciones de picaduras tenían mejor aspecto. Me rocié con el spray y bajé a desayunar. Aún no eran las 7 de la mañana.
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El Camino sigue por la derecha del Albergue, así que me dirigí hacia él. Está como a unos dos Km. del Avenida III. La carretera, que atraviesa Villadangos, queda a la izquierda. La crucé y saludé a otros peregrinos que salían del Albergue en ese momento. Ellos iban al pueblo a comprar comida. No les dije nada, pero pensé que lo tenían bastante difícil, ya que en todo lo que llevo recorrido no he encontrado ningún establecimiento abierto antes del mediodía, a excepción del de Villalcázar de Sirga. La mañana prometía ser calurosa, como todas las que me habían acompañado por Castilla; pero yo diría que el calor se hace más insoportable por todo el Páramo Leonés. Quizás se deba a que se encuentra más rodeado de montañas que, aunque lejanas, forman una gran olla en la que se cuecen todos los seres vivos: yo, entre ellos.

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Cruzado un canal, que sirve de lavadero, y a unos doscientos metros más allá, existe una fuente a la izquierda del sendero. No muy lejos, el Camino vuelve a encontrarse con la carretera N-120, P.K. 325
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Procuré alternar este tramo cogiendo, siempre que podía, las pistas que se encuentran a los lados. Esto hacía más llevadera la ruta y se ajustaba más al estilo y espíritu peregrino.

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San Mart�n del Camino

*enlace

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Al llegar a San Martín del Camino, de evidentes resonancias jacobeas, busqué un sitio donde adquirir algo de comida. Vi el letrero de una Panadería y me dirigí hacia él. Una vez más comprobé que es inútil buscar apoyo logístico antes de las 12.

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albergue

*enlace

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Me acerqué al Refugio Alonso, con la esperanza de encontrar a alguien que me facilitase algo de comida y también estaba cerrado. En ese momento se oyó el reiterado sonido de un claxon y vi que varias mujeres salían de las casas con bolsas y se detenían ante una furgoneta-tienda. Haciendo caso del refrán, que dice: a donde fueres, haz lo que vieres, me puse a la cola. Una mujer dijo al tendero que me sirviera a mí antes que a ellas. Yo iba sudoroso y cargado con mi mochila, lo que, sin duda, la movió a compasión.
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Compré una barra de pan, uvas y tres plátanos. El que me atendió quería que llevara más, que sólo iba a cobrarme 200 pts. por todo. Yo se lo agradecí, pero le hice ver que no debía añadir demasiado peso a mi mochila. Pregunté si había alguna fuente cercana. Me dijeron que al otro lado de donde estábamos había una fuente abundante y muy fresca. Con mi nueva carga me encaminé por detrás de unos huertos. Efectivamente, un hermoso chorro vertía su riqueza en el lavadero público. Una señora se encontraba haciendo su colada. La saludé y le pregunté si el agua era potable. Me dijo que bebiera con toda confianza, que era muy buena y muy fresca. Sentado en el brocal, lavé un racimo de uvas y me puse a comerlas. No eran muy dulces, pero estaban en su punto y muy sanas. Cogí un plátano y, cuando me disponía a comerlo, una pareja de jóvenes se acercó al lavadero e hizo la misma pregunta sobre la potabilidad. Comenté que el agua era excelente.
Les invité a que se sentaran conmigo para comer y conversar un rato, pero se les veía muy comedidos y con temor a importunar. Les ofrecí un plátano logrando, tras un largo forcejeo, que me lo aceptara la chica, muy joven, supongo que tendría unos dieciocho años. Lo probó y alabó su buen sabor y lozanía. Cuando se fijaron en mis brazos y piernas, se sorprendieron de que fuera capaz de continuar mi andadura. Yo les sonreí y pregunté sobre cuántos días llevaban de camino. Me respondieron, con cierto rubor, que era su primer día y que habían salido de Santa María del Camino. Estaban muy cansados y dudaban de poder hacer todo el recorrido hasta Santiago. Les animé, llenamos nuestras botellas de agua y, tras cargar con nuestras mochilas, reemprendimos el Camino. Anduvimos juntos unos dos kilómetros, pero me pidieron que yo siguiera a mi ritmo, ya que para ellos resultaba todavía demasiado rápido
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A pesar de que aún distaban unos seis kilómetros, al fondo de la interminable recta de carretera se divisaba el Hospital de Órbigo. Esta visión de una meta tan rica en la historia del Camino resultaba motivadora, pero conforme más me acercaba a ella, más distante me parecía tenerla. En este sentir cerca y lejos la meta, como a unos 600 m. del P.K. 333, al final de una hermosa chopera, tomé el camino de la derecha. Un cartel indicaba: Puente de Órbigo – Santa María del Páramo.

