El pulso de las magnolias y el ocho de picas de la baraja francesa…

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‘… Yo deseo tener una ventana que sea el centro del mundo, / y una pena / como la de la flor de la magnolia, / que si la tocan se oscurece…//’

RICARDO E. MOLINARI

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magnolias

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Me huelo el pulso en la muñeca y he respirado el aroma de las magnolias. Y qué extraño me parece eso, sin perfume. Ni siquiera tengo ya ningún perfume de magnolias. Hace años de eso. Y ha sido después de leer el comentario que me ha dejado el hombre del Oeste. Uno acerca de una mariposa en la Amazonia y de lo que los huracanes no saben…; o tal vez de una épica monarca que bate sus alas en los bosques de Oyamel, y que tampoco sabe por qué migra pero migra; o esa otra extremadamente rara mariposa, la Pterourus esperanza, esa mariposa de la Sierra de Juarez que vive en constante peligro de extinción por causa del hombre, y que tampoco sabe de ese peligro que sólo sabemos nosotros, los hombres…. Y recuerdo que así fue, con ese lepidóptero, como empezó todo, con aquella caída del trapecio, en la que a pesar de agitar las alas, me olvidé del vuelo y me quebré el alma:

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Soy una mujer escondida tras una pantalla y un teclado… Antes de quedarme atrapada en un fragmento del infierno era una buena persona con sencillos defectos, aunque quizá un ser complejo… mi problema es que siempre me atraen los hombres menos convenientes. y aunque te suene muy extraño al escucharlo he viajado hasta la plenitud… Fue un paréntesis indescriptible y ahora el infierno es aun mas terrible precisamente porque sé que existe la plenitud… ¿Dónde vivo? En la isla maldita de la mariposa, en la penumbra porque eso soy… una mariposa ya no tan leve, y con las alas quebradas… mariposa de sueños rotos…

(20-12-01)

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Y estaba triste por Candela. Pero como le digo a Nora no me engaño. Hace meses que he dejado de querer hacerlo. Desde que regresé del Camino, desde el Camino mismo…

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Allí fue dónde se hizo patente qué era lo importante y qué no lo era. Y luego los hechos vinieron rodados. No es Pésimo Malasaña sólo quién le prohíbe a Candela el que esté conmigo. No, no son celos, o no lo fueron solamente. Es todo ese mundo de Pésimo Malasaña que yo tanto detesto y contra el que siempre pierdo, haga lo que haga; aunque también he dejado de considerarlo así.

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Así que se lo dejo claro a Nora. No, no es Pésimo. Es su madre también quién le prohíbe que esté conmigo; y su abuela y sus tíos que tampoco permitirán que Cora se acerque a mí. Es más, el detonante han sido ellos. Al parecer yo me dedico a la pornografía. Hago fotos pornográficas. Eso es lo que me dice Candela Luminosa, una niña de diez años; y a mí se me viene a la cabeza esa única foto en la que me clavo el consolador y que vio su padre, sólo su padre.

¿Y tú crees eso de mí?, le pregunto.

No -niega ella con la cabeza. Pero le mandaste un mensaje a mi tío, ¿verdad?

¡Mn mm, sí! -digo asintiendo.

¿Te has enfadado? -me pregunta ahora ella.

No, contigo no cariño.

¿Con mi tío?

Sí, porque ellos son adultos y no han tenido cuidado de que tú no te enteraras de sus conversaciones.

Pero me prometiste que no se lo dirías.

Y no se lo diré pero tú dile a él que procure darme mis discos, que es lo único de él que me interesa. ¿Se lo dirás?

Sí. Te los estuvo bajando. Pero tú no venías…

¿Y tú cómo supiste eso del mensaje?

Porque se lo enseñaron a la abuela. Él y mi tía.

¿Delante de ti?

Sí, pero yo no leí lo que decía. Dímelo tú.

No. Yo no pienso hacerlo de ninguna manera, que sean ellos quienes te lo digan si quieren pero tienes que creerme si te digo que sólo decía lo que se merecían escuchar y no decía nada malo.

Dímelo, por favor, que yo ya sé todo lo que hay que saber y no me voy a asustar de nada. Soy una niña muy espabilada.

Menudo argumento irrebatible pero no, y punto. No hasta que cumplas los 18 años y -le sonrío-, entonces te divertirá saberlo. Creo, creo que te divertirá… .

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Sí, y me río porque no me cabe ninguna duda de que a ella también le divertirá.

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Y Candela no quiere irse. Quiere seguir allí conmigo y yo le recuerdo que tiene que regresar al interior del bar. ¿Y te imaginas cuál es su mayor preocupación? Cora, dice que Cora, aún no sabe nada de la prohibición … y vuelve a parecerme desolada. ¡Qué extraña niña! Tan inexorable y tan empática, tan incomparable, ¡jo-der! Y por fin se va y yo me quedo en el banco unos 20 minutos más intentando concentrarme en la lectura, a pesar de aquel viento frío como el bora que sopla desde los Balcanes. No voy a darles la satisfacción de que me vean decaer, aunque por dentro mi estado real sea ese mismo en el que te sumes después de haber levantado un castillo de naipes fabuloso, el más grande que nunca habías construido y acaba de venirse todo abajo sobre el tapete de la mesa y tú justo antes de colocar la última carta … viste que era el ocho de picas de la baraja francesa.

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Pero no puedes quejarte porque ese es el destino inevitable de los castillos de naipes y las cartas no se eligen, van saliendo del mazo.

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enlazado en: De los secretos y lazos de lo invisible…

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2 Respuestas a “El pulso de las magnolias y el ocho de picas de la baraja francesa…

  1. Pingback: Fue « Los cuadernos de Yladah

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