– Iglesia de Santa María de Eunate – Muruzabal – (NAVARRA) –

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‘… Torbellino, vorágine, /tumulto de otoños y promesas / devorando los límites del alma. / Puedo en ese instante murmurar: Dios me entiende. / El amor abre sus cien puertas cada mañana /a los huracanes y a los testigos videntes; / el hombre es una ventana… //’

‘Canción del Tenaz Alborozo”

serafina nuñez

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EUNATE, en eusquera, quiere decir cien puertas.

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Santa Mar�a de Eunate contraste de cielo y nubes

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Santa Mar�a de Eunate contraste de cielo y nubes

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‘ La viajera que atravesó les Halles a la caída del verano / caminaba sobre la punta de los pies… //’

‘El Girasol’

andré bretón

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Girasol

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‘ … la dama sin sombra se arrodillo …”

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Santa Mar�a de Eunate (detalle lateral)

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‘ … y sus ventanas daban sobre la Vía Láctea …’

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Eunate vista de frente

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‘… Pero nadie la habitaba aún a causa de los aparecidos… ‘

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Santa Mar�a de Eunate y nubes

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‘… De los aparecidos que como ya se sabe son más devotos / que los desaparecidos…’

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girasoles campo

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‘Algunos como esta mujer aparentan nadar / Y en el amor penetra un poco de su sustancia / Ella los interioriza…’

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Monasterio de Eunate

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monasterio de Eunate

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Vía: Un_mar_de_calma

Enlaces relacionados en: EL CAMINO DE SANTIAGO (itinerarioque sigue la Vía Láctea)

Esto pertenece a: Luz y estrellas… (la que fotografía el Camino del peregrino antes de que yo lo tome)

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23 Respuestas a “– Iglesia de Santa María de Eunate – Muruzabal – (NAVARRA) –

  1. CANCIÓN DEL TENAZ ALBOROZO

    Si, bien lo sé,
    el tiempo de mi llanto es tan antiguo:
    pero los ojos resisten como gemas el fuego
    consumiendo la vasta llanura de la tristeza.
    Islas de la esperanza se niegan al ardiente conjuro
    sin embargo, a veces
    ellas parecen aletear en mi sangre.
    Sube desde las venas el alborozo de sus seguras selvas,
    me inunda el verde de la palabra por nacer,
    el tacto de las terrestres cosas
    rinde entonces sus frutos de cielo sosegado,
    y la orilla del olvido se me entrega
    como un rostro distante que retornara dulcemente
    a la sorda música de mis miradas.
    Torbellino, vorágine,
    tumulto de otoños y promesas
    devorando los límites del alma.
    Puedo en ese instante murmurar: Dios me entiende.
    El amor abre sus cien puertas cada mañana
    a los huracanes y a los testigos videntes;
    el hombre es una ventana
    que cada alba encuentra en el alféizar
    su sonrisa y su gemido.
    Entonces, humildemente ruego;
    islas de la esperanza, sed sordas al sollozo
    yo soy ahora la de enfrente,
    la que pasea por aquella esquina
    de pañuelos alegres.
    Desde lejos me miran las viejas tinieblas,
    mis labios, mis manos, presagios, palabras,
    mis temores, las voraces mentiras…
    Me miran desde lejos,
    se insinúan, me llaman, y yo vuelvo la espalda.
    (La de enfrente se pliega en su cifra remota.)
    Islas de la esperanza… Las veletas sostienen
    las ciudades del mundo,
    y claros hombres encienden sus hogueras
    en las fronteras de la noche
    recuperando el territorio virginal de la canción.
    El aire es un tatuaje de luces en mi frente
    y el acordado rumor del arroyo y la yerba fina
    humedece recónditas gargantas.
    Elabora secreta lámpara tu llama para siempre,
    apegada a mi pecho siento crecer la vida.

    SERAFINA NÚÑEZ

  2. POEMA GIRASOL

    A Pierre Reverdy

    La viajera que atravesó les Halles a la caída del verano
    Caminaba sobre la punta de los pies
    La desesperación hacía girar en el cielo sus grandes yaros tan bellos
    Y en el bolso de mano se hallaba mi sueño ese frasco de sales
    Que únicamente aspiró la madrina de Dios
    Los entorpecimientos se desplegaban como el vaho
    En el Perro que fuma
    Donde acababan de entrar el pro y el contra
    La muchacha sólo podía ser vista por ellos mal y al sesgo
    Tenía yo que vérmelas con la embajadora del salitre
    O con la curva blanca sobre fondo negro que llamamos pensamiento
    El baile de los inocentes estaba en su apogeo
    Los farolillos se encendían lentamente entre los castaños
    La dama sin sombra se arrodilló en el Pont au Change
    Calle Gît-le-Coeur los timbres ya no eran los mismos
    Las promesas de las noches por fin se cumplían
    Las palomas mensajeras los besos de socorro
    Se unían a los pechos de la bella desconocida
    Lanzados bajo el crespón de las significaciones perfectas
    Una granja prosperaba en medio de París
    Y sus ventanas daban sobre la vía láctea
    Pero nadie la habitaba aún a causa de los aparecidos
    De los aparecidos que como se sabe son más devotos
    que los desaparecidos
    Algunos como esta mujer aparentan nadar
    Y en el amor penetra un poco de su substancia
    Ella los interioriza
    Yo no soy el juguete de ninguna potencia sensorial
    Y sin embargo el grillo que cantaba en los cabellos de ceniza
    Una tarde cerca de la estatua de Etienne Marcel
    Me hizo un guiño de entendimiento
    André Breton me dijo pasa

    Versión de Manuel Álvarez Ortega

    ANDRÉ BRETÓN

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  5. PEREGRINATIO DE MATILDE ASENSI

    Y precisamente será Eunate, cerca de Pons Regine1, la próxima parada de vuestro viaje. Ya sabes que, a la salida del pueblo de Enériz, el Camino dobla a la izquierda para allegarse hasta la extraña capilla. Desde lejos divisarás su alta espadaña perdida en la soledad de una vasta llanura desolada. Espero, hijo mío, que disfrutes tanto allí con tus recuerdos como yo estoy disfrutando mientras evoco los míos, pues aún se me apresuran los latidos del corazón al revivir el momento en que vi por primera vez aquella iglesia de proporciones simples y parco ornamento. Recuerdo tu sorprendida pregunta cuando te expliqué el origen de su arquitectura: «¿De verdad esta pequeña capilla cristiana, perdida en mitad de las tierras de Navarra, debe su forma a una mezquita mahometana emplazada a miles de millas de aquí…?»