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Puente de Hospital

*enlace

Desde siempre soñé con atravesar el Puente de Órbigo, puente en que tuvo lugar el célebre Paso Honroso.

El puente, propiamente dicho, construido en función del Camino, es del siglo XIII, si bien en la actualidad tan sólo se conservan cuatro bóvedas apuntadas de la construcción original. Despacio, admirando y saboreando su historia, embelesado en las columnas anteriores a la entrada de Hospital de Órbigo, en las que se describe la hazaña caballeresca del leonés Suero de Quiñónez, y leyendo con gran interés las inscripciones, no pude por menos de sacar mi cuaderno y resumir la historia en ellas narrada.

Deseo justo e razonable es, los que prisiones, o fuera de su libre poder son, desear libertad; e como yo vasallo e natural vuestro, sea en prisión de una señora de gran tiempo acá, en señal de la cual todos los jueves traygo a mi cuello este fierro […] yo he concertado mi rescate, el qual es trescientas lanzas rompidas por el asta con fierros de Milan, de mí e destos Caballeros, que aquí son en estos arneses…

(me cautiva esta caballeresca narración).
Después de derrotar a enemigos tan señeros como el catalán Per Davío y el leonés Gutierre de Quijada, marcharon todos en peregrinación a Compostela y ofrecieron al Apóstol una cinta dorada con una rimbombante leyenda que todavía lleva colgada el conocido busto de Santiago. Todo esto acaeció en el Año Santo Jacobeo del 1434.

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Cumplido mi romántico deseo, me entretuve aún admirando la belleza de este histórico paraje. Por debajo del puente corría solemne el río Órbigo. En una calle de la localidad, a mano izquierda, vi un rústico bar con unas mesas en la acera. Dejando mi mochila en la puerta entré y pedí una ensalada de tomate con cebolla y aceite y pan. Como bebida, una botella de litro y medio de agua bien fría. Me lo sirvieron en el exterior y me sentó de maravilla.

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Paso Honroso

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Hospitalera

*imagenes de: El Camino de Ramón Gómez

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Una vez en la población, lo primero que hice fue entrar en el Albergue para sellar la Credencial. Dio la coincidencia de que los Hospitaleros eran un matrimonio catalán, muy atento y muy español. Charlamos un buen rato, mostrándose muy interesados por cuanto había hecho yo durante mi estancia en Barcelona. En la plazuela, situada enfrente del Albergue, sentados en un banco, estaban unos peregrinos reponiendo sus fuerzas. Me invitaron a coger de lo que estaban comiendo. Les pedí disculpas por no aceptar, debido a que había hecho mi colación y, dándoles las gracias, me dirigí a la Iglesia de San Juan.
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iglesia

*enlace

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La visité con calma e, inclusive, me dejaron visitar la sacristía. Más que el valor artístico de lo que queda era su valor histórico el que me interesaba. Ya en el Camino, como a kilómetro y medio, se vuelve a la carretera en el P.K. 337. Ha cambiado el paisaje; ahora las ondulaciones del terreno, que muestra la vegetación propia del monte bajo (matorrales, tomillo y carrascosas), contribuyen a evitar la monotonía y a alegrar la marcha, a pesar de que las pequeñas subidas y el creciente calor terminan agotando las energías recobradas en la anterior parada. Pasado el cruce a Santibáñez de la Calzada, que se encuentra a una hora y media de marcha desde Hospital de Órbigo, se llega al desvío para alcanzar la meseta. Es una subida suave, pero continuada de más de un kilómetro.

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santo toribio

*enlace: MUNDICAMINO

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Arriba se encuentra el crucero de Santo Toribio. Desde allí se puede ver al fondo Astorga. Si la subida me supuso un gran esfuerzo, la bajada a San Justo no fue menor. Es un descenso descarnado, entre piedras y tierra. Tuve que parar varias veces para sacar las chinas de mis botas.

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SAN JUSTO

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En San Justo de la Vega, lo primero que hice fue preguntar por el Hostal Ideal. Estaba a unos quinientos metros, pero me parecieron kilómetros. Disponían de habitación, que inmediatamente reservé. Me atendió una señora mayor, muy amable, que me facilitó toallas, me indicó el baño y se ofreció para lavarme la ropa o cuanto pudiera precisar. Me duché, cambié de camisa y bajé al bar a tomar una botella de agua de litro y medio. Subí de nuevo a mi habitación y me acosté. Dormí por espacio de dos horas. Sobre las siete de la tarde bajé a la Iglesia, que estaba cerrada. Pregunté por el horario de Misas y me dijeron que a las 20,30, después del Rosario. Paseé por el pueblo y a las 8 entré en la Parroquia de San Justo. Allí saludé al párroco, quien me dijo que, después de la Misa, si quería, me atendería con gusto.

