El Camino del peregrino (primavera del año 2009)

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Las siguientes entradas continúan de:

LA ETAPA DE EL MAGO (desde el primer minuto del Camino hasta…)

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… y así uno se dispone a pasar su primera noche en el Camino

–  Desde un baño del refugio Itzandegia

Primer despertar en un albergue

La relación entre Burguete y Hemingway

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A Santiago fui…

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El término iniciado, etimológicamente, indica a aquel que se interna en la Vía. La palabra, procede del latín, initium, comienzo. El iniciado no es aquel que sabe, sino el que comienza, el que es introducido en la vía del conocimiento…

‘En Misterio de Compostela’

LOUIS CHARPENTIER

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Los Arcos Señal

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La tradición de recorrer el Camino se ha extendido hoy, no sólo entre los creyentes sino entre los agnósticos como ruta iniciática renovadora de energía y como puente de unión de toda la Humanidad. Al margen de la espiritualidad el peregrino jacobeo entra en contacto con los cuatro elementos esenciales. Con el fuego de Sigue leyendo

El Rey de Oros del Tarot de Marsella y su significado evolutivo

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Algo más adelante y cuando mis tobillos han empezado a quejarse, es la vitalidad de un perro lo que me impresiona, una preciosidad de perro, va acompañado de una joven muy fresca y también vital, un encanto de chiquilla, que amablemente entabla conversación conmigo, se llama Aniuska y es de Donosti, ella y su perro están acostumbrados a ese paseo y me describe su lugar preferido en el Monte Ulía, así descubro por dónde camino.

Aniuska, conocedora de la materia, me explica que no lejos del punto en el que nos encontramos hay un sendero más estrecho que se desvía hasta una roca al borde del acantilado, desde allí se puede contemplar la costa francesa y hasta el cabo de Matxitxako, ya en la provincia de Bizcaia (Vizcaya), y me recomienda no perdérmelo.

Como yo no doy señales de vida le pido a ella un favor ya que se conecta a la Red, y es que deje, en esta bitácora, un mensaje en mi nombre pero sin facilitar demasiados detalles. Me asegura que lo hará y yo decido regalarle un arcano. Extrae del mazo el Rey de Oros del Tarot de Marsella o a Roy de Deniers, y así lo firmará luego. Nos despedimos, y yo con gran gusto de conocerla. Pero, ¿y qué significa? -me pregunta. Para mí tú y este momento. Es la única respuesta.

Aniuska

Buenas….. soy Roy de Deniers… espero que algún día vuelvan a cruzarse nuestros caminos….con amor…ROY DE DENIERS

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Ver en:

– VÍA EVOLUCIÓN –

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Ritual de la Noche de San Juan o de la víspera del solsticio de verano (los mamurrak)

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Los mamurrak son cuatro personajillos de la mitología vasca, de los que a veces se ha dicho que toman forma de insecto, los cuatro genios elementales; cada uno representando uno de los elementos: el agua, el fuego, el aire, la tierra. Y existe una tradición que dice que si uno en la Noche Mágica o la noche del fuego, Sigue leyendo

La Reina de Copas del Tarot de Marsella y su significado evolutivo

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Al cabo de algunos minutos un hombre de tez macilenta se sienta a mi lado, e incluso bajo el hechizo de la música entro en tensión; aunque pronto triunfa el instinto gregario de la caminante frente al normativo recelo de la individua que me somete, y ambos entablamos cordial y breve charla.

Carlos Vega, ecuatoriano de nacimiento, había viajado -dijo, durante toda su vida, como polizón en barcos, lo más difícil -aseguró, y anchas emociones se mudaron de su alma a la mía cuando mencionó con aquella alegría evocadora las Torres Gemelas de Nueva York y la coronada Estatua de La Libertad. Escribir siempre había escrito, como yo aquí, sobre todo cartas de amor, que se perdieron porque algunas hubo que olvidarlas o porque el volumen que consumían era demasiado para un equipaje que necesita añorar leve, lo mismo que el corazón. No lo pude remediar. Abrí mi saquito de barajar energías y fue él quien se quedó con la Reina de Copas de Marsella, casi apostando a que así era como una era para él, porque cuando el conductor de Alsa, con destino a Irún y procedente de Santiago de Compostela, se bajó preguntando por la ocupante del número tres (ventanilla), me gritó sonriente <<adiós mujer preciosa y buen viaje>>. ¡Qué positivo augurio!, ya la mochila dentro del maletero, y que gusto da ser despedida así, yo muy tiesa en mi asiento privilegiado por la panorámica que ofrece, el mismo conductor me recomendó relajarme y dormir todo lo que pudiera, que yo pensaba que podría, ya que íbamos con espacio de sobra. A medio gas arribamos en Gijón donde algunos se bajaron y nadie se integró, a no ser el relevo, que había estado con una ”prima” (graceta entre ellos) tomándose un café, y al que por eso no había dado tiempo a cenar. !Qué aproveche’!, yo allí todavía tan cuerno de la abundancia y excitada (de contento interior); luego hasta me pesó hablarle.