    Y así era, ¿recuerdas? El rey Salomón, que gobernó Israel mil años antes de nuestra era, quiso levantar un templo grandioso en honor de Yahvé, tal y como se narra en el primer Libro de los Reyes de la Biblia. La reina de Saba, atraída por la fama de sabio y justo de Salomón, quiso conocerle para «probarle con enigmas» y pasó mucho tiempo con él, transmitiéndole un Conocimiento sagrado sobre modelos y dimensiones que Salomón utilizó para construir el templo.

    El rey hizo traer a Jerusalén los mejores materiales de todos los reinos de Oriente: oro, madera de cedro, mármol, cobre, hierro… Las paredes fueron cubiertas enteramente con oro y los objetos de culto fueron también fundidos en este material. ¿Por qué tanto dispendio, tanto fausto, tanta ostentación? Porque nada era suficiente para dar cobijo al Arca de la Alianza y a las Tablas de la Ley contenidas en su interior. La misma planta del templo, formada por tres re­cintos concéntricos, estaba pensada para su especial protección; en el sancta sanctorum nadie podía entrar salvo el gran sacerdote, que sólo lo hacía una vez al año. Cuatro siglos más tarde, sin embargo, la ciudad de Jerusalén fue arrasada y el Templo de Salomón destruido por las tropas de Nabucodonosor II, perdiéndose para siempre toda traza del Arca y las Tablas, la misma Arca que nosotros tuvimos la fortuna de ver con nuestros propios ojos mientras escapábamos de nuestro encierro en Las Médulas. Grande ha sido para mí, en los últimos años, el trabajo de buscarles un nuevo e inviolable acomodo, un acomodo que espero sea duradero y acorde con su alta condición de objetos sagrados.

    Pero sigamos con la historia de la capilla de Eunate y su extraordinario origen. Cuando, más de mil quinientos años después de Nabucodonosor, los cruzados europeos llegaron a Jerusalén, descubrieron que, sobre los restos del Templo, se había levantado una mezquita sarracena llamada Qubbat al-Sakkra, o Cúpula de la Roca, que, extrañamente, mantenía los tres recintos concéntricos y exhibía una más que inexplicable estructura octogonal, impropia de la arquitectu­ra musulmana. Junto a ella, dentro también de lo que fuera el recinto del desaparecido Templo, había otra mezquita más pequeña, Al-Aqsa, que los templarios, los milites Templi, utilizaron como residencia monástica, dejando la función de basílica para la Cúpula de la Roca, ya que ambos edificios les habían sido entregados en propiedad por el rey Balduino II. ¿Recuerdas que te expliqué que ésta fue la única petición que hicieron a cambio de proteger la ruta hasta Jeru­salén y a los peregrinos cristianos que la transitaban? Querían el viejo recinto del Templo de Salomón porque sabían lo que buscaban y, ciertamente, además de ganarse el nombre por el que fueron conocidos —templarios, por el Templo—, consiguieron su objetivo y se adueñaron, no sólo del Arca y las Tablas, sino también de importantes documentos que les transmitieron aquel viejo Conocimiento sagrado sobre modelos y dimensiones apropiados para la construcción. De este modo, pocos años después, centenares de torres, iglesias y capillas templarias en Europa, como la de Eunate, presentaban la misma sorprendente planta octogonal. Como la Orden del Temple ha sido disuelta y diezmada, dentro de muchos siglos las gentes admirarán estas edificaciones pero no conocerán su origen ni el porqué de su forma.

    EL DESTINO, ESE MISTERIOSO Y SUPREMO DESTINO DEL QUE HABLA LA QABALAH, QUIERE QUE TÚ, JONÁS DE BORN, LLEVES A CABO EN EUNATE EL SEGUNDO GRADO DEL ANTIGUO RITUAL cuyo cumplimiento motiva en parte tu peregrinación hasta el Fin del Mundo: de nuevo frey Estevao te guiará como un padre. Obedécele en todo cuanto te ordene. Esa noche ni cenarás ni beberás y mientras el caballero se aleja con vuestras monturas en dirección a Pons Regine, dejándote solo, tú escudriñarás demoradamente los capiteles del deambu­latorio de claustro, reparando en la figura del Crucificado sin cruz que aparece rodeado por catorce apóstoles, en los leones solares enfrentados, en los rostros satánicos de cuyas bocas salen enredaderas formando laberintos y espirales que terminan siempre con representaciones de pinas, frutos que simbolizan la fecundidad y la inmortalidad.

    El propósito, Jonás, es que medites sobre esas imágenes en soledad, que intentes descifrarlas, que les des un significado acomodable a tu vida. Las palabras sabias siempre necesitarán intérpretes, lo mismo que las imágenes herméticas o los grandes misterios, y esa noche el intérprete serás tú. De modo que no sientas temor de errar en tus conjeturas porque no existe tal peligro y no te desanimes por la dificultad de la tarea. La sabiduría es la consecuencia de la reflexión y la reflexión es de cada uno.

