.
.

*enlace: Camino de Larrasoaña a Pamplona
* El Camino discurre a lo largo de la vega del río Arga, al pie de una serie de montes cubiertos de hayas, robles y pino albar, mientras la N-135 circula paralela a la corriente. El paisaje, según nos acercamos a Pamplona, se muestra más modificado por el hombre, con tierras de labor y repoblaciones de coníferas, hasta que ya en Villava la civilización sale a nuestro paso.
‘Guía práctica del peregrino’
JOSE MARÍA ANGUITA JAÉN
.
.
Se cruza el puente sobre el Arga por el que se accedió a Larrasoaña en la etapa anterior, y se sube serpenteando por una pista hasta Aquerreta, a 1 km, desde donde se desciende por una senda entre arces, nogales, bog, pinos y otras especies. Tras la carretera comarcal, se atraviesa un pinar y un hayedo, en la base del monte Maliturri, para dirigirse en bajada hacia el río Arga. Por el bosque de ribera se llega a Zuriáin, donde se cruza la corriente, y se sale con la N-135. A 500 m aparece el desvío de Iluzdoz. Siguiéndolo se pasa a la margen izquierda del curso fluvial, y tras dejar atrás unas casas (se ve al fondo una antigua cantera), al pasar por un pinar, vemos discurrir el Arga junto a tierras de labranza. Después de Iroz se atraviesa otra vez la corriente del Arga (a lo largo del río se ha construido un parque fluvial), esta vez a la derecha, y se prosigue entre la carretera y el río hasta Zabaldica (después del km 7). Allí se toma una senda junto al asfalto hasta que se cruza la carretera, a la altura del merendero, para tomar un sendero por el que se acomete la ascensión por la ladera del monte Narval (boj y repoblación de coníferas), hasta que aparece de frente la ermita de Santa Marina, en Arleta, hacia donde hay que descender. Desde allí se sale entre robles y arces, dejando a un lado el asentamiento de Burrín (pueblo desaparecido en el siglo XIV). Antes del km 10 se desciende y se atraviesa por un túnel la variante, para continuar entre esta carretera y el monte Miravalles (también repoblado de coníferas). A poco más de 500 m el puente sobre el río Ulzama da paso a la basílica de Trinidad de Arre y a unos pasos surge Villava. Su Calle Mayor conduce hacia Burlada, unida a Villava. Hay que continuar por su también Calle Mayor, y desviarse a la derecha (a la altura del colegio Amor de Dios), hacia un túnel que cruza de la carretera. Aparece la margen derecha del Arga, donde se toma la carretera de Burlada que discurre entre huertas y casas hacia el puente de la Magdalena, por el que se entra ya en Pamplona. Una vez allí, después de cruzar la ‘Puerta de Zumalacárregui’, se pasa por las calles del Carmen (desde donde se llega a la Catedral por la calle de la Navarrería), Mercaderes, plaza Consistorial y calles de San Saturnino, Mayor y Bosquecillo, para desembocar en la Ciudadela.
* NOTA PARA CICLISTAS:
Si no quiere seguir el accidentado itinerario que siguen los peregrinos a pie, la N-135 sigue el mismo recorrido.
.
.
.
.
.
.

*enlace web: CAFÉ COKE, donde puedes estudiar esta etapa y sus correlaciones con las casillas del Juego de la Oca.
.
.
EXPERIENCIAS PEREGRINAS
1.

05.03.04 Viernes. Larrasoaña-Cizur Menor (064):
Ha sido imposible dormir. La ventana del cuarto no tenía cristal y la helada se me ha metido en el cuerpo. Ha hecho mucho mucho frío. Me he metido vestido dentro del saco que he colocado sobre una manta y encima me he puesto cuatro más. Pero no he podido entrar en calor. Me he pasado la noche tiritando. Ha debido de hacer muchísimo frío. Tras superar el mal humor contra mi mismo por buscarme estos problemas extras, me he ido a desayunar. El café y las tostadas me han entonado, pero al rato he empezado a estornudar. En fin, que he pillado un catarro descomunal. El resto de peregrinos me cuenta que ha dormido bastante bien, calientes y acunados por el roncar y demás ruidos de los demás.
.
Sigue todo nevado, pero parece que templa un poco la temperatura. Caminando me encuentro bien y con el pañuelo a mano, resuelvo mis problemas. En las cuestas me ahogo un poco, pero aguanto bien.
.