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Ver en:

VÍA EVOLUCIÓN

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BREVE TRATADO DE LA EMOCIÓN

Expuesto por Carmen M.

Expuesto por Carmen

Buenos días ‘L’.

¿Sabes?. Me comí la nuez que lancé a la hoguera. No sé aún que puede significar. Hay terrenos en los que me muevo sólo por instinto. Asilo a la casualidad como otros convidan a cenar a sus mejores amigos en sus casas, con alegría. Soy hospitalaria con ella como los hombres del desierto lo son con otros hombres

http://www.ctv.es/USERS/mundo-misterioso/c-rep/rep061.html

Trato de no invocarla y de no infringir sus leyes casuísticas y sus  sutiles reglas. Nadie va a convencerme de que la vida, parte de la vida es moral (la mejor parte). Esa es una creencia que habita en mí con raíces profundas aunque no quiera. Digamos que es inseparable de mi naturaleza y por tanto inevitable.¿Y existe algo más inevitable que la casualidad?. Dicen que la casualidad no existe, que sólo existe la causalidad pero es mentira: la casualidad existe. Puede ser una hermosa mariposa… una música de baile en un tren… una pregunta que se formula al azar y cuya respuesta habita esperándote en otro libro ajeno y desconocido que alguien te recomendó un día… y ‘él’ (alguien) sólo te lo menciona: es su manera especial de demostrarte la existencia de la casualidad absoluta, de subrayar esa idea y a partir de esa día tú creeras en la casualidad porque la habrás aprehendido y nadie podrá robarte jamás la evidencia de ese instante. Los momentos que se aprehenden de la  propia experiencia son tan inexorables como la muerte… no son seda del material con que se tejen los mitos y los sueños… son paño de Vida y la Vida pesa y se fija en arrugas a los rostros aunque la ciencia no lo quiera. Hoy por hoy puede borrarse casi todo pero no la Vida de los ojos y ni siquiera la muerte anunciada en ella. Dime, para ti,  ¿qué es la casualidad?

Me comí la nuez que había lanzado a la hoguera y que rebotó contra uno de los maderos y fue a caer a unos 20 o 30 cms del círculo de arena que no se incendió. Sólo yo sé lo que pensé y desee cuando la besaba previamente… sólo yo puedo intuir lo que significaba ese fruto seco para mí: yo soy semejante a ella. ¿Cómo son las nueces para ti?. Y la casualidad quiso que no la perdiese de vista y quiso también que un adolescente más aguerrido o más estúpido que los otros pronunciase en voz alta y frente a mí su idea loca de saltar por encima de las brasas del fuego. Tú ya te habías ido hacia un rato. A ti te vi cuando le vi a él, a ‘R’ (‘R’ está dentro de este grupo y lo asocio con ‘M’). Yo pedía una señal a la noche y obtuve dos. La primera asociada al primer beso de la nuez…  la segunda al segundo beso. La magia es así. No se puede desvelar, sólo es lícito ‘re-velarla’ en un sentido esotérico. Y estaba a punto de contarte algo relacionado con otra noche de San Juan y con otra hoguera y contigo hace años y no te lo dije porque fue cuando vi a ‘R’ (que de nombre se llama Alex) me detuve.

‘R’ se paró a nuestro lado con un grupo de amigos y su quizá su novia textual: una mujer joven de una belleza exótica, ‘apabullante’. Nada que ver con lo guapa que es la novia de Gonzalo. La novia de Gonzalo no resulta apabullante. Yo iba a saludarlo pero él no me miró. Fue entonces cuando choqué con la mirada de ella y su curiosidad. Eso me hizo pensar en que él si me había visto pero que por lo que fuera sólo quería ser visto y no ‘ver’.

