(6) Etapa sexta: ESTELLA – LOS ARCOS (Camino Francés a Santiago)

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Villamayor de Monjard�n de camino a los Arcos

Villamayor de Monjardín de Camino a los Arcos

(Caroline Mathieson)

* Una nueva etapa por la Navarra Riojana, en la que los viñedos, el cereal y el olivo siempre están presentes. Desde Villamayor de Monjardín hasta los Arcos, se recorren 12 km sin encontrar ninguna población a nuestro paso.

‘Guía práctica del peregrino’

JOSE MARÍA ANGUITA JAÉN

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Por las calles Rúa, San Nicolás y Camino de Logroño, nuestra ruta sale a la N-111 y, a la altura de la segunda gasolinera, por el Camino de Ayegui, parte de Estella por la derecha (entre naves). Ya en Ayegui:

A) Hay que cruzar la carretera si se quiere hacer un pequeño desvío para visitar el monasterio de Nuestra Señora la Real de Irache. El Montejurra se yergue a la espalda del Monasterio. Se pasa junto a la <<Fuente del Vino>> de unas bodegas y, tras visitar el monasterio, se cruza por los jardines antes de regresar a la N-111, para atravesarla de nuevo.

B) Se continúa junto a la N-111. A la altura de una instalación hotelera, se reúnen las dos rutas para tomar la dirección hacia Azqueta.

Después de un túnel bajo la variante, la senda se adentra en un encinar, tras el cual se avanza entre campos de labor y por un pequeño pinar hacia la colina sobre la que se asienta Azqueta (km 5). Al descender allí, se pasa junto a una explotación ganadera, y un pequeño arroyo. Y entre viñedos y cereal, con la colina de Monjardín a la vista, el Camino se acerca a la <<Fuente de los Moros>> (aljibe medieval), que precede a Villamayor de Monjardín. De la localidad se parte por una pista, hacia las bodegas, pero antes de desembocar en ellas, se toma un camino flanqueado por nogales que discurre entre viñedos y se cruza la carretera comarcal. A partir de aquí y durante 12 km el Camino se prosigue por una pista de concentración, surcando un terreno ondulado, por un paisaje de viñedos, olivos y cereales, y bordeando lomas pobladas de pinos.

Se cruzan varios barrancos, junto a los que crece el tamarindo. A partir del km 18,5, aparece de frente la alargada elevación de los Cogoticos de la Raicilla, a la que se asciende para atravesar por un collado (Portillo de cabras). En el descenso vemos nuestra meta, Los Arcos, la que se llega 1 km después.

*NOTA PARA CICLISTAS

Si no hay lluvia y el trazado no está embarrado, es una etapa viable. De todas formas, la N-111 comunica Estella con Los Arcos.

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Estella  a Los Arcos

*enlace web: CAFÉ COKE, donde puedes estudiar esta etapa y sus correlaciones con las casillas del Juego de la Oca.

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EXPERIENCIAS PEREGRINAS

1. En PEREGRINATIO de MATILDE ASENSI

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Peregrinatio de Matilde Asensi

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Tras esto, seguid en paz vuestro camino y que no os hagan sufrir demasiado los fuertes vientos que azotan casi siempre esta comarca, de manera que podáis cruzar en breve tiempo Ayegui, Azqueta, Monjardín, Urbiola y Los Arcos, notable ciudad que alberga un lazareto para leprosos que disfruta de gran fama incluso más allá de las fronteras navarras. No ha mucho, un freiré de la mesnada a mi cargo me ha contado que el nuevo clérigo de la parroquia de Santa María de Los Arcos se pasa el día entero tocando la campana del cimborrio para orientar a los peregrinos que se acercan, ya que, y esto sí lo recuerdo bien, no es fácil divisar el pueblo en lontananza porque lo encubre una colina. Me pregunto cuánto tiempo resistirá la infortunada población de Los Arcos semejante martirio antes de despellejar al cura y colgarlo por los pies de la campana.

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4. vCirauqui a Los Arcos (31 km)

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Diario de un peregrino descalzo

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De nuevo a la carga antes del amanecer. Los bancos estechos y duros no nos quitaron el sueño, y el tobillo de Guillermo se ha curado milagrosamente. Dejamos una donación en la caja y la llave en el buzón de la casa parroquial.

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Puente Romano

* Humeao. Org (Camino en imágenes)

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El ruinoso puente Romano a la salida del pueblo resplandece en la luz dorada del sol naciente. Ya no tiene pavimento, y sólo lo usan cabras y peregrinos. Topamos con varios fragmentos de la antigua calzada romana a lo largo de la mañana.

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Cirauqui - Calzada Romana y ella se llama Marta

* Cirauqui, Calzada Romana y ella se llama Marta (por Rodrigo)

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Entramos en Estella a tiempo para almorzar. Hay un alegre mercado semanal en la plaza. Curiosamente está lleno de africanos, tanto comprando como vendiendo, lo que le da un toque exótico. Compramos un melon, una sandia, ciruelas, platanos y manzanas, y nos lo zampamos todo en un pequeño parque al lado. Como no obtuvimos sello en Cirauqui, conseguimos uno en la oficina de turismo.

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Fuente del Vino

*enlace: Humeao.Org (Camino en imágenes)

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Por alguna razon, pasamos la famosa fuente de vino de Irache sin darnos cuenta. No lo lamentamos mucho: el vino al mediodía no me atrae de todos modos, y Guillermo es vegetariano…

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Algo más tarde, descansando a la sombra de un grán arbol solitario, un señor mayor para para charlar. Acaba de hacer el Camino en bici, llegando en sólo nueve días a Santiago. No se lo puede creer que lo hago descalzo, y quiere verme andar sobre la grava. ¡Dios mío – exclama flipado – cuando llegues el obispo tendrá que besarte los pies!

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Fuente de Villamajor

*enlace: Fuente de Villamajor (The Real Pictures Page)

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En la fuente de Villamayor extraigo el primer y unico fragmentito de vidrio que me clavo de todo el viaje. Es tan fino como una aguja, y me saca una sola gota de sangre.