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RETABLO

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IGLESIA DE SAN JUSTO

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Es una Iglesia moderna, pero aún conserva la espadaña del siglo XIII. Es acogedora e invita a la oración. El mural del Presbiterio no me llegó a convencer; no obstante, reconozco que es muy digno y no distrae. Al terminar la Eucaristía, el Párroco me invitó a pasar a su casa. Allí me selló la Credencial y hablamos largo rato sobre el Camino de Santiago y cómo se estaba perdiendo su carácter penitencial y religioso, debido a la explotación comercial que del mismo se estaba haciendo. Quedé en tenerle presente en mi abrazo al Apóstol y subí al Hostal. Según subía, se levantó un vendaval tremendo, que desencadenó en una fuerte tormenta. Yo me alegré, porque eso suponía que refrescaría la atmósfera. Me sirvieron una abundante y sabrosísima cena, que degusté junto a la ventana abierta, por la que entraban gruesas gotas de lluvia y granizo. Me encontré muy a gusto y le di muchas gracias a Dios.

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Diario de JUANJO ALONSO, Agosto/ 1997

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6 Respuestas a “(20) Etapa vigésima: VILLADANGOS DEL PÁRAMO o VILLAR DEL MATARIFE – ASTORGA (Camino Francés a Santiago)

  1. CALZADILLA DE LA CUEZA – LEÓN – ASTORGA

    Bueno con esto de internet por medias horas, ayer me tuve que dejarlo para ir a cenar y que otro ocupara mi lugar. Por cierto, la Junta de Castilla y León debería invertir más en ordenadores. Eso es lo que dice la mayoría de los peregrinos. Para pillar uno tienes que tener cien ojos. Cervatos de la Cueza está bién. Cenas por 8 euros, (ensaladamixta, lomo y una tarrina de helado, Bebida: tinto con gas). Claro que si le añades el cafelito y el rosli llega ahasta 10 euros más 6 de dormir son 16. Lo que no está también es el dormitorio, lo digo porque ayer se juntaron los roncadores más grandes del Universo. Bueno conté todas las horas del reloj e incluso me tragué a Iker Jiménez. Asi que ya sabes, si decides venir busca unos tapones en una farmacia. Ami se me olvidaron y ya he ido corriendo.
    En fin estos viajes tienen estas cosas. Por quí sobra mucha solidaridad y falta mucha humanidad. Pero esto es el Camino de Santiago. Hoy ha sido una etapa de encontrarme con muchos peregrinos, la mayoría alemanes, ingleses, brasileiros y franceses. Aquí los extranjeros somos nosotros. Compré fruta en Sahagún de Camos, (Hoy sábado había mercadillo en la plaza y vendían fruta.Buenas cerezas del terreno). Aceleré la marcha para llegar a tomas un vino al húmedo y lo conseguí. Hacia las dos de la tarde entraba por las calles del casco histórico con mi bicicleta. Había gente para aburrir. Vayas al camino o no una visita al barrio húmedo de León es obligado. (Aquí no hacen concurso de pinchos ni tanta película y por 1,50 euros tomas un vino del Bierzo te regalan una tapa como Dios manda. Cosas serias como cecina, lomo, queso e incluso morcilla y pollo, vamos que con tres has comido. ya me vengaré cuando deje la bici).
    Venía a las tierras leonesas con la duda de si alguién me sabría decir alguna palabra en Lleunés y por mucho que lo he intentado no ha habido suerte.( El Lleunés es la lengua que según el Estatuto de Cy L vamos a impulsar en los próximos años. Para reirse un rato.)
    La entrada y salida de León para los peregrinos sigue igual de mal que siempre. muy pocas señales identificativas para los peregrinos y sobre todo cuando llegas a León los peregrinos, todos, tienen que cruzar la carretera nacional de doble vía con un peligro enorme. Atentos a este punto porque es peligrosísimo.
    Por lo demás, he compartido un buen rato con Sergio Costa, un brasileño que empezó el camino el 6 de junio andando en Roncesvalles y piensa llegar el 7 de julio a Finisterre. Se está curando varias ampollas, como refleja la fotografía, y comenta que una de las cosas más importantes para los que vengais andando es cuidaros los pies todos los días como si fueran tu tesoro. Los que lo quieran hacer en bici, ya saben, a cuidarse el culito que es la base para poder pedalear porque sufre y mucho.
    He llegado a Astorga y estoy en el Albergue Municipal. Cada uno tiene un precio. Este cuesta 4 euros y esta muy bien. De momento he tenido suerte y me han colocado en una habitación yo sólo. Hoy que había comprado los tapones. Bueno que hay que cenar y ver el futbol. Aquí cierran a las 11 pero todo es negociable. Mañana empieza el espectáculo. Subiremos el Foncebadon. Las previsiones son buenas y así se convierte en el paisaje más hermoso del mundo. Sumo 271 kilómetros.Un saludo.

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