*imágenes en el diario de Alfonso
.
La nieve va decreciendo según Pamplona se acerca y en el puente de la Magdalena ya apenas queda nada. Me siento y espero a los otros peregrinos para comer con ellos.
.

* Café Iruña y más en el álbum de Alfonso
.
Visitamos la Catedral, maravillosa, y nos vamos al Café Iruña a tomar algo. Pido un pincho de txistorra que está buenísimo y se me cae al suelo. Por poco se me saltan las lágrimas…
.

* MARIBEL RONCAL
.

*enlace en: Imágenes del Camino
.
De allí, paseando hasta Cizur Menor en donde hemos inaugurado el nuevo pabellón del albergue de Maribel, instalandonos en él. Ducha y después les he curado las ampollas y hecho un par de masajes de pie a dos peregrinas que van bastante justitas. Van a sufrir, pero estoy seguro de que llegarán. Me pongo un poco de Voltaren en los tobillos que tengo muy hinchados y que me duelen. No me hace ninguna gracia. No me preocupan las ampollas, llagas, etcetera, pero las tendinitis…, acaban mandandote a casa. Veremos que pasa mañana, que va a haber mucho barro. Será una buena prueba.
.

.
Cena en “El Tremendo” con todos los peregrinos, con un hambre descomunal ya que no he comido. Acostumbro a no tomar nada mientras camino y ceno fuerte. Me hace sentir más ligero pero por la noche llego a la mesa con la capacidad de comerme medio mundo.
.
A las diez estabamos todos acostados. Aún no me he acostumbrado a este horario y me ha llevado un rato dormirme. Ello me ha permitido oir los diferentes tonos de ronquidos de los demás y me he quedado más tranquilo. No creo que vaya a molestar a nadie porque aquí ronca todo el mundo. Hasta las chicas, que ronronean.
- Diario de Alfonso Biescas, Marzo/ 04 -
.
.
2.
Zubiri – Cizur Menor
22 de septiembre de 2004

.
Muy pocas notas hoy en mi diario…
Estoy destrozada, dolores musculares, en cada músculo de mis piernas.
Unas “agüjetas” tremendas, nada más paraba y volvía a comenzar a caminar.Y las bajadas, lo peor.
.

*enlace: El Camino Francés en imágenes
.
Es un camino fácil el que transcurre entre Zubiri y Cizur Menor, son 26 km, pero hemos invertido muchas horas en Pamplona, mucha calor durante todo el día.
.
Estoy muy cansada son las ocho de la tarde y desde las siete y media de la mañana, no hemos parado, un ritmo lento, pero hay que cruzar Pamplona, y entre visitar la ciudad, comprar comida, esperar por las compañeras, hemos llegado al albergue de Cizur Menor tarde….demasiado tarde para recuperar estos pies que han soportado todo el peso de la mochila y el mío propio. Lo peor ya no son los dolores musculares, es el dolor de pies.
.

* link: información de la página de la Orden de Malta sobre este albergue
.
Cizur Menor es un enclave precioso. Se puede albergar en el Castillo de la Orden de Malta -la próxima vez que haga el camino, intentaré llegar a tiempo para conseguir plaza en este albergue-.
.

*enlace: Cizur Menor – Iglesia de los Sanjuanistas (S XII)
.
La iglesia de los San Juanistas es también muy interesante, muy bella la vista. Helena y yo hemos decidido antes de dormir tomarnos unos vinos de la tierra y cenar en un restaurante, nos lo merecemos -jajaja, llegamos a las habitaciones con unas ganas de fiesta, pero hay que dormir, ya son las diez y media y nos riñen si hacemos ruido-.
.
Nos hemos instalado en un albergue privado que está bastante bien, su hospitalera se llama Maribel. Ella me enseñó a curar las ampollas correctamente. Sí, debido a que me dolían las piernas al descender, apoyaba incorrectamente el pie y se han formado unas vegijas en la parte interna del talón.
.
- Diario de GUADALUPE, Mirada de agua, Septiembre/ 2004 -
.
.
3.
.
.
4.
.
.
5.
.
.
6.
.
.
7.
.
.
8.
.

*link: Web informativa etapa por etapa del Camino
.
Nos levantamos muy temprano para iniciar la marcha. Al llegar a Larrasoaña, nos detuvimos en el Ayuntamiento de la localidad, donde el alcalde nos acogió calurosamente y nos entregó una cinta amarilla con la vieira de Santiago dibujada para que la colocaramos en la mochila. Todo un detalle por su parte.
.