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Camino entre Villamayor y los Arcos

* Camino entre Villamayor y los Arcos (Rodrigo)

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Los ultimos kilometros a los Arcos pasan por un paisaje plano y desnudo sin sombra alguna. El camino esta cubierto de grava y escombros que dificulta el andar con o sin zapatos, y esta que arde mientras el sol nos abrasa. Parece interminable, y agradecemos la sombra de un alminar solitario.

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Es un alivio llegar a la calle porticada del pueblo por fin. Paramos en una tienda para hacer unas compras. Fijate Maripaz – el dueño le dice a una señora que entra – este anda el Camino descalzo. La señora me mira con escepticismo y pide que le muestra la planta del pie, que toca con los dedos. Soy la podologa del pueblo – dice altivamente – he visto muchos pies, y estos son los mas sanos que he visto jamás. Imposible que hagas el Camino descalzo; te has quitado las botas el el albergue y tus pies estan cochinos de andar por la calle – pronuncia. No se que contestar, no sé ni donde esta el albergue. Guillermo se parte de risa.

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El albergue se encuentra a la salida del pueblo, y ya esta completo completo. Nos indican que podemos quedarnos en el polideportivo, al otro lado del pueblo, en la quinta hostia. Cuando llegamos, mis piernas apenas soportan ya mi peso. Guillermo tiene hambre y vuelve al albergue para cocinar unos espagetis. LLeva un plato para mi cuando vuelve. Al oscurecer, el pabellon esta atiborado de bolsas de dormir. Una gruesa capa de polvo cubre el suelo y las tribunas, asi que decidimos dormir fuera.

town, quite a way off. When we arrive, my legs will not carry me much further. Guillermo is hungry and goes back to the hospice to cook some spaghetti. He brings some back for me.

– Diario de un PEREGRINO DESCALZO, Agosto/ 1996 –

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6.

Alfonso Biescas

08.03.04 lunes.

EstellaTorres del Rio (154):

Había decidido levantarme a las 7 para poder ir al lavabo y a la ducha tranquilo ya que el aseo es pequeño y somos unos 30 peregrinos. Pero justo en el momento que salía del saco ha entrado el hospitalero, ha encendido la luz, ha puesto música y ha deseado buenos días a todo el mundo. La verdad es que me ha entrado la risa al ver las caras de sorpresa, sueño y mosqueo de alguno que no está acostumbrado a estas emociones.

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Ha amanecido con sol y la primera lucha, la de encontrar en dónde desayunar, ha empezado. Es que tan temprano es dificil que alguien te haga un café y puedas comer algo para que la energía no te abandone a media etapa.

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Como empiezan a abundar quienes van por el Camino hacia Santiago, decido alargar un poco la etapa y llegarme a Torres del Rio, dejando atrás a la mayoría que terminarán el día en Arcos, con su lío de tres refugios. Busco la paz y por ello rehuyo el gentío.

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Bodegas  de Irache

* enlace: imagen del Camino de Caroline Mathieson

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Caminando de buena mañana, hablando con un amigo, nos hemos despistado y hemos llegado a la Fuente del vino de Irache cuando queríamos ir directamente por Azqueta a saludar a Pablito. Bueno, este error nos ha llevado a cometer otro que nos ha conducido a una maravillosa senda por el bosque y despues por el monte, recuperando el camino tradicional pasado Monjardin. Como el día estaba bonito, nos hemos tumbado allá en donde, protegidos de la fresca brisa, el sol calentaba y hemos descansado de los últimos repechos. El catarro me hace perder el resuello en las cuestas que hoy las había y duras.

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Los arcos imagen del panorama

*enlace: imagen del Camino de Caroline Mathieson

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Después la pista es fácil, serena y serpenteando por el valle te lleva tranquilamente hasta Arcos. Las charcas estaban llenas de ranas que acudían a tomar este sol de primavera tras los duros días de invierno de las últimas semanas. Un refresco alivia los pequeños pesares y anima a caminar lo que queda hasta el final del día con alegría.

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Al pasar por el cementerio de Arcos no puedo evitar anotar la frase que en su puerta dice:

“Yo que fuí lo que tu eres. Tu serás lo que yo soy”

Un clásico inolvidable que tantas veces he encontrado con sus pequeñas variantes en los camposantos.
La llegada a Sansol siempre me ha resultado agradable aunque se haga el último kilómetro por asfalto. Es una carreterita comarcal por la que solo pasean personan sonrientes. Pena que aquellos que no lo sepan, lleguen aquí pensando que ya están en Torres y no sea así, que aún les queda una bajadita y el repecho tradicional de entrada al pueblo.

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¡Qué extraña es la situación, tán próxima, de estas dos villas! ¡ Cuantos encuentros y desencuentros, amores y rencores, habrá producido la cercanía entre ambas! ¡Qué diferentes son! Una ajena al tráfico de peregrinos. Otra inmersa en el Camino con su maravillosa iglesia del Santo Sepulcro y su bellísimo Cristo de cuatro clavos.

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El refugio, privado, está bien y son amables, aunque muchos se quejan de que los wateres sean turcos. En el bar te dan un plato de lentejas maravilloso en un agradable ambiente mientras el frío empaña los cristales, hiela la huella de nuestras botas en el barro.
Y los ronquidos velan nuestros sueños.

– Diario de ALFONSO BIESCAS, Marzo/ 04 –

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7.Lección aprendida

Diario de mirada de agua

EstellaLos Arcos

25 de septiembre de 2004

Salimos de Estella, Carlos me acompaña de la mano hasta las afueras de la ciudad, sabe que estoy haciendo lo incorrecto, que debería quedarme hasta recuperarme los pies, pero me apoya en mi decisión, me transmite su amistad y su confianza en mí. Voy feliz con Cristina, Isaías -todo un maratoniano, tanto en su aspecto físico como en la disposición para caminar-.

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Llegamos a Irache, son como las nueve de la mañana, el monasterio está cerrado, pero hay unas Bodegas que disponen una fuente de agua y otra de vino para los peregrinos… ¡Qué bien sienta beber ese vino por la fuente! Hay varios peregrinos franceses que lo que hacen es vaciar la botella de agua y llenarla del vino, yo también lo haría sino fuera por el peso que eso supone, no pienso llevar peso de más, mis pies no podrían.