    Cuando termines en el claustro, penetra en el interior de la capilla por el norte. Observa el friso que da a la arquería y reflexiona. Entenderás muchas cosas si prestas atención a lo que allí veas. Por eso debes estar solo y por eso debe rodearte el mayor de los silencios nocturnos. El Camino de la Vía Láctea está próvidamente dispuesto para asistir a los seres especiales que son capaces de alcanzar la iniciación por sí mismos. Medita sobre el significado de las cabezas apoyadas unas contra otras —la transmisión racional del Conocimiento—, de las quimeras y sirenas con colas de dragón —el dolor y el miedo del hombre ante el peligro y lo desconocido—, de los monstruos con flores en el vientre —la desaparición del miedo, lo que permite la libertad—, de la figura encapuchada que lleva a un niño en los brazos —el ser renacido tras la muerte—, de la mujer desnuda enroscada en una serpiente —la Diosa Madre del mundo, la Magna Mater, la Tierra, enrollada en la Sabiduría y el Conocimiento…

    Quizá la noche se te pase en estos menesteres, pero no será tiempo perdido ni sueño malogrado. Cuando por fin consideres que ya es momento de des­cansar, dirígete al lado sur de la capilla y, por una puertecilla que encontrarás entreabierta, sube la escalera de caracol que te llevará a la pequeña linterna que visitamos tú y yo en aquella ocasión, sólo que ahora encontrarás allí un cómodo lecho de bálago y unas buenas mantas para que no pases frío. Duerme todo cuanto te pida el cuerpo, pues ésta es la segunda fase del ritual de iniciación que vas a consumar. La pri­mera fue el baño purificador en Tiermas; la segunda, el sueño vigorizante tras la meditación de los misterios. Si la noche es despejada, observa los astros. Recuerda que esa linterna de Eunate ha servido durante mucho tiempo a los sabios que exploran el cielo para comprender la Tierra. Cuando despiertes, a la mañana siguiente, comprobarás que todo lo que aprendiste la noche anterior se conserva fresco y claro en tu mente. Frey Esteváo, por su parte, te estará esperando cerca de la iglesia con los animales listos para reemprender la ruta.

  6. PASAJE INTEGRO DE IACOBUS REFERIDO A EUNATE QUE HE ENCONTRADO MUY INTERESANTE (ellos siguen la Ruta de Somport)

    El Camino del Apóstol tuerce a la izquierda a la salida de Eneriz para llegarse hasta la capilla de Eunate. Perdida en la so­ledad de los campos, su espadaña guiaba al peregrino a través de una vasta llanura desolada.

    Conforme nos íbamos acercando, me di cuenta que Eunate podía representar para nosotros, incluso, mucho más de lo que parecía a simple vista: podía ser lo que habíamos estado esperan­do desde hacía semanas, podía ser un punto de partida, una es­peranza de comienzo. Los latidos de mi corazón se aceleraron y tuve que hacer un gran esfuerzo para contenerme y no echar a correr hacia ella dejando a Jonás abandonado en el camino. Otra de las cosas importantes que no debía perder de vista era el con­trol de mis emociones, pues nunca se sabe qué ojos pueden estar mirando.
    -¿Qué te dice aquella iglesia, Jonás?
    -¿Tendría que decirme algo? -preguntó despectivamente. Desde la noche anterior se había apoderado de su cuerpo el espí­ritu de algún emperador todopoderoso. Le pasaba de vez en cuando.
    -Quiero que te fijes bien en su estructura.
    -Pues veo una iglesia de proporciones simples y parco or­namento.
    -Pero ¿qué forma tiene? -insistí.

    Clavó su mirada en ella desde la altura de su indiferencia.
    -Octogonal, parece. No lo veo bien. Y está rodeada por un claustro abierto. Lo cierto es que es raro que una iglesia tenga el claustro en el exterior y no en el interior, como es lo habitual.
    -¿Ves? Ya empiezas a observar y no sólo a mirar.

    El halago surtió su efecto. Carlomagno desapareció y dejó paso al novicius.
    -¿Tiene algún sentido algo de lo que he dicho?
    -Lo que has dicho significa que te encuentras frente a una iglesia de factura netamente templaria y que, acaso, en este mo­mento, sea propiedad de mi Orden por la bula disolutoria.
    -¿Cómo lo sabéis -preguntó intrigado-, cómo sabéis que es templaria?

    Para entonces, estábamos ya dando un rodeo a la edificación.
    -Por su forma octogonal. Toda construcción que veas que responde a esta hechura es de alzamiento templario. ¿Recuerdas que cuando descubrimos el significado oculto de los nombres de los médicos árabes que habían asistido al papa Clemente V en Ro­quemaure te dije que Al-Aqsa era una mezquita situada dentro del recinto del Templo de Salomón que los templarios habían uti­lizado como casa presbiterial en Jerusalén?
    -Sí.
    -Pues deja que te cuente una historia.

    Nos quitamos los sombreros y nos sentamos en el suelo, ago­tados por el calor con la espalda apoyada contra el muro de una casa situada al Oeste de la capilla. Nuestros cuerpos agradecieron inmensamente una sombra fresca después de tantas horas de sol.
    -Salomón fue un rey culto e inteligente que gobernó Israel unos mil años antes del nacimiento de Cristo -empecé-. Para que te hagas idea de la clase de persona que era, te diré que suyo es el hermoso Cantar de los cantares de la Biblia y también los li­bros de la Sabiduría, los Proverbios y el Eclesiastés. ¿Te parece su­ficiente como presentación? Pues bien, este rey sabio y justo quiso edificar un templo en honor de Yahvé. Si has leído el primer Libro de los Reyes recordarás que allí se detalla minuciosamente su construcción, para la cual se utilizaron los mejores materiales de los reinos de Oriente: madera de cedro, piedra, mármol, cobre, hierro y oro, grandes cantidades de oro. Fíjate bien: absoluta­mente todas las paredes fueron recubiertas con láminas de este metal precioso y los objetos de culto y el gran candelabro de sie­te brazos fueron fundidos en oro macizo. Nada era bastante her­moso para cobijar y proteger el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley que Moisés cinceló con sus propias manos en el monte Si­naí. Porque eso es lo que contenía el templo, Jonás: el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley. Para guardarlas lo mandó construir Salomón. -Me callé un momento y tomé aire-. Todo el edificio era de proporciones inmensas y también de una inmensa belleza: los querubines situados encima del Arca (de oro puro, naturalmente) eran como leones con alas y cabeza humana y las dos co­lumnas enormes de la fachada del Templo tenían unos receptácu­los de aceite encendido que la iluminaban día y noche.