*enlace: Ayuntamiento de Pamplona, by Rodrigo
.
Desayunamos en este pueblecito en un bar en el que el dueño se empeñó de forma un tanto obsesiva en darnos de comer una barra enorme de pan. Recuerdo que pasamos calor en nuestro recorrido a Cizur Menor. Perdimos de vista durante un tiempo a Cristina y Heloísa, se quedaron atrás porque Guada y yo caminábamos a un ritmo más rápido que ellas. Recuerdo que al llegar a Pamplona, un peregrino hizo mención a su hija del bueno ritmo que llevábamos las dos, enérgico y constante.
Entramos en la ciudad cantando. Lo importante durante la ruta es no hacer demasiadas paradas, las justas para reponer energía y descansar un poco. Las articulaciones se enfrían con cada parada y reanudar la marcha supone entonces una auténtica tortura china. También es importante no ingerir alimentos pesados durante la marcha.
Recomiendo hacer alguna que otra paradita en los pueblos para tomar algo ligero (así también puedes hablar con las gentes de los pueblos), salir temprano (aunque sin pasarse) del albergue y comer “de verdad” en el punto de destino de la etapa.
.

*enlace: La Ciudadela – Pamplona, by Rodrigo
.
Estuvimos varias horas en Pamplona, quizás demasiadas. Heloísa y Cristina decidieron quedarse más tiempo en la ciudad, pero Guada y yo optamos por continuar el camino hasta Cizur Menor. Temíamos quedarnos sin albergue, se estaba haciendo tarde. Recuerdo que nos costó bastante salir de Pamplona y decidimos huir de la gran urbe y refugiarnos en Cizur, donde, según mi maravilloso libro (editorial El País/Aguilar), nos aguardaba un precioso castillo de la Orden de Malta donde se podía pernoctar.
.
Recuerdo una visión maravillosa de esta fortaleza al subir por la cuesta que va de Pamplona a Cizur Menor. Se divisaba a lo lejos el flamante fuerte, sobre el que ondeaba la famosa y preciosa cruz de la orden. Nos hicimos varias fotos con el castillo y la bandera de fondo, pero finalmente nos tuvimos que buscar refugio en otro albergue, y acabamos dejando nuestras mochilas en el refugio privado de Maribel, un lugar muy agradable y limpio. Nos duchamos nada más dejar las mochilas en la habitación y Maribel nos enseñó a curar las ampollas. Guada tenía los pies destrozados aquel día… en cambio yo sólo tenía una ampolla y no me molestaba demasiado. Maribel introdujo una jeringuilla de diabético en la ampolla para retirar el líquido y luego desinfectó la zona. Esa noche Guada y yo cenamos en el albergue, mientras que Cristina y Heloísa lo hicieron en un restaurante. En el comedor del albergue conocimos a nuestro amigo de Barcelona, un hombre encantador de unos 50 años aproximadamente, que en principio sólo pretendía caminar unos cuantos días por la Ruta Jacobea. Me acuerdo perfectamente de que llamó a su mujer delante de nosotras para comentarle que se iba a quedar unos días más de lo previsto porque le estaba gustando la experiencia.
.
Más tarde supe por Guada que llegó a Santiago… y es que el Camiño “engancha”, vaya si engancha… Esa noche nos lo pasamos muy bien. Guada y yo no dejábamos de reir. Para no molestar a los demás peregrinos y como teníamos ganas de “marcha”, decididmos dar una vuelta por la noche por el pueblo y tomarnos unos vinitos en el restaurante en el que estaban nuestras compañeras. Lo pasamos realmente bien ese día, brindamos por nosotras. Aquella noche dormí como una auténtica reina.
- HELENA, en el diario de MIRADA DE AGUA, Septiembre/ 04 -
.
.
9.
.
.
10.
.
.
11.
.
.
EXPERIENCIA COMPARATIVA
i.
15.03.99.Lunes. (III)
Larrasoaña-Cizur Menor (078.85km):