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Isaías nos adelanta, lleva un ritmo de 6 km/h, nosotras de 4km/h, eso cuando no paramos entretenidas con las maravillas que se nos van presentando. Caminamos ahora con Javier y José de Salamanca y los Albertos de Miranda de Ebro. Una pandilla muy bien conformada. Los de Salamanca son estudiantes de medicina, Javier es además creador de cuentos, me encanta ir hablando con él, es todo fantasía.

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Al llegar al albergue de Los Arcos, decidimos después de ducharnos y tomar los necesarios cuidados con los pies, recorrer el pueblo y comprar para cenar todos juntos, cocinará Javier su especialidad.

No sólo yo tenía ampollas en los pies, me parecía muy egoista no compartir lo que había aprendido con Carlos en Estella. Así que reuní a todos aquellos que teníamos ampollas en los pies, cada uno nos agenciamos un barreño con agua fría, sal y vinagre y nos pusimos en una terraza durante media hora con los pies en el agua.

Fue muy divertido, nos sacaban fotos los extranjeros extrañados de la estampa… un grupo de cuatro señores mayores, un chico y una chica todos en fila, con los pies en un barreño de agua. Al sol estábamos tan ricamente, contándonos anécdotas y chistes. Se metían un poco con la chica, pero buena soy yo para bromas, rapidamente las devuelvo. Me gustaba el aprecio que nos dabamos.

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Alberto padre es una persona muy observadora y sabe dar lo que necesita cada uno de nosotros. Estoy maravillada con las personas que estoy conociendo. La cena estaba muy rica, un arroz con verduras exquisito, invitamos también a Stanilao, es un italiano muy simpático. Y allí en torno a esa mesa nos reunimos la primera familia que no dejó de acompañarme hasta Burgos: Javi, José, los Albertos de Miranda -padre e hijo-, Stanislao, Cristina y yo. Echaba de menos a Helena. Heloisa, avanzaba a un ritmo mucho más rápido y no coincidimos con ella en el albergue, posiblemente haya encontrado su ritmo y otro grupo.
En Los Arcos, mi quinto día de caminar, cumplía los 103 kilómetros
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– Diario de GUADALUPE, Mirada de agua, Septiembre/ 04 –

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Enlace a todos los artículos de esta temática:

en: EL CAMINO DE SANTIAGO (itinerario que sigue la Vía Láctea)

¿Dónde encontrar más historias e información? Diarios de Peregrinos

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EL DISCAPACITADO Y EL CAMINO

*ENLACE WEB: EL CAMINO DE SANTIAGO PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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8 Respuestas a “(6) Etapa sexta: ESTELLA – LOS ARCOS (Camino Francés a Santiago)

  1. PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD TAMBIÉN EXISTEN CAMINOS

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    ESTELLA – AYEGUI 2KM Dificultad alta Estella-Ayegui

    Seguir de frente por la calle. Salir a la carretera y seguir de frente. Tras pasar la segunda gasolinera tomamos a la derecha un camino de tierra. Más adelante, el camino se asfalta. Entramos en Ayegui.A la izquierda parte el ramal que nos permite visitar el Monasterio de Irache.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo

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    A la salida de Estella, el camino se inicia en una rotonda desde la que parte un tramo de tierra suelta que pronto resulta inaccesible. Más adelante, el camino se convierte en una pista asfaltada ligeramente que es accesible hasta Ayergui. Ya dentro del pueblo, aparece un tramo descendente cuya pendiente superior al 20% lo hace inaccesible.

    Alternativas para personas con movilidad reducida: N-111

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    AYEGUI -AZQUIETA 5km

    Para continuar a Azqueta, sin embargo, seguimos de frente, tomando, ya en la salida del pueblo una pista fuertemente descendente, observando a la izquierda el citado Monasterio. Pasamos la fuente y seguimos de frente hasta la carretera, junto al Hotel Irache. Pasamos por detrás del hotel y salimos a un camino de tierra. Cruzamos con atención, seguimos de frente y pasamos por debajo de la carretera. Atravesamos una zona de cultivos. Salimos a la carretera y la cruzamos, pasando al otro lado por una puerta, internándonos otra vez en el encinar y cruzando la carretera a Iguzquiza. Más adelante salimos a unos campos y llegamos a una pista que debemos seguir, descendiendo a una vaguada antes de subir a Azqueta.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:

    Tras cruzar la carretera N-111 por debajo, y llegar a la Fuente del Vino, el camino es una pista ancha de tierra suelta, con una pendiente ascendente, que discurre por un bosque y paralelamente a la citada carretera. El recorrido presenta varios tramos inaccesibles, tanto por el firme como por estrecharse el camino.

    Alternativas para personas con movilidad reducida: N-111

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    AZQUIETA – VILLAMAYOR DE MOJARDÍN 2KM Dificultad alta

    Cruzar el pueblo y antes de salir a la carretera, tomar a la derecha, bajando hasta una vaquería y bordearla. Cruzar los campos conocidos como Chope, hasta Villamayor de Monjardín.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:


    El camino es estrecho, con numerosos baches y mal señalizado, lo cual lo hace en general inaccesible en todo su recorrido. Además, al llegar a Villamayor, su pendiente se pronuncia notablemente.

    Alternativas para personas con movilidad reducida: N-111


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    VILLAMAYOR DE MOJARDÍN – LOS ARCOS 12KM

    Ya en Villamayor de Monjardín, y siguiendo una senda a la derecha, nos encontramos con una pista parcelaria, que seguiremos hasta encontrarnos con una fuente, a unos 250 m. Cruzamos la carretera y seguimos de frente por la pista principal. El paisaje que nos espera de ahora en adelante se asemeja mucho al que encontraremos en ciertas etapas del tramo castellano. Llegamos a un cruce y seguimos de frente. Poco después se sube a un alto donde se observan las ruinas de unos corrales. Abandonando la pista principal nos volvemos a encontrar con ella salvando un pequeño puentecillo. En un alto, girar 90º a la izquierda, cruzando al otro lado del valle. Una vez cruzado, a unos 500 m, torcer a la derecha. Volvemos a unirnos a la pista y continuamos por ella. Cruzamos el collado de Baurrin, llegando así a los Arcos.

    Valoración de la accesibilidad del subtramo:

    A su inicio, el camino es inaccesible, pero mas adelante mejora sus condiciones. A falta de 5 Kms. para llegar a Los Arcos hay unas maderas que impiden el paso pero que pueden ser bordeadas mediante una pista accesible de tierra y piedras sueltas.