    El muchacho tenía el cuello torcido en su afán por no dejar de mirarme mientras le contaba aquella historia. Estaba comple­tamente embobado.
    -Pero no eran los materiales la parte más valiosa del templo -continué-. ¡Ni muchísimo menos…! Gente muy especial in­tervino en su diseño. Makeda, la reina de Saba, atraída por la re­nombrada sabiduría de Salomón y por su profunda espirituali­dad, emprendió un largo viaje hacia el norte para conocerle y «probarle con enigmas», como dice la Biblia. Permaneció junto a él durante mucho tiempo, transmitiéndole el Conocimiento sa­grado de los tiempos primigenios para que lo utilizase en la edi­ficación del templo.
    -¿Qué Conocimiento era ése? -preguntó Jonás, intrigado.
    -Un Conocimiento al que tú, muchacho, algún día podrías tener acceso sí eres digno de ello -dije, engañándole, pues, como era evidente, su iniciación ya había comenzado-. Pero calla y escucha. El templo de Salomón respondía, pues, a ciertos modelos y dimensiones procedentes de tradiciones ocultas e ini­ciáticas.
    -¿Qué tradiciones ocultas e iniciáticas?

    Hice como que no le había oído y continué.
    -Tenía tres recintos concéntricos en el interior de los cuales se encontraba el sancta sanctorum, el lugar santísimo donde se custodiaba el Arca y donde nadie podía entrar so pena de muer­te, excepto el gran sacerdote, que podía hacerlo una vez al año. Cuatro siglos después, Jerusalén fue destruida por las tropas del rey Nabucodonosor II, y con ella el hermoso Templo de Salo­món.

    Dejé vagar mis ojos por los resecos muros de la capilla de Eunate. Tenía sed, así que bebí un largo trago de mi calabaza y Jonás me imitó.
    -En lo que fue aquel triple recinto, se alza hoy día la mez­quita llamada Qubbat al-Sakkra, o Cúpula de la Roca, que, cu­riosamente (por no tratarse de una característica de la arquitec­tura islámica), cuenta también con los tres recintos concéntricos. Además, su estructura, y esto es todavía más inexplicable, es oc­togonal. Justo al lado, también dentro de lo que fue el perímetro del templo, está la pequeña mezquita de Al-Aqsa, que los templarios utilizaban como residencia monástica, ya lo sabes. Con­virtieron, pues, Al-Aqsa en vivienda y Qubbat al-Sakkra en igle­sia…, en su iglesia. Numerosas ciudadelas y fortalezas templarias en Tierra Santa y en Europa presentan la estructura salomónica del triple recinto, e incontables construcciones, iglesias y capillas, como ésta de Eunate, reproducen la extraña planta octogonal de Qubbat al-Sakkra, la Cúpula de la Roca.
    -¿Así que esta pequeña capilla cristiana perdida en mitad de las tierras de Navarra debe su forma a una mezquita musulmana situada a miles de millas de aquí?
    -En efecto.

    Parecía impresionado.
    -¿Y qué ocurrió con el oro del Templo de Salomón?
    -Desde que el pueblo de Israel supo que Nabucodonosor se preparaba para atacar, el Arca de la Alianza fue puesta a buen re­caudo y el oro se escondió en un lugar seguro, así que el rey babi­lonio no pudo llevarse a su tierra los tesoros que esperaba. Lo cier­to es que, en compensación, se llevó a los judíos como esclavos, pero ésa es otra historia. Siglos después, cuando los israelitas re­gresaron a Jerusalén, el templo fue reconstruido, aunque de manera más sencilla, pero del Arca, las Tablas de la Ley y las riquezas no volvió a saberse nada. Y así hasta el día de hoy. ¿Qué te parece?
    -Me parece extraño -musitó caviloso-. Como también me parece extraño que los Caballeros del. Temple adoptaran el nombre del Templo de Salomón, su primera residencia. ¿No es un poco absurdo?
    -Los Caballeros del Temple no se llamaban así, su verdade­ro nombre era el de Pobres Caballeros de Cristo, pero todo el mundo les conocía por Caballeros del Temple o templarios. Sin embargo, tienes mucha razón en dirigir tu interés hacia este punto, pues está ciertamente relacionado con lo que hablábamos. En 1118 un noble francés, Hugues de Payns, se presentó ante el rey Balduino II, rey de Jerusalén, y le pidió permiso para defender, con la ayuda de otros ocho caballeros franceses y flamencos, a los peregrinos de Occidente que viajaban hasta allí para visitar los Santos Lugares. Era un ofrecimiento generoso que venía a cubrir una necesidad urgente ya planteada por el rey, así que éste acep­tó complacido. Los nueve caballeros sólo hicieron, a cambio, un simple ruego: poder instalar su residencia en los terrenos que an­teriormente ocupaba el Templo de Salomon.
    -¿Eso fue lo primero y lo único que pidieron nada más lle­gara Jerusalén?
    -A fe que sí. ¿No te parece curioso?
    -¡Desde luego! Pero no se me alcanza por qué tanto interés. ¿Para poder llamarse Caballeros del Temple o templarios?
    -Pero ¿es que no lo ves, Jonás? A pesar de su ofrecimiento al rey de Jerusalén para vigilar los caminos y defender a los pere­grinos, una vez obtenido el antiguo templo, los nueve caballeros se encerraron en él ¡durante nueve años!, sin salir al campo de ba­talla, sin enfrentarse ni una sola vez con los infieles y sin defen­der a ningún viajero, dedicándose exclusivamente, según, decían, a la oración y a la meditación. Piensa Jonás: nueve caballeros en­cerrados en el Templo de Salomón durante nueve años, sin re­clutar sirvientes y sin dejar entrar o salir a nadie de él sin su con­sentimiento. ¿No es extraño? Acabado este período, seis de los nueve templarios regresan a Francia para conseguir la aprobación de sus estatutos en el concilio de Troyes.
    -¿Queréis decir que cuando los templarios llegaron a Jeru­salén tenían algún objetivo secreto en mente?
    -Los templarios buscaban algo especial cuando llegaron a Tierra Santa, no cabe duda. Quizá te haga falta saber algo más. San Bernardo de Claraval, fundador y primer abad de Claraval, doctor Ecclesiae e impulsor del Cister, de quien sin duda has oído hablar por ser una figura prestigiosa de la Iglesia -Jonás negó con la cabeza y yo suspiré, resignado-, fue el encargado de tra­ducir y estudiar los textos sagrados hebraicos hallados en Jerusa­lén después de la toma de la ciudad en la primera Cruzada. Años después, publicó un polémico texto, De laude novae militiae, en el que planteaba la necesidad de unos monjes soldados que de­fendieran la fe por medio de la espada, lo cual era un concepto completamente nuevo por aquel entonces. San Bernardo era tío carnal de uno de los ocho caballeros que acompañaban a Hugues de Payns, de quien también era amigo personal. Así que la idea de fundar la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo fue, sin duda, de san Bernardo. Ahora ya tienes todos los datos que pre­cisas para arribar tú solo a la conclusión lógica.
    -Bueno… -titubeó-. Quizá…
    -¡Venga, rápido! ¡Piensa!
    -San Bernardo encontró algo en aquellos documentos he­braicos, algo que quería conseguir, para lo cual envió a los nueve caballeros a Jerusalén. ¡Ya lo entiendo! -exclamó, de repente, alborozado-. ¡Lo que estáis intentando decirme es que el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley debieron permanecer ocultas en algún lugar secreto del Templo de Salomón, y que esos docu­mentos que Bernardo tradujo decían exactamente dónde se en­contraban! Por eso envió a los caballeros.
    -Si los documentos hubieran señalado claramente el lugar en que se encontraba el Arca con las Tablas, los caballeros no hu­bieran necesitado nueve años completos para encontrarlas, ¿no te parece?
    -Es verdad. Bueno, pues los documentos sólo decían dónde podían hallarse aproximadamente, en algún lugar del Templo, sin especificar.
    -Eso es más sensato. Aunque también es posible que las en­contraran y que, dada la importancia y la sacralidad de lo halla­do, durante aquellos nueve años los primeros templarios se dedi­caran a lo que decían, a orar y a meditar.
    -Y si todo esto lo sabía la gente, como vos lo sabéis, ¿por qué nadie les quitó el Arca? ¿Por qué la Iglesia no se la reclamó?
    -Porque los templarios lo negaron siempre y, si alguien nie­ga algo con la fuerza y la perseverancia suficientes, resulta impo­sible desmentirlo si no se tienen pruebas, y pruebas nunca las hubo. Sospechas, sí; todas. Pero pruebas, ninguna.
    A mi mente acudió veloz el recuerdo de aquella noche (que ahora parecía tan lejana) en que Evrard, durante su delirio de muerte en la mazmorra de la antigua fortaleza templaria del Ma­rais, gritaba dando órdenes de evacuar Al-Aqsa y de salvar el Arca de la Alianza.
    -¿Y vos creéis, sire, que en esa capilla templaria -preguntó Jonás señalando Eunate con el mentón- encontraremos algo re­lativo a todo esto?
    -Relativo a todo esto, no lo creo, Jonás -dije incorporándome con la ayuda del bordón-. De entre todos los secretos de los templarios, que son muchos, el del Arca es el más inviolable de todos. Pero estoy bastante seguro de que si encontraremos las primeras pistas de los escondites del resto de las riquezas tem­plarias, las que ocultaron en el Camino antes de su disolución como Orden.
    -Pero ¿y el Arca? -insistió con tozudez.
    -Los siglos se encargarán de desvelar la evidencia.
    -¡Pero nosotros ya no lo veremos! -protestó mientras avanzábamos hacia la iglesia.
    -Ese es el problema de no poseer la inmortalidad: nos perdemos el futuro.