.
Amanece agradable y aunque van cayendo pequeños chubascos, la cosa no va a más. El barro me espera y hacemos juntos gran parte del camino, ya empiezo a estar acostumbrado a él. Hasta me gusta y me río cuando resbalo o cuando veo la huella larga y limpia de quien ha pasado y por poco se mata en un resbalón.
.
El Arga va crecido por las lluvias y nieves del último temporal de la semana pasada. La senda a su vera, el bosque, el rumor de la naturaleza, todo es maravilloso, pleno de belleza y paz. Los equilibrios interiores se establecen, los ojos vuelven a sonreir.
.
Paso por pueblos pequeños con gente amable. Un perro me da un susto de muerte en Zuriaín. Es un profesional del terror, me esperaba escondido. Se lo debe pasar genial con tanto peregrino distraido por la belleza del lugar. Me gusta cómo vuelve a su escondite, con una medio sonrisa. Menuda joya, debería estar señalizado en las guías:
Pero ladrador. Disfruta dando sustos. Inofensivo, más o menos.
.
Los peregrinos que adelanto se me quejan. No están muy en forma y van sufriendo. Una chica ya no da mucho más de sí, no sé si podrá seguir. Yo también empiezo a notar el esfuerzo de los días pasados. Me duelen los músculos de las piernas. No son agujetas, es cansancio, lactosa supongo. Pero todo pasará, no me preocupan estas pequeñas molestias físicas. Estoy acostumbrado a los esfuerzos y esto es una tontería cuando pienso en las marathones, cuando te vacías y todavía quedan diez kilómetros. Y llegas.
.
Los pies los llevo bastante bien, solo doloridos de tanto pisar. Los demás van llenos de ampollas y alguno ya tiene principio de tendinitis por caminar diferente para evitar el dolor. Esta noche voy a tener que montar el hospital de campaña si quiero sacarlos adelante.
.
La primavera está al caer. Los árboles están llenos de brotes, las plantas de capullos a punto de abrirse. Debe ser maravilloso este entorno un mes más tarde. Y también en otoño cuando las hojas tomen colores cálidos, desde el amarillo hasta el marrón, pasando por los rojos y ocres.
.
Me como un menú en una tasca de Pamplona y tranquilo me llego hasta Cizur. El último trozo se me hace pesado. Hace calor y los pies se me calientan con tanto asfalto.
.
El albergue es humilde tirando a cutre. Así que me instalo y me voy a visitar la villa que tiene unos cuantos monumentos dignos de verse.
.
Cenamos en el bar Kaioba, que no son famosos por su amabilidad. Allí conozco a Gonzalo quien con una maravillosa sencillez dice que como es cartero y está acostumbrado a buzonear, se hace cada día casi 80 kilómetros. Y me cuenta el por qué se ha venido a hacer el camino. Y a Lukas, alemán que hoy ha venido desde Pamplona, donde le ha dejado el tren. Como no habla una palabra de castellano le ayudo en inglés en lo que puedo.
.
Después de las palizas de los dos últimos días, la etapa de hoy ha sido un paseo. Corta, prácticamente plana, urbana a partir de Trinidad de Arre. Pero nos ha cansado a todos.
.
A media noche debo estar roncando y me despierta el peregrino de la litera de abajo. Me cojo el colchón y el saco y me voy a la cocina. Allí no molesto a nadie salvo a las ollas, que no se quejan. Y yo descanso tranquilo.
- Diario de Alfonso Biescas Vignau, Marzo/ 99 -
.
ii.