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    REFERENCIAS DE HOSPEDAJE Y DEMÁS SERVICIOS QUE OFRECE ESTA PÁGINA

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    AYEGUI

    Servicios de salud
    FARMACIA. C/ Polideportivo Ayegui.

    Otra información de interés
    ERMITA DE SAN CIPRIANO: La ermita de San Cipriano, ya existía en la Edad Media y pertenecía al Monasterio de Irach.
    IGLESIA PARROQUIAL: Se alza en el pueblo la iglesia parroquial de San Martín de estilo neoclásico de finales del siglo XVIII, aunque su construcción parece remontarse al siglo XVII, del que se conserva, además de los muros de la torre, la bóveda de aristas.
    FIESTAS PATRONALES: El 2º domingo de septiembre en honor a San Cipriano.
    AYUNTAMIENTO: Tlf. 948 551 931.
    AUTOBUSES: Autobuses de línea.

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    AZQUETA

    Servicios de salud
    CONSULTORIO MÉDICO: Visita médica los miércoles.

    Otra información de interés
    IGLESIA PARROQUIAL: La iglesia de San Pablo Apóstol, edificio de origen medieval reformado en el siglo XVI, es de estilo gótico tardío.
    FIESTAS: Las fiestas patronales son en la última semana de junio, coincidiendo con los Santos Pedro y Pablo.
    AUTOBUSES: Autobuses de línea a Pamplona y Logroño.

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    VILLAMAYOR DE MOJARDÍN

    Alojamientos
    OASIS TRAIS REFUGIO

    Servicios de salud
    CONSULTORIO: Solo los viernes.

    Otra información de interés


    CRUZ DE MONJARDÍN: Dicha Cruz se guarda en la sacristía de la parroquia de San Salvador. Es una de las escasas obras de orfebrería románica conservadas en Navarra del siglo XIII.
    CASTILLO: De origen romano fue construido en el siglo IX y posteriormente reconstruido en el siglo XIV.
    FUENTE DEL MORO: Fuente medieval de estilo gótica del siglo XIII.
    IGLESIA SAN ANDRÉS: Se realizó en estilo románico tardío en el año 1200. Destaca su monumental torre-campanario. La portada se abre en un arco de medio punto abocinado.
    FIESTAS: 1 de mayo y 14 septiembre.
    LÍNEA DE AUTOBUSES.

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    LOS ARCOS

    Alojamientos
    ALBERGUE CASA ALBERDI
    ALBERGUE CASA ROMERO
    ALBERGUE ISAAC SANTIAGO

    Dónde comer
    RESTAURANTE EZEQUIEL

    Servicios de salud
    CENTRO DE SALUD: C/ Del Peso, 4. Tlf. 948 640 800. Tiene servicio de Urgencias. Consulta especial para peregrinos.
    FARMACIA: Plaza del Coso.

  2. Pingback: Hermanas asistiendo a la llamada del oficio religioso en la Iglesia de Santa María (LOS ARCOS - NAVARRA) « El viaje del Peregrino por la ruta de las Estrellas

  3. ARTÍCULO DE ANDER IZAGUIRRE SOBRE PABLITO SANZ

    Algunos peregrinos aguantan las primeras etapas sin bordón. A falta de ese apoyo, las caminatas son más incómodas, el esfuerzo se lleva peor, las rodillas y la espalda se resienten. Les tienta la posibilidad de comprarlo en alguna tienda de Pamplona o Estella, pero aguantan. Prefieren aguantar. Porque saben -la noticia corre por todo el Camino- que en Ázqueta les espera Pablito: el hombre que regala varas. Hay incluso peregrinos que llegan con modernos bastones telescópicos, con sus puños ergonómicos antideslizantes, tres tramos plegables de aluminio y cinta de ajuste a la muñeca. Pero cuando alcanzan Ázqueta, siete kilómetros después de Estella, los cambian por una simple vara de avellano.

    Pablito Sanz, «el hombre que se ha hecho famoso por dar palos» -como dicen en el pueblo-, lleva veinticinco años regalando varas a los peregrinos. Calcula que entrega entre ochocientas y mil al año. En total, unas 20.000 desde que empezó con esta costumbre a principios de los años ochenta: «Yo veía que los peregrinos pasaban con unos palos muy malos, recogidos en cualquier sitio. Un día en la zona de Belate corté unas setenta u ochenta varas de avellano, que es resistente y ligero, y me las traje hasta casa en mi Seat 127. Y las empecé a repartir».

    Pablito espera en la orilla del camino, en lo alto del repechón por el que llegan jadeando los caminantes. Le gusta charlar con ellos. «Hoy en día a muchas personas no les gusta hablar con los demás», dice. «No hay costumbre, no hay confianza. La gente ya no cuenta cosas. Y eso es importante». A los que llegan sin bordones o con bastones malos les ofrece uno de las suyos. Les invita a la parte trasera de su casa, donde almacena haces de varas, calabazas que él mismo cultiva para regalar a los peregrinos y conchas que le envían desde Galicia porque éstas no, éstas no puede sembrarlas. También tiene un montoncito de raíces leñosas de consuelda, una hierba con la que se preparan emplastos, cataplasmas y compresas para cicatrizar heridas y reducir inflamaciones, ideal para las rozaduras, los esguinces y las tendinitis, incluso para aliviar la artritis que el propio Pablito padece. Y en un jardincito de esa parte trasera se levanta un tesoro: una estela de hace ochocientos años, en la que aún se aprecian, borrosas, una Cruz de Santiago y una Cruz de los Caballeros de Malta. «La sacó una pala del campo y me la traje. El destino ya está hecho», dice Pablito.