    Entramos en la ermita por una de las dos aberturas del claus­tro exterior y, circulando por su deambulatorio -también ocha­vado como la iglesia-, empecé a descubrir las señales inconfun­dibles de la tradición iniciática: en uno de los capiteles se veía la figura de un Crucificado sin cruz rodeado por catorce apóstoles; en otro, leones solares enfrentados; en otros más, rostros satánicos de cuyas bocas salían enredaderas formando laberintos o es­pirales, al final de las cuales, o en el centro, se encontraba siem­pre la figura de la piña, representación simbólica de la fecundidad y la inmortalidad. Nada de todo aquello me aportaba nueva in­formación. Si yo hubiera sido un peregrino, y nada más que un peregrino, probablemente hubiera disfrutado contemplando aquellas imágenes, meditando sobre ellas, intentando descifrarlas y aplicando sus conclusiones a mi propia vida; pero mi vida y la de mi hijo estaban en peligro y no tenía tiempo que perder.
    -Mirad, sire -Jonás se había detenido delante de una de las columnas dobles y miraba atentamente el remate-. Ésta es la única representación normal que veo en todo este extraño claustro.
    Me acerqué y observé el capitel. Por uno de sus lados podía verse la escena en la que el ciego Bartimeo, sentado a la vera del camino, llamaba a gritos a Jesús, Hijo de David, suplicándole el milagro de recobrar la vista. Y por el otro, la resurrección de Lá­zaro, el momento en que la losa del sepulcro era descorrida y Je­sús ordenaba a su amigo que saliera al exterior para asombro de los presentes. Tanto Bartimeo como Jesús exhibían minúsculas cartelas de piedra bajo sus pies con lacónicos mensajes: Fili Da­vid miserere mei, la del ciego, y Ego sum lux, la de Jesús. «Bue­no -me dije-, al menos ya es algo.»