.
13.03.00. Larrasoaña-Cizur Chiqui
Hemos dormido bien. Quizá vamos tan cansados que no nos enteramos de los ronquidos de los demás, o mejor debería decir que los demás no se enteran de los míos, no sé. Tore, que aunque sea un híbrido extraño es buena persona, ha ido a la ducha allá hacia las 5 de la mañana, en donde se ha encerrado por dos horas. No sabemos lo que allí hace, pero tampoco nos va el morbo, con lo que lo dejamos hacer y todos tan contentos.
.
Desayunamos en el bar de San Galo. Tras el café y las tostadas Sergio coge el autobús de la Montañesa que lo llevará al despacho en San Sebastián. Quizá pueda volver algún fin de semana a hacer unos días de Camino con nosotros, pero mal lo tiene. Txemari ha de llegar esta tarde a Cizur tal como nos comentó. Así se salta esta etapa, que a él, eso de hacer trampas le encanta.
.
Hoy no hace tanto calor como ayer, aunque sigue haciendo una temperatura excelente, muy alta para el lugar y la estación. Todos siguen con shorts menos yo, claro. Esto me pasa por no querer llevar nada más que lo mínimo en la mochila. Así que no debo quejarme de nada. Me arremango los bajos según la costumbre desde el primer día y adelante, a sudar.
.
Vamos desfilando por el puente hacia la ribera del Arga. Sendero bonito en donde los haya. La pena es que este año han puesto hace muy poco grava gruesa, muy gruesa, y es difícil caminar.
Entablamos conversación, me pasa la bota y le comento que con este suelo se camina muy mal. Me dice que tengo razón, pero que en cuanto que pasen unos cientos de peregrinos y llueva un poco, va a quedar precioso y muy fácil de hacer. La verdad es que quizá lleva razón, que pensándolo bien, hay tramos al salir de Roncesvalles en los que el Camino así ha quedado y podría definirse como andadero maravilloso. Él es del lugar y sabe lo que debe de hacerse, que conoce la naturaleza. Pero ahora las botas van locas por un movedizo mar de piedra en el que la energía del impulso del caminar se va en resbalar.
.
Al pasar por Trinidad de Arre me encuentro con el sacerdote que lleva el refugio. Se ofrece a estampar el sello en mi credencial. Como no lo tengo del año pasado, acepto. Lo pone con cariño y queda muy limpio. Y es bonito, muy bonito. Gracias.
.
Lo que viene hasta Pamplona ya me lo conozco. Zona urbana hasta que llegue y me duche en Cizur. Así que mientras ejercito la paciencia, me pierdo en mis pensamientos y casi no me doy cuenta de lo que veo.
Llegando a Pamplona me encuentro con Ben. Caminamos un rato juntos y me admiro de su buen castellano y su perfecto acento, que no es normal. Arreglando el mundo llegamos al centro de la ciudad en donde decido parar a tomar algo. Lo dejo ir mientras me tomo un vasito de vino en la primera tasca del viejo que encuentro. De allí a comer algo, que ya me lo pide el cuerpo.
.
Contento y satisfecho, continúo Camino tras pasar a tomar un café por el Iruña. Queda muy poco hasta el refugio y me quedan muchas horas. Estoy en paz y me siento bien, que hasta las uñas van más adormecidas ¿Será por el vinazo que me han dado?
.
Los menos de 5 kilómetros que me faltan los hago despacito, disfrutando de la paz que voy adquiriendo en el caminar, de la poca naturaleza que queda entre arcenes, carreteras y vías, puentes y vallas. Llego relajado y cuando voy hacia el refugio me encuentro con Txemari que me da la alegría de decirme que hay un albergue nuevo y precioso adonde me acompaña. Me presenta a Maribel, que es quien lo lleva por estar en el jardín de su casa. Vamos, la dueña.
.
Precioso sello y magnifico lugar en el que me doy una buena ducha antes de ir a cenar con todos mis compañeros, que ya nos está apretando el hambre. Debe de ser esto del caminar, que desboca estómagos y arrincona fantasmas. Nos preparan una mesa grande y allí cenamos todos juntos, muertos de la risa y en maravillosa comunidad.
.
Celebramos con buen clarete que aquí conocimos a Lukas algunos y los demás se apuntan al brindis como si un amigo de toda la vida también para ellos fuese ¿Es el cariño o es el vinillo, que está fresco y rico?
¿O es la alegría de existir en paz y armonía?
.
Cuando llegamos al saco todavía nos estamos riendo. Y así dormimos, yo en una esquina para evitar molestar a los demás con mis ronquidos, en la felicidad de la salud y la amistad, sin mayor preocupación que la de tener que caminar mañana.
- Diario de ALFONSO BIESCAS VIGNAU, Marzo/ 00 -
.
.
.
Enlace a todos los artículos de esta temática:
¿Dónde encontrar más historias e información? Diarios de Peregrinos
.
.

