– Por el camino de las peregrinaciones. De Piedrafita a Compostela – ÁLVARO CUNQUEIRO –

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‘…Atravesando la tierra, la temerosa rueda, / quizá un árbol florecido pueda / sostener la derramada soledad…’

A. Cunqueiro

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Cunqueiro Peregrinaciones

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El camino llega, polvoriento, a las últimas jornadas. Ha dejado la dulce Francia por bajar a Puente la Reina, donde el <<chori>>, un ave coloreada de suave acento, hace competencia al más feliz txistu de los vascones, y se adentra a buscar el Ebro, esa agua caudal, el río de España, y escucha el gallo del prodigio en Santo Domingo de la Calzada antes de pasar a tierras de cereales: Castrogeriz, Frómista, Carrión, Sahagún que ya es leonesa, posada famosa. León, la visigótica, la rica, tiene a la Virgen en la orilla misma del camino. Astorga, Ponferrada, Villafranca del Bierzo… Aquí los ojos del peregrino saludan por vez primera las galaicas montañas que corona la niebla. Lenta es la subida a Piedrafita. Desde el camino se ven verdes prados en estrechas vallinas en las que crece, gentil, el chopo y por las que bajan aguas claras y sonoras. Cuando el peregrino corona el áspero puerto, contempla un dilatado océano de montes, combadas y antiguas cumbres desnudas. En las laderas de las más próximas, aquí y acullá, pequeñas aldeas dejan ver sus tejados de pizarra. Ciñen las casas parvos labradíos y empinados pastizales. El viento hace temblar las hojas vivaces de los alcapudes y se lamenta en el hayedo, que tiene la voz ronca y profunda, y se desvive lentamente, hasta quedar el color de la ceniza en estos días otoñales.

El peregrino de hoy viene por la carretera, que no por el trabajoso camino de antaño*, que subía por la Faba, pasaba por la Laguna de Castilla y la ermita de los Santos, y coronaba la cumbre junto a Santa María la Real del Cebrero, remontando en unos siete kilómetros cerca de setecientos metros. Era, acaso, la más ardua etapa del largo camino francés. El peregrino de hoy se detiene a contemplar la áspera subida de antaño. La hicieron santos, reyes y reinas, la flor de la caballería, ricos burgueses de Flandes y la Isla de Francia, monjes y mendigos, ilustres viudas de Maguncia y de Lyon, – y también la viuda de Bath, que viene en Chaucer-, y mucha gente humilde, de las Europas, artesana y campesina, con sus pecados y sus esperanzas. Para quien tiene la imaginación del camino en el corazón, es difícil no ver, en la temprana mañana soledada, a Gaiferos de Mormaltán, cuyo yelmo brilla entre las altas xesteiras, cabalgar soñador, o no pensar que ese vuelo de un bando de raudos verderoles lo produce una llamada a las avecillas del mínimo y dulce Francisco de Asís, que sube lentamente saludando las Carpazas, la flor del tojo, los guijos del camino, las oscuras sierras.

Un letrero a mano derecha, en el que campea la vieira jacobea, le dice al peregrino que ha llegado al alto. Comienzan los días gallegos del Camino.

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* La recuperación del Camino y el consecuente alejamiento de los peregrinos de las carreteras ha sido un trabajo importante de las asociaciones de Amigos del Camino de Santiago y de las administraciones públicas, realizado con gran éxito durante las dos décadas finales del siglo XX.

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Y éste es el comienzo. La crónica del viaje entre Piedrafita y Compostela, dice la nota editorial, se publicó en el periódico Faro de Vigo entre el 14 y el 24 de octubre de 1962; y también se reproducen artículos de Cunqueiro bajo el epígrafe <<Otros textos jacobeos>>, que fueron publicados entre los años 1951 y 1974, coincidiendo siempre con la fiesta del Apóstol.

Como explica Francisco Singul, en la introducción, el autor se enfrenta al Camino en una época en el que el peregrinaje a Santiago, en su modalidad tradicional (cito), a pie o en monturas, estaba totalmente olvidado. Una ruta sobre la cual Cunqueiro demuestra amplia y, en ocasiones, profunda información; y sobre todo una gran sensibilidad… Cunqueiro ofrece, (prosigue el autor de esta reseña) de igual modo, un conocimiento cabal del trazado y sus infraestructuras. Y nos sorprende con intuiciones proféticas, dándole al lector la oportunidad de un trazado concreto -entre Portomarín y Palas de Rei, por ejemplo- que recupere el camino original, esforzando argumentos a favor del desvío a Samos…

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Cunqueiro en wikipedia

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Cunqueiro

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Enlazado en:

(25) Etapa vigesimoquinta: O CEBREIRO – TRIACASTELA (Camino Francés a Santiago)

EL CAMINO DE SANTIAGO (un viaje iniciático por la Ruta de las Estrellas)

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2 Respuestas a “– Por el camino de las peregrinaciones. De Piedrafita a Compostela – ÁLVARO CUNQUEIRO –

  1. Ni Donde Viviré Por Largos Años

    Ni donde viviré por largos años,
    ciudad prometida primavera,
    ni donde amante amor aguarda.

    Atravesando la tierra, la temerosa rueda,
    quizá un árbol florecido pueda
    sostener la derramada soledad.

    Quizá en la sombra aquella se encontrara
    sed abundante, sangre, carne, hueso,
    en que albergar la voz que ahora huye.

    ÁLVARO CUNQUEIRO

  2. Pingback: A Santiago fui… « Los cuadernos de Yladah o el Zodiaco

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