    Terminado el deambulatorio del claustro, penetramos en el interior de la capilla por la puerta norte. En un largo friso que daba a la arquería, todo el programa de la iniciación secreta se ex­ponía a los ojos de cualquiera que pasara por allí. No me sor­prendió en absoluto: podía ser muy difícil interpretar los miste­rios inmutables sin la ayuda de un maestro, pero algunos lo habían conseguido, llegando después muy lejos en el estudio del Conocimiento mistérico. Afortunadamente, la narración del friso utilizaba la simbología críptica -las palabras sabias siempre necesitarán intérpretes-, de manera que unos, los iniciados, pu­diéramos leer lo que se decía y otros pudieran llegar a leerlo si su espíritu les animaba a ello. Deduje que, de alguna manera, el Ca­mino de Santiago, el Camino de la Vía Láctea, estaba organizado para asistir a esos seres especiales capaces de alcanzar la iniciación por sí mismos. Tarea terrible, sí, pero no irrealizable.
    -¿Qué significan todas esas imágenes?
    -¿Qué imágenes?
    -Esas cabezas apoyadas unas en las otras, por ejemplo.
    -Es la transmisión racional del Conocimiento del que antes te hablé. Es la primera fase de la iniciación.
    -¿Y esas quimeras y sirenas con colas de dragón?
    -El dolor y el miedo del hombre ante el peligro y lo desco­nocido.
    -¿Y por qué los monstruos llevan una flor, en el vientre?
    -Porque perder el miedo libera al hombre y le hace capaz de alcanzar la verdad.
    -¿Por qué esa figura encapuchada lleva a un niño en los bra­zos?
    -Porque el niño acaba de nacer después de morir.
    -¿Y esa mujer desnuda enroscada en una serpiente?
    -Ésa, Jonás, es la Diosa Madre del mundo, la Magna Mater, la Tierra. Recuerda que ya te hablé de ella en una ocasión.
    -¿Y qué hace una diosa pagana en un templo cristiano?
    -Todos los templos de la Tierra están consagrados a una única divinidad, la llamen como la llamen.
    -¿Y qué hace una diosa con una serpiente?
    -La Serpiente es el símbolo del Conocimiento. También te he hablado sobre ello.
    -Sólo hay una cosa que no entiendo. ¿Cómo puede haber nacido el niño después de morir?
    -Eso, Jonás, te lo explicaré en otra ocasión -dije secándo­me el sudor del rostro con la manga de la saya. ¡Qué manera de preguntar!-. Ahora quiero averiguar adónde lleva aquella esca­lera de allí.

    En el lado sur de la capilla, una puertecilla entreabierta dejaba ver una escalera de caracol. Todavía nadie se nos había pre­sentado desde que habíamos alcanzado las inmediaciones de Eu­nate, así que no vi inconveniente en subir por ella y comprobar adónde llevaba. No me sentí defraudado cuando alcanzamos una pequeña linterna que nos permitió contemplar un hermoso pai­saje: los vastos y silenciosos campos que rodeaban Eunate esta­ban a nuestros pies. Un poco más allá se vislumbraban los edifi­cios de Puente la Reina.
    -Aquí debe aposentarse el vigía, como en Ponç de Riba -dedujo el muchacho.
    -¿Qué vigía, si por estos parajes no hay nadie?
    -¡Alguien tendrá que vigilar por si llegan los moros!
    -¿Y para qué crees que sirve aquel campanario que se ve en Puente la Reina, mucho más alto y más al sur?
    -Pues vigilarán desde los dos puestos.
    -Es posible, no digo que no -convine con él-. Pero esta linterna sirve para algo más que la vigilancia. ¿Es que no te has dado cuenta de la espléndida visión celeste que se disfruta desde aquí? En una bella noche de verano, el cielo debe poder tocarse con las manos. Sin duda, este pequeño recinto sirve de observa­torio para el estudio de los astros.
    -¿Y quién va a estudiar los astros si aquí no hay nadie?
    -Ten por seguro que alguien vendrá alguna vez a mirar el cielo, durante las noches o durante los solsticios y los equinoc­cios, y no sólo en esos momentos; hay épocas del año en que leer las constelaciones es de vital importancia. Un lugar tan bueno como éste debe ser muy frecuentado por astrólogos.
    -¿Y aquella ciudad de allá, Puente la Reina, es nuestro pró­ximo destino? -preguntó Jonás señalando con el dedo.
    -En efecto. Allí comeremos hoy, en alguna alberguería o en la casa de algún buen samaritano misericordioso.

    MATILDE ASENSI.

  7. Etimológicamente derivado del euskera, Eunate significa “cien puertas” quizá en alusión a las arquerías que lo circundan. También hay opiniones que hacen encajar lo dicho en el lenguaje culto; pero que en realidad deriva del término coloquial “Ona ate” es decir “La buena puerta” como definición del punto de sublimación hacia lo sobrenatural.

    http://www.arquivoltas.com/6-Navarra/Eunate01.htm

  8. En Mururzábal (Valle de Valdizarbe), en la ruta tolosana del Camino de Santiago, poco antes de que ésta confluya en Puente la Reina con la procedente de Orreaga/Roncesvalles, se alza solitaria pero imponente la iglesia de Santa María de Eunate, un raro, bello y sugerente ejemplo de arquitectura románica declarado monumento nacional.

    Construida en 1170, su origen no está claro. Algunos historiadores han barajado la posibilidad de que fuese obra de los templarios y hospital de la orden de San Juan, mientras que la tradición popular atribuye su construcción a una reina o señora, cuya sepultura yace bajo las piedras, para que fuese capilla funeraria.

    El descubrimiento de enterramientos entre las columnas del claustro y los restos de una sepultura al pie de la puerta de entrada, entre los que apareció una concha de peregrino confirman que fue iglesia cementerial de peregrinos.

    El conjunto de planta octogonal, como el Santo Sepulcro de Jerusalén y otras dos construcciones del Camino de Santiago, está circundado por una hermosa galería porticada de 33 arcos, con capiteles decorados. La armonía de la planta octogonal queda rota por el ábside pentagonal y una torrecilla de planta cuadrada adosada en el lado de la epístola. En los muros exteriores se alternan ventanas caladas y ciegas y dos puertas de acceso, la del norte frente al Camino, muy decorada, y otra más sencilla hacia poniente.

    Recorra tranquilamente la galería antes de pasar al interior del templo, sencillo y con algunos elementos de influencia musulmana. Deje que sus ojos se adapten a la escasa luz interior y sienta la espiritualidad y recogimiento que envuelve a la iglesia.

    En los muros de sillería se aprecian dos alturas y en cada ángulo se superponen dos columnas. La sobriedad del interior es sólo aparente, ya que las columnas poseen hasta 26 capiteles decorados. La bóveda octogonal está sustentada por 8 nervios con ángulos diferentes, lo que evidencia que los ocho lados del templo son diferentes. Y en el ábside, de gran riqueza arquitectónica y con forma semicircular, se encuentran los elementos esculturales más antiguos de la iglesia.