*ENLACE WEB: EL CAMINO DE SANTIAGO PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD
.
~ por candelaarias en Mayo 15, 2008.
PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD TAMBIÉN SE EDITAN CAMINOS:
.
.
LARRASOAÑA – ZURIAIN 3,5km
.
.
Dificultad media ZURIAIN – IROTZ 2km
.
.
Dificultad media – Dificultad alta IROTZ -ZABALDICA 1,5km
.
.
ZABALDICA -ARLETA 1km
.
.
Dificultad media – Dificultad media ARLETA -VILLABA 2,5km
.
.
VILLAVA – PAMPLONA 4,5km
.
.
.
.
.
.
ZURIAIN
.
.
IROTZ
.
.
ZABALDICA
.
.
ARLETA
.
.
TRINIDAD DE ARRE/ VILLABA
.
.
PAMPLONA
HOSPITAL DE NAVARRA. Tlf. 948 422 100.
HOSPITAL VIRGEN DEL CAMINO. Tlf. 948 429 400.
CLINICA UNIVERSITARIA. Tlf. 948 255 400.
FARMACIA DÍAZ HUARTE-MENDICOA A. C/ Mayor, 51. Tlf. 948 221 465.
FARMACIA AGUINAGA. C/ Zapatería, 25. Tlf. 948 221 897.
FARMACIA LORCA MICO M.S. Pza. del Castillo, 25. Tlf. 948 221 624.
CENTRO ORTOPEDIA MARIA ANTONIA. C/ Navarro Villoslada, 5. Tlf.: 948 246 751.
LORCA MEDICINA – ORTOPEDIA S.A. Avda. San Ignacio, 10. Tlf.: 948 226 500.
ORTOPEDIA PAMPLONA. C/ Pedro I, 25. Tlf.: 948 268 405.
ESPACIO RESERVADO PARA LA GUÍA DEL PEREGRINO DE JOSE MARÍA ANGUITA
RESTAURANTE EL TREMENDO DATOS:
INFORMACIÓN IMPORTANTE PARA NO OLVIDAR, ASUNTO DE FECHAS… EL ALBERGUE DE LA ORDEN DE MALTA NO ABRE SUS PUERTAS TODO EL AÑO:
TOMANDO REFERENCIAS POR ALFONSO BIESCAS… AQUÍ ESTÁ LA PÁGINA WEB DEL ALBERGUE DE MARIBEL RONCAL EN ZIZUR MENOR:
OTRAS OPINIONES SOBRE MARIBEL RONCAL Y SU ALBERGUE:
.
.
.
.
ETAPA 3: De Larrasoaña/Larrasoaina a Pamplona/Iruña. 15,2 kilómetros, 4 horas fácil.
A partir de Larrasoaina, el río Arga va a encauzar la peregrinación hacia Pamplona. La carretera nacional ocupa la parte inferior del valle mientras que la traza, recuperando algunos viejos tramos e inventando otros donde se ha perdido toda referencia histórica, se encarama a media ladera sobre la margen izquierda, en un continuo sube y baja que cansa, pero se agradece, porque Navarra vuelve a mostrar lo más bello de sus interioridades: bosques de hayas y pinos, helechos, hiedras y pueblos sacados de otro tiempo.
De Larrasoaina a Arre no hay ningún servicio, lo que obliga a ir bien avituallado. Una vez allí, hay que firmar rápido el trámite urbano de Villaba y Burlada para presentarse a las puertas de la primera gran urbe jacobea, Pamplona, que con su puente medieval y sus murallas va a hacer más llevadero el trámite de reencontrarse con el tráfago humano y urbano.
Ningún servicio.
Más grande que el anterior, pero también sin servicios.
Provisiones: En la basílica no hay nada, excepto el refugio. Todos los servicios hay que buscarlos en las
calles de Villaba.
Refugio: Encarreg Hermano Luciano
Veinte camas con mantas, duchas de agua caliente y cocina (948 33 29 41). Santíssima Trinidad de Arre.
Fazer: Estamos a la entrada de la ciudad natal de Indurain, donde se puede contemplar un reciente y
original monumento al quíntuple ganador del Tour de Francia. Villava es el típico pueblo del cinturón
industrial de Pamplona que tiene toda la infraestructura comercial necesaria: supermercados, bares,
farmacias, restaurantes, etc. Tiene una bonita piscina a orillas del río. El puente medieval de seis arcos sobre el río Ulzama da acceso a la ermita románica y al convento de la Trinidad de Arre, antiguo hospital de peregrinos del siglo XI. Algunas de las casas de Villava ostentan fachadas platerescas.
Refugio:
En la iglesia de San Saturnino, calle de Ansoleaga, 2. Veinte plazas en literas; cuenta con cocina, agua caliente y mantas. Llaves, Joaquín Mencos (948 22 14 79 /948 276350), en calle de Ansoleaga, 14, 2º.
Otros alojamientos
Pensión Ezcaray, Nueva, 24, 1º (948 22 78 25); doble, 3.500 pesetas; sencilla, 2.000 pesetas. Pensión El Redín, plaza de Santo Domingo; doble, 4.000 pesetas; sencilla, 2.000 pesetas.
Entre los hayedos y las quebradas de Baztán se esconden, según la leyenda, los maxajaunek, gigantes que guardan los bosques, las lamias o brujas y los mairuk, los moros, que -según la tradición- engendraron a Sansón y a Errolán, gigantes guerreros protectores de estos lares.