Quiero que sea cuando llegue el momento… por Naddyn

Expuesto por Carmen M.

(continúa del anterior)

DESAHOGO…………….. ACABO DE PERDER OTRO COMENTARIO LARGUÍSIMO QUE TE ESCRIBÍ

Expuesto por Carmen

Sara me preguntó:

– ¿A qué sabe?.

– A nuez.

– ¿pero no ibas a enterrarla?

¿Acaso era necesario?. Lo bueno de inventarse los propios rituales es que uno puede improvisarlos sobre la marcha. Hay que dejar que la casualidad se presente pero no hay que invocarla.

Expuesto por Carmen

Quiero pensar que se borró  porque no era este el lugar donde debía de escribirlo… Un abrazo ‘L’

Quiero que sea cuando llegue el momento… por Naddyn

Expuesto por Carmen M.

La noche de la hoguera a quién primero vi fue a ‘la gorda’. Tampoco es que lo esté pero tú ya sabes que yo la llamaba así. Sí, la de las gafas. La que me ofreció salir a pegarse conmigo como una vulgar mafiosa, aquel día a la calle y yo le dije: – Ven. Sal. Y no salió porque no se atrevió. Muy bravucona, muy protegida con su jauría pero ante la duda… y hubiera cobrado, hizo bien. Otro día no sé pero aquel día… Yo no entiendo a la gente. No entiendo que ganan al meterse con los demás, con la forma de ser de los demás. No las entendía a ellas y seguiré sin entenderlas para siempre. ¿Seguirán aún  ancladas en aquel bar?. ¿De quién se reirán ahora?. ¿Se aburrieron mucho cuando me fui?. ¡Qué lástima! (es un tono sarcástico). Gracias a ellas, a aquella presión a la que me sometieron me hice más fuerte. Me ”he codeado” durante más de un año con una de las emociones más bajas del género humano y lo resistí. Fue por ti. ¿Recuerdas este fragmento?

”’… Por ejemplo, las personas envidiosas junto con su tendencia  a recurrir a tácticas destructivas como el chismorreo, la injuria o la ‘delación’, a fin de devaluar al objeto de la envidia, son igualmente propensas a exhibir conductas autodenigratorias. Las expresiones de autodesprecio pueden ser indicativas de envidia. La depresión, la falta de energía,  y la pasividad también constituyen escapatorias características de la personalidad envidiosa: ‘No puedo hacerlo’… la envidia es hermana de la inercia y la autocompasión y el masoquismo son seguramente sus expresiones más extremas”’ (pág 88) de ‘Adios Bella Durmiente’ (crítica de los mitos femeninos). Madonna Kolbenschlag

Bueno, la vi a ella y de alguna manera tú estabas allí presente en la noche. ¿Dónde estarías? Te hacía en un puerto de mar. Siempre vuelves bruñido por el sol de junio. Una vez supe que fuisteis a Tarragona, hace tres veranos de los de entonces. Este año ha sido diferente. Una de las persianas del salón no ha sido cerrada, permanece abierta. Pensé en que tienes que haber recordado el efecto desolador que me produjeron por primera vez al contemplar las persianas  de tus ventanas completamente cerradas durante quince días y en el que luego reincidí en mayor o menor escala cada año que ha transcurrido. Pero este año hay una diferencia… ¿has sido tú o ha sido ella?. ¿Hay plantas en el salón que necesitan luz o es tu manera de decirme ‘yo cuidaré de ti’?. El cartel sigue allí. Aún lo vi ayer. Nadie se ha molestado en despegarlo de la puerta aún. Por aún comienza… ¿Es otra diferencia?