    Muy cerca de esta iglesia medieval, en Olcoz, se encuentra la iglesia de San Miguel, con una portada idéntica a la de Eunate pero al revés. Cuenta la leyenda que un maestro cantero al que se le había encargado la construcción de la portada de Eunate, se molestó porque, en su ausencia, un gigante con poderes sobrenaturales se le adelantó y realizó la obra.

    El abad retó al cantero a levantar una obra pareja en el mismo plazo, tres días, hazaña que consiguió con ayuda de brujas, serpientes y conjuros, aunque el resultado fue una portada idéntica pero invertida. Al ver el pórtico, el gigante enfureció y lo golpeó con tal fuerza que lo mandó volando hasta Olcoz.

    http://www.turismo.navarra.es/esp/organice-viaje/recurso/Patrimonio/3118

  9. Ya en el año 1219 existe un documento que resulta clarificador. En él un personaje de nombre don Brum hace donación de una viña de su propiedad a sus cofrades de Onat. Es decir, en los primeros años del siglo XIII tenemos constancia documental de que existía una cofradía funeraria en Eunate. Ya en esos momentos era conocido en el entorno que la cofradía celebraba las exequias funerarias de sus cofrades con unos rituales especialmente solemnes, estando documentado que esos rituales constituían un modelo que también era utilizado por otras personas ajenas a la propia cofradía. En efecto, existe otro documento de 1229 en el que don Lope de Puente dispone que desea que cuando fallezca su cadáver sea sepultado en Bargota, otra localidad muy próxima a Puente La Reina, manifestando expresamente que desea que en ese momento se le hagan “qvanta expensa se fiziere en los cofrades de Onat”. Estos documentos hacen que podamos tener pocas dudas de la antigüedad de la Cofradía de Santa María de Onate. No podemos olvidar, en ese sentido, que la disolución de la Orden del Temple no tuvo lugar hasta 1312, casi cien años después del primer documento citado.

    http://perso.wanadoo.es/viajerosweb/eunate/capilla.htm

  10. El caracter funerario de Eunate se confirmó en las excavaciones de 1941-1942, cuando en los intercolumnios de la arquería, que habían sido utilizados como osarios, se identificaron diversos restos humanos. También se encontraron en esas excavaciones vestigios de la planta de la casa donde se reunía la cofradía, que en los documentos antiguos se cita indicando que se encuentra “al respaldo del claustro de la hermita”. En esa casa se celebraban las asambleas de los cofrades y en ella residían los ermitaños. Las funciones propias de la cofradía habrían sido las de rendir culto a Santa María, prestar ayuda mutua a los cofrades y, sobre todo, llevar a cabo los rituales funerarios de los fallecidos. De hecho, en las constituciones de 1487, que se componen de un total de 35 capítulos, más de la mitad aluden a la muerte, al enterramiento de los cofrades y a los ritos funerarios.

    http://perso.wanadoo.es/viajerosweb/eunate/elevacion.htm

  11. La existencia de un husillo exterior de subida al tejado, evidencia la presencia en el pasado de una linterna encima de la cubierta, similar a la que aún hoy pervive en el templo del Santo Sepulcro de Torres del Río, ubicado en el mismo Camino de Santiago. Obras posteriores hicieron desaparecer en Eunate dicha estructura, que fue sustituida por una sencilla espadaña. En dicha linterna, un farol, continuamente encendido, serviría de guía nocturna para peregrinos, y de recuerdo de difuntos, al igual que en otras «torres de muertos» conocidas en Francia (Montmorillon, Montmajour, etc.). Por último, no olvidemos que la planta centralizada siempre se ha relacionado con el Santo Sepulcro de Jerusalén y con la arquitectura funeraria.

    http://cvc.cervantes.es/actcult/camino_santiago/tercera_etapa/eunate/

  12. MUCHOS tienen en la iglesita de Eunate, que está en medio del campo no lejos de Sangüesa, como la joya arquitectónica del Camino de Santiago. Quizá sea una conclusión precipitada pero hay que convenir en que no existen muchas otras cosas que produzcan tan intensa impresión en el ánimo del viajero. Recomiendan los entendidos llegar a Eunate con el sol naciente o con el sol poniente, porque es cuando la luz hace resplandecer toda su belleza. De las muchas conjeturas que se hacen acerca de su origen y finalidad, la más lógica es que se construyera como capilla funeraria. Se han hallado en su recinto algunos enterramientos que con mucha probabilidad son de peregrinos, a juzgar por las conchas de vieira que en ellos aparecen. También se ha dicho que pudo haber sido un hospital dependiente de la orden de San Juan de Jerusalén. Ahora bien, la iglesia está tan adornada de símbolos dignos de ser descifrados que no han faltado los que quieren ver en Eunate una construcción de la orden del Temple. Por ejemplo, en uno de los capiteles de la arquería hay, labrada en la piedra, una crucifixión sin cruz, propia de la iconografía templaria. La iglesia, rematada por una espadaña, tiene forma poliédrica y está rodeada por un claustro exterior, una arquería exenta que la hace única y contribuye a crear en el ánimo de quien la contempla la sensación de misterio. Hoy parece descartado que fueran los caballeros del Temple quienes la mandaran construir pero los buscadores de emociones esótericas del Camino no cejan en su empeño. Quieren ver en la etimología de su nombre un mensaje alquímico: en euskera, Eunate quiere decir ‘cien puertas’, por cualquiera de las cuales podrán entrar en la iglesia de los biennacidos, en latín, los eunatos. Otra peculiaridad no menos misteriosa es que el pórtico de esta iglesia es casi idéntico al pórtico de la del vecino pueblo de Olcoz. Esto da pie a la leyenda de la rivalidad entre dos canteros, uno de los cuales recurre al diablo y a las brujas para construir, con la ‘piedra de la luna’ que le trae una serpiente, un pórtico idéntico al que había hecho su rival. Cuando éste último lo ve, lo traslada por arte de ensalmo a Olcoz, donde aún puede verse.

  13. … y llegar a Eunate por Venta de Campanas.

    En Eunate ocurre lo contrario que en Lumbier. Es encrucijada de caminos, lugar de encuentro, pórtico de acceso interior. No en vano junto a la iglesia de Santa María de Eunate, a ocho kilómetros tan sólo de Puente la Reina, confluyen las caravanas procedentes de Somport y de Roncesvalles.