En estos pueblos de agotes se puede beber un vino que los franceses denominan Iroulè-Gouy y los vascos Irulegui, un caldo criado en antiguos viñedos plantados por los monjes peregrinos en el siglo XIV cuyo cultivo se ha reactivado hoy para conseguir un aceptable tinto con dos variedades de uva: la bordelesa y la cabernet-laxería.
Si el peregrino hace un alto en estos pueblos baztaneses, puede pedir también una tortilla elizondarra, exclusiva del pueblo de Elizondo que se cuaja en manteca con jamón, patatas fritas, perejil, ajo y yerbabuena añadida al final. Se puede llevar como amarretaco o alifara en el zurrón para continuar andadura hacia Zuriaín y Villava y llegar, pocos kilómetros más adelante a Pamplona.
El peregrino jacobeo entra en la ciudad por el puente románico de La Magdalena al que da acceso un arco llamado el Portal de Francia o de Zumlacárregui. Luego cruzará el barrio de la Navarrería, hacia la catedral, en el que quedan algunos vestigios de su antigua estructura romana. El peregrino se encuentra, ya, en la antigua Pampilonia romana, también llamada Pompaelo por su relación con Pompeyo. La ciudad resistió a Carlomagno y acogió a Aigolando, el gigante árabe de quien también se habla en tierras de León y Palencia. En otra de las coincidencias misteriosas del Camino, probablemente originada por la tradición oral llevada de un lugar a otro.
Al norte de la ciudad se yergue la catedral edificada sobre una antigua iglesia románica del siglo XII, que conserva un claustro del siglo XIV construido alrededor de la llamada Cocina del Peregrino, de estilo gótico, que se levanta en el centro del patio, dotada de cuatro chimeneas de 27 metros de altura la mayor y un alto tragahumos central. En ella se cocinaban diariamente raciones destinadas a los peregrinos.
En la ménsula del púlpito que hay en el refectorio se puede ver tallada en piedra la fábula del mítico unicornio. También vale la pena contemplar la capilla Barbazana, la sacristía de estilo rococó y el bestiario tallado en las ménsulas y capiteles del coro y del claustro. En la nave mayor se conservan los sepulcros de Carlos III el Noble y de su esposa Leonor de Trastámara, de estilo gótico borgoñón y cuyos rostros son una fiel reproducción a tamaño natural de las facciones de ambos.
Junto a la catedral se levantaba, antaño, el hospital de San Miguel que contaba con cincuenta camas y ofrecía al romero gratuitamente ‘pan, vino, verduras y un plato de carne’.
También debe visitarse en Pamplona la iglesia de San Saturnino, San Cernín o San Sernín del Monte de nuestras coplillas infantiles. El templo se prolonga hacia el cielo e una torre rectangular de finales del siglo XIII y, en su Cámara de Comptos, guarda valiosos documentos de los primeros tiempos del Camino de Santiago. Hay también un bajorrelieve que muestra a un caballero cruzado cuya identidad se desconoce. Unos aseguran que es Teobaldo II de Navarra y otros que san Luis de Francia. Los más consideran que es un caballero de estirpe de los Cruzat francos, fundadores del barrio, lo que explicaría su aspecto de cruzado.
En la calle Mayor pamplonica se levanta la iglesia de San Lorenzo, con la efigie morena y menuda del patrón de la ciudad, san Fermín, que cada 7 de julio es sacada en procesión.
Si el romero llega a la antigua Pampilonia en el mes de marzo o primeros de abril se topará con ‘el ángel’. Es el arcángel san Miguel que siempre trae lluvia en primavera cuando su imagen es bajada desde su ermita del monte Aralar hasta la capital recorriendo los pueblos de alrededor. Los más viejos de la región no recuerdan ningún año en que, al entrar la imagen del arcángel en Pamplona, no haya llovido torrencialmente. Por eso, cuando empieza marzo, los navarros advierten a todo el mundo que ‘viene el ángel’ o, lo que es lo mismo, que puede calarse hasta los huesos si no se pertrecha contra la lluvia.
En Pamplona, con ángel o sin él, pueden reponerse fuerzas al final de esta etapa del Camino, con unas pochas a la navarra, un plato de alubias con aceite, cebollas, ajos, chorizo, y jamón de cochura muy lenta. O con un ajoarriero a la pamplonica, guiso de mollas de cangrejo, gambas y bacalao con tomate, ajos, cebolla, pimientos y especias, regado con vino blanco. Si es invierno, vendrán muy bien al organismo las calorías de un cocido tudelano, que sólo se diferencia del tradicional cocido en que no lleva garbanzos ni patatas sino pochas y morcillas. Y, por supuesto, regalarse un postre a base de quesos de la región, sea de Idiazábal, el Roncal o el batanés de Aézcoa.