‘Decía un tal Jules Renard que escribir es una forma de hablar sin ser interrumpido. Yo me siento mejor desde que te hablo…

Recuerdo tus ventanas cerradas. Ya no estabas aquí. Ni siquiera puedo describir como me sentí. Te habías ido y yo ni siquiera tenía ganas de vivir. ¿Puedes entender lo que eras tú para mí?. Tuve un mal momento. Me dejé ir y bajé con él. Nada más empezar intenté detenerlo. No sentía nada. No sentía nada por él…’

A, 16 de junio del 2000

Tu fuiste el primer beso de mi nuez. De esa nuez…

Entonces apareció Libia entre el humo y la lluvia… Venía con dos amigas que me presentó. Dos jovencitas insípidas, incoloras e insaboras…. semejantes al agua que discurre por los grifos de las casas. No eran como agua de manantial… ni su risa caía al vacío como una cascada. Al menos su amiga Alba, la que me presentó el viernes y que fue a buscarla hasta casa de Elena era alta y guapa. Ser alta y guapa digo yo que te salva de ser insípida, incolora e insabora. Sí, ya sé que ‘insabora’ no viene en el diccionario, que de ‘inri’ salta a ‘insaciable’ pero es lo que ellas me parecieron. No es una crítica, es sólo una mera observación. No sabría describirlas ni aunque quisiera. Puede que una llevase gafas pero más no recuerdo, ningún detalle. Y entre ‘insaciable’ e ‘insípida’ (término que si registra el diccionario) me encuentro palabras como: insecto e insignificante (en el diccionario no vienen las palabras en plural pero en este caso…) Insinuar también. ¿Es eso lo que hago?

Libia me las presentó pero olvidé sus nombres. Nadie recuerda los nombres de los insectos insignificantes. Cualesquiera apropiados para dos ‘mosquitas muertas’, y nos dejaron unos minutos a solas. Libia me dijo que Alba se había quedado con muchas ganas de tomar conmigo un café pero es que a mí el viernes noche no me apetecía hacer el payaso… Suelo mostrarme frívola con facilidad, divertida, como una auténtica mariposa social que oculta bajo el desparpajo y la sonrisa de sus alas sólo un pobre fenómeno de compensación ante su complejo de inferioridad. No diré que actualmente soy una ostracista pero lo fui.  Yo misma me encontré culpable, me condené y me desterré de la sociedad

Hablábamos cuando vi a Alex. Alex es un monitor joven que queda ‘al otro lado de las cortinas’ de los jueves. Y mi tiempo de los jueves tarde era el segundo beso de la nuez.

Miré a Alex mientras se acercaba a nosotras. Le miré a los ojos con el objeto de saludarle. Un simple ‘hola’ con la mirada pero él no me ‘vio’. Su cuello estaba demasiado tenso, rígido. La expresión de su rostro era la misma que esgrime cualquiera que desea ser visto: atenta, interesada, quizás en un intento ambicioso de parecer interesante. ¿Absurdo? No, yo me conozco y eso ayuda. Ser veraz con una misma deja bastante al desnudo las intenciones de los demás. ¿Por qué quería ser visto y no ver? Fue entonces cuando la miré a ella. A la joven mujer que le acompañaba cogida de su mano. Desde luego ella no era insípida, insabora o incolora. Era un belleza fuerte y delicada, con interior. Ningún hombre debería tener lugar alguno en su vida para otra mujer que no fuera ella. ¿Era eso lo que Alex quería que yo viera?. ¿Por qué?

Y una no es nadie, sólo un insecto insignificante, una mariposa mutada a fruto de madera, con alas de madera, alas como corcheas, un octavo de redonda, la mitad de una negra. Para los chinos la madera es el quinto elemento. ¿pero es mi quinto elemento? ‘Alguien’ me dijo, alguien para el que el quinto elemento era el desapego, alguien me dijo que cada uno debe descubrir su quinto elemento pero el desapego es del aire, es una cualidad aérea. No era ningún quinto elemento

Y una que no es nadie busca con la vista a Santi que está  en el suelo con Sara y Paula (una amiga de Sara que la casualidad trajo) cerca de la fuente y se agacha junto a ellas para presentarle a los niños de su amiga Olga, a Libia, y los ojos de Alex se disparan en su dirección. Entonces es ‘ella’ la que no le ve y sólo mira para ser mirada. ¿Sorprendido pequeño? ¿Acaso soy madre? ¿qué es lo que quise que vieras? ¿Por qué?

Alex tiene que ver con ‘M’, que fue el segundo beso de la nuez.

Expuesto por Penumbra.

(continúa)

– ¿Vas a saltar?

