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Eine Kupplerin, 2003, -SAUDEK -
Llega el momento en que la imagen de nuestra vida se separa de la vida misma, pasa a ser independiente y, poco a poco, comienza a dominarnos.
Ya en ‘La broma’:
<<… no habría fuerza capaz de modificar esa imagen de mi persona que está depositada en algún sitio de la más alta cámara de decisiones sobre los destinos humanos: comprendí que aquella imagen (aunque no se parezca a mí) es mucho más real que yo mismo; que no es ella la mía, sino yo su sombra: que no es a ella a quien se puede acusar de no parecérseme, sino que esa desemejanza es culpa mía…>>
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Agnes, 1973 – SAUDEK -
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Y en ‘El libro de la risa y el olvido’:
<<El destino no tenía la intención de mover un dedo por Mirek (por su felicidad, su seguridad, su buen estado de ánimo y salud) y en cambio Mirek está preparado para hacer todo lo que haga falta por su destino (por su grandeza, su claridad, su estilo y su sentido inteligible). El se siente responsable de su destino, pero su destino no se siente responsable de él>>
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Toužení 2, 1986 – SAUDEK -
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Contrariamente a Mirek, el personaje hedonista del cuarentón (‘La vida está en otra parte’) siente apego por <<su idílico no-destino)>> (Ver: IDILIO). En efecto, un hedonista se defiende contra la transformación de su vida en destino. El destino nos vampiriza, nos pesa, es como una bola de hierro atada a nuestros tobillos. (El cuarentón, dicho sea de paso, es el que siento más próximo a mí de todos mis personajes.)
‘Sesenta y Siete palabras’
- MILÁN KUNDERA -
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*ver en éVasiva voz: DESTINO
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SEÑALES