    A los peregrinos que el destino le trae no sólo les regala una vara sino que les enseña a usarla. «Es que hay mucha ignorancia en el Camino, algunos no saben ni llevar la mochila. Y muchos vienen con bastones cortos. ¿Cómo aparece Santiago en las imágenes? ¿Con una vara larga, más alta que su cabeza! Una vara no es un bastón. Tiene que ser un palmo más alta que el peregrino. Y hay que saber agarrarlas. En el llano, hay que coger la vara a la altura del hombro. En las subidas, más abajo, a la altura del pecho. Y en las bajadas, más arriba, a la altura de la cabeza. También es importante acompasarla al andar. Mira cómo lo hago». Y Pablito arranca con la coreografía jacobea que ha repetido miles de veces. «Empiezo con la vara apoyada en el suelo, luego la muevo hacia adelante y doy un paso, dos, tres, y al cuarto vuelvo a apoyarla. Un, dos, tres y pum; un dos, tres y pum. Y mira cómo llevo la columna vertebral: siempre recta. Muchos van encorvados y acaban con dolores de espalda, de rodillas, de todo».

    «¿Es Pablito, no Pablo!»

    Para quien camina cientos de kilómetros, cualquier mala posición o cualquier roce pueden derivar en un suplicio. Por eso Pablito mima hasta el último detalle: no sólo se fija en la altura del peregrino para decidir el tamaño de la vara, sino que le mira la mano para calcular el grosor adecuado. Y lija la parte que el peregrino va a agarrar para que el tacto sea suave.

    Pablito también prepara café para los caminantes. Les da fruta y agua fresca. Les sella las credenciales con un cuño propio. Y solía acoger a los que llegaban tarde, lesionados o agotados. «Pero se corrió la voz y empezó a venir cada vez más gente a pedir varas y café y hasta sitio para dormir. Hombre, yo puedo hacer café para cuatro o cinco, pero no para cincuenta. Y regalo varas, pero no me gusta que vengan a pedírmelas para llevárselas a otras personas: que vengan al Camino, que para eso son. Hasta llegaron a llamarme por teléfono para reservar noches en mi casa. Y ahí ya tuvimos que cortar, porque algunos abusan. Pero yo sigo saliendo todos los días a esperar a los peregrinos».

    Cuando llegan a Ázqueta, muchos preguntan por las varas que regala Pablo. «Y yo no me llamo Pablo, ¿yo me llamo Pablito!». Lo confirma su carné de identidad y el santoral: junto a las docenas de santos que llevan el nombre de Pablo, figuran no uno sino dos Pablitos. San Pablito niño mártir: 13 de noviembre. San Pablito mártir: 19 de diciembre.

    Pablito siempre tiene una provisión de varas, aunque cada vez le pesan más los esfuerzos para traerlas: «Es que tengo 73 años. Y artrosis. Hay que entrar al monte por los caminos, que no es fácil, buscar los avellanos, cortar las ramas, cargarlas hasta el coche En cada viaje me traigo unas 150. Ahora me ayudan unos primos y unos amigos porque yo ya no puedo andar como antes».

    Cartas de todo el mundo

    Hay una recompensa que alivia todos los pesares: el recuerdo y el agradecimiento. El ciento por uno. A Pablito le gusta que los peregrinos se acuerden de él cuando abrazan a Santiago. Y no para de recibir cartas y paquetes de todo el mundo (a menudo con tres palabras como toda seña: Pablito. Ázqueta. Navarra). «Me han regalado cristos, rosarios, medallas, navajas, banderas, hasta piedras preciosas Podría montar un museo». Le citan en documentales, reportajes, libros, guías, blogs: «Estoy muy escrito en Brasil, porque vienen a buscarme un montón de brasileños. Me han regalado banderas de su país y una camiseta con la que jugó Ronaldo en la selección». La historia del hombre de Ázqueta se difunde entre los peregrinos, de albergue en albergue, desde Roncesvalles hasta Santiago, de un país a otro. Basta con buscar a Pablito en la ‘blogosfera’ para darse cuenta de que el encuentro con él es uno de los recuerdos que más emociona a muchos peregrinos. Algunos relatan cómo acabaron tocando el piano en su salón y cómo la música atrajo a un montón de peregrinos, mientras Pablito preparaba café para todos. Otros tomaron con recelo la invitación para entrar en su casa y se encontraron con algo que primero extraña -porque no estamos acostumbrados- y luego conmueve: la bondad, el desinterés, la hospitalidad con el forastero, que no es más que un café, charla y una vara.

    «Si la vida no es más que eso», dice Pablito, «lo demás son complicaciones. Como el dinero. Yo no quiero que me domine el dinero. Esta mañana estaba desayunando y justo han llegado unos peregrinos, pues he dejado de desayunar y he salido a atenderles. Ya está, eso es todo. De lo que más gozo es del bien. Al mal no le saco ningún lucro».

    Dice un poema colgado en su casa: «Peregrino, estás en Ázqueta. / Haz un alto en este hito / que fuerte bordón de avellano / aquí te ofrece Pablito / para llevar en tu mano. / Santiago está muy lejos / para quien va caminando. / Será lanza para tu valentía, / defensa ante los miedos, / ayuda en las subidas, / sostén en el descenso / apoyo en las fatigas. / ¿Bordón, amigo / de avellano!».

  4. Pingback: AYMERICH PICAUD - vii - (camino de Nájera) « Blog Archive « EXPERIENCIA PEREGRINA

  5. ‘EL CAMINO DE SANTIAGO: Arte y Misterio’
    Mª Emilia González Sevilla

    Siete kilómetros más adelante el peregrino llega a Estella, la Lizarra plena de simbología estelar y de leyendas.

    Esta es la estrella
    que bajó del Cielo a Estella
    para reparo d’ella…

    Así reza el frontispicio de la capilla que mandó levantar el rey García Ramírez para la Virgen del Puy, su patrona, de claras similitudes con su homónima francesa. Si se superpone el plano de la ciudad sobre el de Le-Puy, se verá la coincidencia de los monumentos, meandros del río y trazado de ambas ciudades. Como si hubieran sido copiadas mediante un espejo. De nuevo se da la dualidad en el Camino de Santiago. En el interior de la ermita, una placa recuerda a los generales carlistas fusilados en 1839 por orden ‘del nefasto Maroto’.

    Lizarra, el nombre vascuence de la villa, significa ‘estrella’, como Astraín, y recuerda la lluvia sideral que sobre uno de los cerros cercanos descubrió el escondite de la imagen del Puy. Nadie logró moverla de allí a pesar de los denodados esfuerzos para bajarla hasta el burgo. Allí mismo hubo de levantarse la ermita que cobija desde entonces la imagen aparecida entre resplandores. El escudo de la ciudad, donado por Sancho Ramírez, luce en el centro la legendaria estrella.