– Sí (me contestó él)

Era una locura. Llevaba más de media haciendo el tonto delante de sus amigos. Ellos le increpaban

– Venga tío, decide te ya

– Venga sí, luego vamos nosotros

Pensé en la primera res que cruza algunos ríos en África. Siempre hay una primera res más inquieta que las otras que cruza el río, tal vez más audaz, o más desesperada. No puede decirse que sean estúpidas. Están programadas genéticamente para cruzar ese río desde hace cientos de años (no sé cuantos… ¿algunos miles?), tantos como los cocodrilos esperan con sus pacientes fauces, por ellas, en el agua. Siempre hay una primera res que se lanza al río en busca de la otra orilla y siempre hay un adolescente ‘loco’ que salta sobre una hoguera en una noche pasada por agua. ¿Estupidez o también está programado genéticamente el individuo para ese salto legendario?

– Si vas a saltar… ¿te importa antes darme mi nuez?

– ¿qué nuez?

– La que hay ahí (le señalé con el dedo en una dirección)

Él se acercó pero la niebla ardiente que protege a las hogueras de los hombres estúpidos le cegó los ojos. No contaba con ella y sorprendido vio como todo se le desfiguraba y se lanzó de un salto hacia atrás tapándose la cara con las manos.

La hoguera no había sido grande pero sabía como defenderse. Demasiada lluvia en la tarde… Se conformaron con construir una especie de pira simbólica que casi daba lástima. Todos la miramos decepcionados sin creernos que pudiera ser ella. Y la hoguera dolida, quizá, no quiso prender. Fue necesario el trabajo esforzado de dos bomberos que arrojaron gasolina una y otra vez sobre ella hasta emborracharla. ¡Qué susto cuando la lata se les incendió con las llamas! Todos dimos un salto hacia atrás y yo retiré a Sara un par de metros por prudencia o más preocupada por ella que por mí. Últimamente noto que se me ha crecido el instinto protector varias octavas… probablemente por ‘ellos’. Me siento responsable.

– No la veo.

– Ahí (volví a señalársela con el dedo) ahí está pero no vayas a quemarte por mi culpa

– Tú sólo señálamela

– Ahí, sigue a mi dedo

y entonces se cubrió con un brazo y con los dedos la golpeó hasta que logró sacarla del cerco de la arena. La nuez rodó por el asfalto y él la recogió para dármela

– ¡Ay! quema…

Y la dejó caer

Entonces uno de sus amigos ‘listos’, el que más le increpaba, fue a tomarla y le detuve

– No, toda la suerte le pertenece a él. Tú no puedes tocarla

– Viste tío, la suerte..

– ¿Sí? -preguntó el chico que se había quemado la mano

– Sí, eso dice la tradición. La suerte te pertenece

Y si alguien va a preguntarme si no me da vergüenza andar inventándome rituales, la respuesta es: francamente no

Tuve la sensación de que él ya no saltaría. No hay como quemarse la carne para recordar que el fuego nunca es un juego barato

Esperé unos minutos y recogí los dos trozos que habían rodado hasta mis pies.

Uno contenía el fruto intacto

– ¿Qué vas a hacer con ella? -me preguntó Sara

– Enterrarla

– ¿Y Luego?

– Nada, esperar a ver lo que pasa

– ¿Y qué va a pasar?

– Pues no lo sé. Por eso tengo que esperar..

Teníamos que irnos. Olga y la madre de Paula continuaban hablando pero querían irse. Yo también estaba cansada pero ellas quisieron acercarse al quiosco de música del parque y las acompañé para que les permitieran ir. Subimos por sus escaleras. Ellas nunca habían estado allí. La humedad, la fina lluvia, el viento frío que te acogía al alejarte del calor de la hoguera le concedían un aire fantasmal

– Todo está muy sucio -dijo Paula

Un brote de realidad.

– Hace años una banda de música tocaba aquí los domingos. ¿Bailamos?

– ¿Cómo vamos a bailar? No, ¡qué vergüenza!

Si en algún momento fusilan a las noches mágicas sonaron los disparos. La danza había terminado y cuando pasamos al lado de los cantos nos dimos cuenta de que sólo era un corro de parroquianos rezagados que entonaban habaneras

Minutos más tarde me comí la nuez

– ¿A qué sabe? – dijo Sara

– A nuez asada

– ¿Y qué va a pasar ahora?

– No lo sé. Yo sólo sé lo que quiero que pase…

Hacía siglos que no me dolían tanto los pies. ¿Pensaste tú en mí esa noche?