Los obsesos no obedecen a los mismos patrones de conducta que los demás…

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Cuando llego al parque van a dar las siete. Puedo observar, a ese individuo, al ‘loco’, cuando me acerco al paso de cebra, de espaldas, ocupando una posición estratégica próxima a la carretera desde dónde puedes vigilarlo casi todo, menos el semáforo donde yo me encuentro, a no ser que te des la vuelta. Y ya hace días que no cruzo el parque por ese lugar que él ocupa.

Desde que me gritó, cuando lo cruzaba, que me quería…

Camino por la acera horizontal y luego subo la calle empinada, y así me fuerzo a mirar al bar y veo dentro, con cierta dificultad (la puerta es de madera y de esas con ”un ciento” de ventanas minúsculas), a las gentes que ocupan el fondo y quízás a él en la barra. Es imposible estar segura y lo hago más que nada en un afán de no mirar al banco que ocupa ese hombre repugnante, al que estoy aborreciendo con todo mi ser. Es imposible que no se de cuenta de que le ignoro a propósito; y ayer me siento justo bajo la farola porque durante la próxima media hora lo que me apetece es leer. Y conecto el teléfono móvil: una llamada que no recibí de Nora. Y luego de las nueve a las once y media una multitud que tampoco contesto. Y estoy completamente de espaldas, y hasta casi segura de que de esta manera no se atreverá acercárseme pero me he equivocado otra vez. Mi abuelo solía decirme:

‘La cara guarda al cuerpo’

… y yo lo he puesto en práctica con estupendos resultados durante gran parte de mi vida pero resulta que a los obsesos, al parecer, les es indiferente cómo los mires o los dejes de mirar.

Y de repente he sentido un escalofrío y he girado la cabeza sobresaltada y le he visto sonreírme vomitivamente y sentarse en mi banco lo mismito que Freddy Krueger en ‘el sueño de Elm Street’, y creo que le miré horrorizada y salí despavorida de allí. ¡Dios mío! Esto es una pesadilla.

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Plaza con toro y palomas, GRACIELA ITURBIDE

GRACIELA ITURBIDE

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Y me fui a mirar tiendas pero eso no soluciona mi problema; y el caso es que a mí la Policía Nacional sigue provocándome pánico…

Al par de horas llamé a mi madre; y le pedí que hablase ella con ellos y se lo comentase, a ver qué me recomiendan hacer pero me dijo que era asunto mío, y que como tenía el teléfono móvil bien podía llamarles yo.

Luego sonó muchas veces el teléfono de casa pero no lo contesté porque creía que sería sólo Nora. Cada vez me apetece menos responder…

Y este mediodía hablo otra vez con mi madre y me pregunta por lo que hice al final. Y yo le digo: ‘¿Te preocupaste ayer por mí? No, pues bien… hoy tampoco te importa’. Y le colgué.

Ahora le he pedido a Coga que me ayude. Pero me siento extraña porque es la primera vez que le pido ayuda para algo así. Hasta hoy estaba orgullosa de mí por no haber necesitado nunca pedirle que me defendiera de algo.

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Al final me decidí y llamé al 091.

Me dicen que esta tarde les avise en cuanto llegue al parque y le vea allí.

A modo de nota curiosa: estoy temblando. Y hacía muchos años que no me recordaba temblando así.

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enlazado en: ~ De los secretos y lazos de lo invisible…

link: TRASLACIÓN DE LA CRICIFIXIÓN – GRACIELA ITURBIDE –

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2 Respuestas a “Los obsesos no obedecen a los mismos patrones de conducta que los demás…

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