– ESTUPOR Y TEMBLORES – AMÉLIE NOTHOMB –

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Del prólogo me encanta la parte que dice:

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… ‘estupor y temblores‘: así es como el emperador del sol naciente exigía que sus súbditos, se presentaran ante él…

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Coincido con los críticos en que ‘Estupor y temblores’ es cruel, es hilarante, es lúcido.

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Estupor y Temblores

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‘No: si por algo merece ser admirada la japonesa – y merece serlo- es porque no se suicida. Conspiran contra su ideal desde su más tierna infancia. Moldean su cerebro: ‘si a los veinticinco años todavía no te has casado, tendrás una buena razón para sentirte avergonzada’, ‘si sonríes perderás tu distinción’, ‘si tu rostro expresa algún sentimiento, te convertirás en una persona vulgar’, ‘si mencionas la existencia de un sólo pelo sobre tu cuerpo, te convertirás en un ser inmundo’, ‘si, en público, un muchacho te da un beso en la mejilla, eres una puta’, ‘si disfrutas comiendo, eres una cerda’, ‘si dormir te produce placer, eres una vaca’, etc. Estos preceptos resultarían anecdóticos si no la emprendieran también con su mente.

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Porque, en resumidas cuentas, la estocada que, a través de todos esos dogmas incongruentes, se ha asestado a la nipona es que nada bueno debe esperar en la vida. No aspires a disfrutar porque tu placer te destruirá. No aspires a enamorarte porque no mereces que nadie se enamore de ti: los que te amarían te amarían por tu apariencia, nunca por lo que eres. No esperes que la vida te de algo, porque cada día que pase te quitarán algo. Ni siquiera aspires a una cosa tan sencilla como alcanzar la tranquilidad, porque no tienes ningún motivo para estar tranquila.

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Aspira a trabajar. Teniendo en cuenta tu sexo, existen pocas posibilidades de que puedas labrarte una buena educación, pero aspira a servir a tu empresa. Trabajar te hará ganar dinero, el cual no te proporcionará ninguna alegría pero al que eventualmente podrás recurrir, en caso de matrimonio, por ejemplo -porque no serás tan estúpida para creer que alguien pueda interesarse por ti por tu valor intrínseco.

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Aparte de esto, puedes aspirar a llegar a ser vieja, lo que, no obstante, carece de interés, y a conocer el deshonor, lo que constituye un fin en sí mismo. Aquí termina la lista de tus lícitas esperanzas.

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Y aquí empieza la interminable procesión de tus estériles deberes. Deberás…. ‘

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Amélie Nothomb

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La que era mi librera, insistió hace un par de años, y lo comencé la otra noche. Ochenta páginas de las 143 totales, que me leí antes de dormirme. No cambiará en absoluto mi vida pero es divertido. A esto, también es a lo que llamo yo perder el tiempo. Quiero decir, que no llamo sólo así a mantener conversaciones interminables por el messenger, con personas supuestamente inteligentísimas e interesantes. La risa me gusta más para reírla… y las conversaciones para reírlas….

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Sobre eso de la vejez… vi el otro día un reportaje sobre una isla japonesa, donde la longevidad es la marca de la casa, y tenía que ver con el pepino. Aunque, para acabar chocheando con tu gato … como el Dragó... que se mata a embucharse cápsulas de eso y vete tú a saber qué… no sé yo, no sé…

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Una respuesta a “– ESTUPOR Y TEMBLORES – AMÉLIE NOTHOMB –

  1. Creo que la sociedad japonesa es la que ha cambiado más profundamente en menos tiempo. Así y todo siguen existiendo unos ¿complejos? tanto sexuales como sexistas muy acentuados, mezclados con una manera de vivir moderna y libre.
    Me cuentan que en algunos casos se exterioriza en forma de morbosidades extremas, tanto en el aspecto sexual como social… vamos, que están medio locos.

    – Eso mismo me dijeron una vez de los nigerianos, y también que era por el agua… y lo peor es quien me lo dijo… Ellos tenían hace unos años ese problema de los chicos que se encierran en habitaciones de su casa, ya sabes… se encierran y no hay quien los saque. Pero Japón es un tema que desconozco. Toda cultura tiene parámetros inclasificables para las otras culturas. Salvando algunos monasterios sintoistas… y el Narayama creo que no es un lugar en el que se me haya perdido nada a mí. No me atraé demasiado… Hay otros mundos que me atraen mucho más.

    Te diré que si nos miráramos el ombligo descubriríamos que no hemos sido tan distintos.
    Anaïs Nin… una mujer que siempre me ha fascinado y algo más, como si no fuera suficiente el haber devorado su gran libro: el diario. La desgracia de haber sido imposible conocerla en persona.
    Y ahora me río… porque de ser así… ¿te imaginas? Yo y Anaïs conocidos… aunque a veces, después de releerla, intuyo una cierta y leve represión amorosa.
    Muy acertada. Para leer Anaïs y conseguir introducirte en su mundo y persona, hay que leer de seguido a Henry Miller, su trilogía.
    Un abrazo.

    – Yo voy a discrepar, Pau. Para conseguir introducirte en un mundo como el de Anais o como el mío, basta una página de su diario. Es transparente. Para mí sí. Y no, no perderé el tiempo con ella :)
    Ahora mismo no. Ahora, que a la edad de mi abuelita… puede. Anais no me puede descubrir nada.
    Nada que yo no sepa. Y si te fijas en alguna frase de Henry… Basta de vaginas con los nervios de punta. Algo de ella, creo que lo sacaba de quicio. Y creo que sólo la tenía por histérica o muchas veces. Pero ya sé que sin tener un conocimiento profundo de la obra de un autor… (a mí es lo que me ha parecido)… Esto no se puede decir. Que igual no es histeria, que igual es histrionismo. Y por ahí tiendo a cojear yo, o tendí… ;)

    Otro abrazo,

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