    El códice de Picaud dice de esta ciudad que ‘es fértil en buen pan y excelente vino, así como en carne y pescado y abastezida de todo tipo de bienes’. Después añade que ‘por ella pasa el Ega de agua dulce, sana y extraordinaria’.

    Aquí el viajero puede almorzar unas perdices con chocolate, guiso que ya se elaboraba en 1900 originado, al parecer, por el capricho de un virrey estellense llegado de Méjico. Es plato exclusivo y tradicional de esta ciudad que el peregrino no puede dejar de probar. También son recetas tradicionales de Estella el gorrín asado y el ajoarriero. Las perdices se embridan y se rehogan, luego se cuecen con vinagre, apio, cebolletas, y especias. Mientras tanto se deslíe el chocolate aparte con un poco de caldo de la cocción y, sin dejarlo espesar demasiado, se vierte sobre las perdices dejando que todo el conjunto acabe de hervir bien ligado.

    Antes o después de comer conviene recorrer la Rúa Maior, itinerario jacobeo que cruza la ciudad de este a oeste. A un lado se levanta el Palacio de los Reyes de Navarra, hoy convertido en museo de pintura moderna y ‘tapizado’ de maderas y conglomerados modernistas por dentro del que hablaremos más adelante. Frente a él comienza la magnífica escalinata de piedra que asciende hasta la iglesia de San Pedro de la Rúa, levantada sobre una piedra plana y con un claustro románico donde, al igual que en Silos, puede encontrarse en medio de la hilera de dobles columnas coronadas por capiteles tallados con motivos diferentes, una triple columna retorcida que rompe la uniformidad del recinto. Hay otra misteriosa columna en su ábside formada por tres serpientes entrelazadas en eterna ascensión inacabada. Vuelve a surgir, en el Camino de Santiago, el ofidiario pétreo que marca misteriosamente la ruta.

    En su interior hay dos tumbas, una de ellas recuerda un hecho dramático: la del infante Teobaldico que murió al caer de los brazos de su nodriza por las almenas del castillo de La Atalaya. Sobrino de Teobaldo II, muerto en Sicilia al regreso de la cruzada contra el Gran Turco, e hijo de Enrique I, el último rey de los Champaña, la dinastía se extinguió al morir el infante con nueve meses de edad cuando se había acordado ya su boda con Violante, la hija de Alfonso X el Sabio. Dice la leyenda que la niñera se arrojó tras él para alcanzarlo, aunque la voz popular asegura que más bien se suicidó sabiendo el real castigo que le esperaba por su torpeza.

    La otra tumba es la del obispo griego de Patrás, portador de la reliquia del omóplato de san Andrés, que originó un gran misterio y el cambio de patrocinio de la ciudad.

    En el barrio de la Rúa, antiguo asentamiento de francos judíos, se levanta la iglesia de San Miguel gótica con portada románica del siglo XII, donde hay que descifrar las setenta esculturas talladas en la piedra de su fachada principal. En su portada norte aparece el escudo de San Miguel Arcángel y el escudo de Navarra anterior a las Navas de Tolosa. Hasta 1212 el emblema heráldico de Navarra no presentaba cadenas sino carbunclos o rubíes, la piedra emblemática de los Champaña que representaba, también, los ojos del basilisco, animal mítico que personificaba a san Miguel y el arte de la alquimia. Los rubíes del escudo se mantuvieron en el blasón foral hasta el siglo XVII en que se sustituyeron por las cadenas de Tolosa.

    Sorprendente, también, el templo del Santo Sepulcro, románico-gótico, con abocinado pórtico polilobulado sobre trece columnas de piedra que le dan una majestuosa profundidad. Las tallas de piedra de la fachada, a ambos lados del pórtico, están distribuidas en hornacinas y con una ingenua belleza tallada en sus rostros.

    En Estella vuelve a presentarse la imagen negra de la Virgen de Rocamador, de brusca y tosca talla, que trae a la memoria del peregrino francés el tenebroso valle del Quercy y la misteriosa campanita que suena cuando se produce un milagro.

    El Palacio de los Reyes de Navarra, el edificio más significativo de Estella, queda hoy relegado a segundo plano por su tosca rehabilitación que ha cubierto sus techos con chapas de conglomerado y su piso con tarimas de madera nueva. El interior ha perdido su magia y su arte tras un modernista decorado que enmarca pintura actual. No obstante, nadie ha podido tapar los capiteles de su patio, tallados en el siglo XII, que siguen mostrando curiosas historias: el ‘asno mítico’, el ‘castigo del avaro’, el ‘combate entre Roldán y el gigante Ferragut’, relacionado con el el Fierabrás de los libros de caballería.

    La repetida leyenda de Roldán y Ferragut nace en los orígenes de la dinastía carolingia, carente de sangre real, que suplantó a la merovingia, considerada descendiente de la última rama del árbol de Jesé, guardiana del Misterio de Cristo y origen de la dinastía de David. Carlomagno, empeñado en ser investido con la corona de los reyes lombardos protectores de Roma y en poner en el pomo de su espada -La Gaudiosa o Joyosa- la pica de Longinos que atravesó el costado de Cristo, tuvo que demostrar que estaba bendecido por la gracia divina; de ahí los numerosos milagros en torno a su persona y a sus pares, entre ellos Roldán, no podían luchar contra cualquier guerrero sino contra feroces adalides gigantescos, descendientes del linaje de Goliat. A éste pertenecía Ferragut, de origen sirio, que vivía en Nájera y había vencido en duelo a algunos pares de Francia como Ogier y Reinaldo de Montalbán. Roldán, sabedor de la derrota de los notables francos, fue en busca de Ferragut con quien luchó denodadamente varios días en noble duelo. En una de las treguas establecidas para recobrar fuerzas, el gigantesco sirio reveló que su punto flaco era el ombligo. Roldán, entonces, provocó una feroz discusión con su rival sobre la autenticidad de las dos religiones, la cristiana y la islámica, lo que les llevó a suspender el duelo y a someterse a un juicio de Dios como era perceptivo. Se dispuso que se enfrentaran en justa lid con lanza, y Roldán aprovechó para clavar la suya en la barriga del gigante en lugar de apuntar al corazón como era habitual entre caballeros. Ferragut cayó desplomado y Roldán volvió vencedor a su pagos. El importante asentamiento franco que hubo en este ciudad ha conservado la leyenda roldanesca a lo largo de muchos siglos, a la vista de que en el siglo XIV casi todos los ciudadanos de la villa hablaban el provenzal.