    Hay que detenerse en los misterios templarios que ofrece esta pequeña iglesia con forma de octógono irregular, quieta y serena en medio de la planicie verde. Santa María de Eunate es un templo misterioso rodeado de un claustro exterior que envuelve el edificio, como si hubiera sido construido al revés o como si los arcos de su claustro protegieran el templo. Levantada en el siglo XII, posee un equilibrio de fuerzas centrífugas y centrípetas que nos empuja hacia dentro a través de sus eunate o puertas en vascuence. En su doble espadaña una sólo campana tañe al viento como místico vigilante tuerto.

    Santa María de Eunate fue levantada por los caballeros del Temple y su claustro exterior recuerda, según los expertos, la arquietectura sufí conservada en las ruinas del templo de Salomón que habían visto los freires templarios en Jerusalén durante la primera cruzada. A pesar de ello, se ignora quién fue el maestro constructor del templo y la razón de su claustro exterior, pero existe una leyenda sobre su construcción en la que intervienen el bafomet y otros símbolos esotéricos como el Grial y la Luna.

    Tres puertas dan acceso al interior. La del muro que protege la construcción, la del claustro externo o exento y la de la iglesia. Vale la pena contemplar detenidamente la arquería exterior. En el noveno capital hay una crucifixión esculpida sin cruz, tradicional entre los canteros iniciados. En la arquivolta exterior también puede verse fácilmente un bafomet, la extraña figura arcana cuyo significado sólo entendían los templarios y los rosacruces. El vacío interior transmite serenidad y energía sobre todo si el peregrino se coloca bajo el centro geométrico de su cúpula, en el punto medio del suelo.

    La leyenda sobre su construcción vuelve a recordar el hermanamiento, la dualidad. El maestro constructor que tallaba el pórtico tuvo que ausentarse a mitad de la obra. Ante su tardanza, los monjes-soldados recurrieron a un viejo cantero del valle famoso por sus poderes sobrehumanos. El viejo artesano terminó la construcción con gran celeridad y sabiduría. Al regresar el maestro constructor, exteriorizó su iera al abad por haber sido sustituido y el fraile, para castigar su soberbia, le emplazó a que construyera un pórtico comparable al del viejo cantero en el mismo tiempo. Desesperado el constructor ante lo arduo de la imposición, recurrió a la bruja Nekeas que le aconsejó bañarse en el Río Robo a la noche de San Juan y esperar a una serpiente con un objeto en la boca que debía quitarle. Era la Piedra de la Luna, con la que el constructor corrió hasta Eunate, la introdujo en una copa de oro que llenó de agua del río y la dejó a la puerta del pórtico recién terminado. Al salir la luna, se reflejó en el interior de la copa y proyectó la imagen del pórtico como un espejo sobre un lejano muro de piedra. El constructor dedicó la noche a tallar el reflejo punto por punto sobre el muro y al día siguiente mostró su obra al abad. Pero el pórtico no era igual. Se había producido el efecto espejo, que reflejaba la imagen invertida y el pórtico apareció tallado al revés. El viejo cantero se enfureció al ver copiada tan toscamente su obra y de una patada desplazó el muro unos metros, hasta lo que hoy es el término de Oloz, villa vecina que presume, desde entonces, de tener ‘una copia’ de Eunate aunque invertida. La leyenda refleja, nuevamente la dualidad, la magia, la confluencia de la luna y el agua, el cáliz milagroso y … la serpiente. Hay que recordar que el mismo trazado de Eunate tiene la iglesia de Bains, cerca de Le Puy, en la Auvernia francesa… La duplicidad se repite.

    ’El Camino de Santiago: Arte y Misterio’
    Mª EMILIA GONZÁLEZ SEVILLA

  14. Hola,

    Marzo de 2007 hice mi Camino y cumplir con mi novia. Por favor, nos gustaría casarse en la Nossa Senhora de Eunate el próximo mes de abril. ¿Podría ayudarnos con algún contacto, por favor.

    Muchas gracias.

    Juliana y Brian

    ___________________________
    _________________________

    Juliana me encantaría poder ayudarte en algo tan bonito pero ahora mismo no sé cómo. No tengo contactos pero mira una cosa. Entra en este enlace que te vas a encontrar como ponerte en contacto con Acacio da Paz que tiene un albergue en la Rioja:
    https://yladah.wordpress.com/2008/06/08/para-acacio-da-paz/
    Escríbele a él y mientras yo voy a ver si indago otras posibilidades. Si encuentro algo te lo escribo :)
    Sé que hay gente que se casó allí. Como me gustaría verte :))
    Un abrazo

  15. Ayuntamiento de Muruzábal
    C/ Esteban P. Tafalla, 2
    31152, MURUZABAL (Navarra)

    Tel:948344062
    Fax:948344062
    Email:muruzabal@aminsa.es
    Habitantes:296

    Estos son los datos del ayuntamiento. Les llamé ahora pero no a estas horas nadie va a coger el teléfono.

    Si estás fuera de España… no me importa volver a llamar en otro momento. Lo que ocurre es que en todo caso darán información a la persona interesada. Intenta escribir a esa dirección y que te pongan en contacto con el parroco. Son ellos quien deciden a quien casan y a quién no.

  16. Pingback: ¿Es posible celebrar un boda en SANTA MARÍA DE EUNATE? « Los cuadernos de Yladah

  17. Hola, me llamo Vicenta. En el mes de Marzo estuve en la iglesia de Santa Maria de Eunate, y en el albergue, pues estaba hacienddo “el Camino de Santiago”, desde Roncesvalles. Me gustaría ponerme en contacto con los hospitaleros : Gerard y Marie Rose. Dos personas fantasticas, que hicieron que me sintiera arropada y muy a gusto en el albergue. La visita a esta hermita, ha sido una de las experiencias más agradables del “Camino”. Agradecere me manden una dirección de correo electronico, un número de telefono, o, ……, para poder ponerme en contacto con Gerard y Marie Rose, para darles las gracias, y decirles que logre acabar el “Camino de Santiago”
    Gracias.

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