    La leyenda sideral de Estella no sólo está relacionada con la Virgen del Puy, sino también san Andrés. El primer patrono de la ciudad fue san Pedro, pero los vecinos decidieron cambiarlo después de la aparición de un misterioso omóplato entre los restos del obispo de Patras, muerto en 1270 en el antiguo Hospital de Peregrinos de San Pedro de la Rúa donde fue enterrado. Pasados los años, una noche apareció una misteriosa luz sobre el enterramiento del prelado despertando la curiosidad de los habitantes. Entre los ropajes del santo apareció el misterioso hueso, que nadie supo a quién pertenecía, ya que el esqueleto del griego estaba completo. La tradición oral atribuyó la reliquia a san Andrés, dado el origen griego del prelado. En agosto de 1626 cuentan las crónicas que, para aclarar el origen del misterioso hueso, apareció sobre la torre de la iglesia de San Andrés una aspa luminosa con la cruz de su martirio. Desde entonces, Estella decidió cambiar a san Pedro por san Andrés en el patronazgo de la ciudad.

    El Camino sale de Estella y sube el Montejurra, lugar de claras connotaciones carlistas, hasta el monasterio de Irache uno de los más antiguos de Navarra que procede de la época visigótica. Su nombre significa en euskera lugar de helechos. Don García Sánchez III el ‘de Nájera’ fundo aquí un Hospital para Peregrinos en 1051, el primero de Navarra dedicado a los penitentes jacobeos. En los siglos XVII y XVIII el lugar se convirtió en Universidad dada la valiosa biblioteca que conserva. A tan sólo quinientos metros, el Hotel Irache acogerá al peregrino con posibles y le ofrecerá un refugio confortable para su descanso en medio del valle.

    Uno de los priores de Irache, san Veremundo, fue nombrado por la iglesia protector de los peregrinos jacobeos y patrono del Camino de Santiago a su paso por Navarra. Su historia es entrañable: nació hacia el año 1020 en esta región y entró de lego en el monasterio benito. Allí procuraba distraer a diario algo de comida para los peregrinos que llamaban a la puerta del convento. Sorprendido un día por el abad con los faldones recogidos del hábito llenos de viandas, mintió piadosamente asegurando que llevaba flores. Y al dejar caer los faldones, inesperadamente cayeron al suelo docenas de rosas. A los 33 años, en 1054, fue elegido abad del monasterio y rehabilitó el hospital. Se relacionó con tres dinastías reales: fue confesor de García el de Nájera, amigo de Sancho el de Peñalén a quien regaló una espada para la guerra de los Tres Sanchos en 1067, y, finalmente, influyó en Sancho Ramírez para la repoblación de Estella con una colonia francesa. Murió el 8 de marzo de 1099 en olor de santidad y fue canonizado menos de un siglo después. Sus restos viajan, cada cinco años, entre Arellano y Villatuerta que se disputan desde hace siglos el privilegio de ser cuna del santo.

    El claustro de Irache tiene una peculiaridad: se empezó a construir antes del Concilio de Trento la zona norte y noroeste, y el resto se terminó después del cónclave. Por esta razón, en la mitad del claustro preconciliar se pueden observar capiteles desnudos y escenas escatológicas y solamente escenas religiosas en la mitad postconciliar. La bodega adosada al monasterio tiene una fuente con dos caños que hasta hace poco manaba agua por uno y vino por otro.

    Tres kilómetros más adelante, el Camino pasa por Villamayor de Monjardín, o simplemente Monjardín, donde se encuentra otro de los misterios del itinerario: un crismón en la iglesia que presenta, en el centro, una inexplicable serpiente. De nuevo la sierpe incomoda al caminante. Los restos del castillo de San Esteban de Deyo recuerdan su reconquista por Sancho Garcés en el año 910 y la tradición asegura que bajo sus ruinas permanecen sepultados el monarca y su hijo García Sánchez. La leyenda asegura que, sobre esta colina, Carlomagno se enfrentó al adalid navarro Furré. El emperador supo por la inspiración divina que ciento cincuenta de sus hombres morirían en el curso de la batalla. Preocupado por la suerte de sus soldados, un ángel le señaló a los emplazados proyectando una cruz roja sobre sus corazas. Carlomagno, seguro de vencer al destino, ordenó que los 150 quedaran de guardia en el campamento. Al regresar del combate, los ciento cincuenta soldados habían muerto misteriosamente. La historia fue recogida, lógicamente, en la Crónica de Turpín.

    Desde Monjardín, se pasa por Urbiola hasta llegar a Los Arcos, a la que se asocia con la Curnonium de Tolomeo y en la que quedan yacimientos arqueológicos de la Edad de Hierro. Picaud la describió como ‘Urancia que dicitur Arcus’. En su iglesia de Santa María se conserva una Virgen Negra del siglo XIV y la talla de la Virgen de piedra de su pórtico plateresco es iluminada de forma especial por un rayo de sol cada 15 de junio, cuando está próximo el solsticio de verano. El claustro es gótico flamígero, con toda la espectacularidad de esta última etapa artística. La villa fue sede de las Cortes de Navarra y en ella vivió Carlos III el Noble durante una temporada.

  6. ULTREIA (1998)
    LUIS CARANDELL

    MI VIAJE era mucho más a ras de tierra. Después de visitar algunos de los monumentos estellenses -mi experiencia viajera me dice que no hay que pretender verlo todo de una sola vez y conviene dejar algo para una próxima ocasión- me dediqué a pasear por la ciudad. Una ciudad agradabilísima, con un cierto sabor antiguo en los barrios del centro y con pequeñas tiendas de cierta prosapia comercial, confiterías que elaboran reputadas especialidades, talleres de carpintería o de cordelería que buscaría uno en vano en el centro de una gran ciudad; o almacenes de coloniales en cuyo escaparate podía verse una torre de latas de conserva que un envasador bromista había mandado rotular con la inscripción ‘Esparragos cojonudos’.

    Me detuve un rato en la tienda de un artesano cordelero, de apellido Zufiaurre, un hombre muy simpático que me mostró los trabajos que tenía expuestos. Compré alguna cosa, aunque no era lo que más necesitaba, sólo por el gusto de tener un recuerdo suyo: un araña-gatos y un frotaespaldas. La primera pieza es muy útil para los que tienen gato porque se cuelga de la pared a la altura de sus ojos y el animal se afila allí las uñas. El frotaespaldas es para uno de las personas. La banda rematada por dos asas sirve para llegar al lugar del dorso donde no llegan las manos y se queda siempre sin enjabonar. Zufiaurre decía que se vendía mucho.

    Comí una menestra de verdura como la hacen los navarros, que sería redundancia decir que estaba buena, y unos pimientos de Lodosa rellenos de bacalao en un restaurante de una callecita que da a la plaza de Santiago. Por allí no falta nunca buen vino de la tierra. Luego tomé café en un quiosco de la avenida de Sancho el Fuerte, a orillas del río Ega. Hay en aquel lugar un monumento al auroro, con la blusa de campo y el farol en la mano. Reciben este nombre porque cantan las auroras, con música y letras de mucha antigüedad. El patrón de Estella es san Andrés Apóstol, gracias a la peregrinación que, en el siglo XIII, hizo un obispo griego trayendo consigo la reliquia del santo. La patrona es la Virgen del Puy, lo que tiene mucho de jacobeo porque relaciona la ciudad con Le Puy, una de las cabeceras del Camino de Santiago en Francia.

    En el año 1270 el obispo de la iglesia de Patrás, en la Acaya de Grecia, decidió peregrinar a Compostela para visitar el sepulcro del Apóstol Santiago. No se sabe cómo se llamaba; lo que sí se sabe es que, antes de partir para España, tomó la reliquia de la espalda de san Andrés, hermano de san Pedro, que había muerto mártir en aquella ciudad. El propósito del buen obispo era regalar el hueso del discípulo de Cristo, que murió en una cruz en forma de aspa, a la catedral de Santiago, a fin de que los huesos de los apóstoles que se conocieron en vida reposaran juntos en la misma iglesia.

    Quiso el Cielo, sin embargo, que cuando el piadoso obispo llegó a la ciudad de Estella cayese gravemente enfermo y fuese acogido en el hospital de San Nicolás; murió al poco sin manifestar que llevaba escondida en la vestidura, sobre el pecho, la reliquia de San Andrés. Fue enterrado en el cementerio de San Pedro de la Rúa pero he aquí que en la noche siguiente se advirtió sobre su sepultura una claridad resplandeciente. El sacristán de la iglesia creyó que era una ilusión de su fantasía pero a la noche siguiente observó las mismas luces sobrenaturales en la tumba. Avisado el clero y las autoridades de la ciudad, acudieron todos a testimoniar el milagro. Cavaron la sepultura del peregrino y desnudando su cadáver, hallaron sobre su pecho la Santa Espalda con los testimonios de su autenticidad.

    El hallazgo del omóplato del Apóstol llenó de alegría a toda la ciudad que se veía distinguida por este singular favor del Cielo. Se decidió proclamar a san Andrés patrono de la ciudad y aunque su fiesta se celebra el 30 de noviembre, el Consistorio decidió trasladarla al primer domingo de agosto. Se hizo la traslación en 1625, según dicen las actas de la sesión ‘para que con mayor solemnidad y fiestas públicas de toros y concurso de todo el reino se celebrase la fiesta de san Andrés, haciéndose procesión general con su reliquia’.

    Un milagro sucedido un año más tarde, en 1626, vino a dar cuenta de que la traslación de la fiesta era bien vista por el Altísimo. Sobre la iglesia de San Pedro de la Rúa, donde estaba la Santa Espalda, apareció en la noche del 2 de agosto un aspa como la cruz donde murió el Apóstol con ochenta pies de longitud cada brazo y de los colores del arco iris.

    El carlismo, cuya capital fue Estella, tenía en su bandera la cruz de san Andrés.

    Hoy es Estella una ciudad industrial que ha sabido mantener su antiguo sabor. Hay que imaginarse la época en que el general Espoz y Mina reclutaba allí las partidas de guerrilleros contra Napoleón. O el tiempo en que, hacia los años setenta del pasado siglo, era capital del pretendiente carlista, Carlos VII. Me acordé de los requetés, versión del siglo XX de los viejos carlistones, a los que aún alcancé a conocer en los años de la infancia. De ellos se decía que, cuando estabna recién comulgados, eran especialmente bravos.

    Los vi por última vez, a ellos o lo que quedaba de ellos, en las campas de Montejurra, muy cerca de Estella, el día en que el último pretendiente, Carlos Hugo, sobrevoló en avioneta a sus huestes de boina roja que le aclamaban. Se habían vuelto de izquierdas por entonces; los periodistas de Madrid decíamos que eran ‘carlistas-leninistas’.

    Una de las cosas que más me han impresionado en mi viaje jacobeo ha sido encontrar en todos los pueblos por los que pasan los peregrinos a muchas personas que trabajan desinteresadamente para atenderles y ayudarles a alcanzar su objetivo. En ciudades como Estella hay asociaciones de amigos del Camino de Santiago que o bien mantienen albergues a su costa o bien se ocupan de cuidar los que han establecido los Ayuntamientos. Pero también en pueblos y aldeas donde no hay albergue ni refugio existen personas que dedican su tiempo a los peregrinos. En Azqueta, cerca de Estella, por ejemplo, vive un jubilado que debe de ser conocido no sólo en toda España sino en toda Europa y más allá porque regala, siempre que puede, un bordón o cayado al peregrino que no lo lleva. Entre los caminantes confiere un cierto honor poder decir que ha sido Pablito, pues así se llama el hombre, quien les ha dado el bordón de avellano blanco, el genuinamente jacobeo.

    (…)

    Antes de llegar a la ciudad de Viana, yo había visto algunas cosas que no quiero dejar de mencionar: el pueblo de Los Arcos, con la iglesia en que conviven todos los estilos arquitectónicos, del románico al barroco, en armoniosa mezcla (…)

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