Luego las campanas de la catedral acompañarán el sueño del peregrino a resguardo de brujos y duendes y agotado por su penosa andadura entre riscos pirenaicos y razas malditas.
… Por otro puente, el de la Magdalena, se entra en Pamplona, cruzando el portal de Francia. Le confesaré al lector que lo primero que hice al llegar a la capital de Navarra no fue ir a ver los vestigios jacobeos, que son muchos, sino al café Iruña, en la plaza del Castillo, deliciosamente decorado en estilo fin de siglo. Yo no sé si es que estaba cansado, no de andar, porque iba en coche, sino de ver andar a los demás, el caso es que me vino de perlas este descanso de los agobios jacobeos y jacobeólogos. Tiempo habrá de que yo vaya a la catedral, para ver, en el Museo Diocesano, la cocina gótica donde se guisaba para dar de comer a los peregrinos; o bien su elegante claustro, sus labradas puertas o lso magníficos sepulcros reales. Y también la iglesia de San Saturnino, allí le llaman San Cernín, el obispo de Tolosa de Francia, que fue quien evangelizó la ciudad de Pompaelo, así denominada por el nombre de su fundador, Pompeyo. Uno de los convertidos por el celo de sus sacerdotes fue Fermín, hijo del senador Firmo y de la matrona Eugenia, personas principales de la ciudad. Fue a Tolosa para estudiar bajo la disciplina de san Honorato, sucesor de san Saturnino, y al volver a su patria fue elevado a la silla episcopal de Pamplona. Luego, sus ansias de martirio le hicieron emprender la evangelización del norte de Francia y de los Países Bajos. Un gobernador romano, Riccio Varo, le mandó decapitar en Amiens por los años de 350. San Fermín, claro, no tiene nada que ver con el Camino de Santiago pero una ciudad jacobea como Pamplona celebra cada año su memoria con grandes y gozosas fiestas.
El viajero habrá paseado por la ciudad, habrá probado sus excelentes especialidades gastronómicas -pochas con codorniz, bacalao al ajoarriero, sin olvidar las ancas de rana, que se preparan allí como en ninguna parte, por decir algo de lo que yo probé en el viaje de que estoy hablando-, y se dispondrá a seguir su camino. Su camino o su carretera. La Vía Jacobea que siguen los peregrinos cruza Pamplona por las calles del Carmen, de la Navarrería y luego, Curia, Mercaderes y calle Mayor para pasar por el parque de la Taconera, dirigirse a fuente del Hierro y salir de la ciudad por el campus de la Universidad del Opus Dei.
[...] … que para nosotros se convierte en: I y ii [...]
AYMERICH PICAUD - v - (vista de las murallas de Pamplona) « Blog Archive « EXPERIENCIA PEREGRINA dijo esto en Julio 20, 2008 a 1:10 pm |
Antes de salir de Pamplona vale la pena conocer una curiosa historia que enlaza esta ciudad navarra con Bilbao en una pugna entre damas originada en el misterioso valle del Baztán.
Una dama de la alta sociedad bilbaína, Plácida de Larrea, escribió en diciembre de 1725 a su amiga y tocaya Plácida de Eguidazu, una aristocrática pamplonica, para informarle del descubrimiento de un delicioso pastel que ensayaba para las próximas Navidades al que llamó Palomas de Oro. La de Larrea había obtenido la receta en el convento franciscano de Durango a través de la señora de Letamendi. El pastel llevaba ese nombre porque estaba hecho a base de hojaldre y en sus cuatro esquinas llevaba cuatro cabecitas de paloma elaboradas con almidón y merengue. La de Equidazu, al leer la receta y conocer su ornamentación, montó en cólera y replicó a su amiga bilbaína que ese pastel hacía muchos años que lo elaboraban las monjas de Santa Águeda de Arizcum, en el valle de Baztán, con el que los mozos del pueblo tradicionalmente agasajaban a las recién paridas en el día de santa Águeda.
La carta no gustó a la de Larrea y se entabló una verdadera batalla dialéctica y epistolar entre ambas damas reclamando la paternidad del pastel para su tierra natal. Así lo cuenta Luis A. de Vega en su Viaje por las cocinas de España, asegurando que nunca se pudo averiguar la auténtica procedencia del dulce en cuestión. Lo cierto es que los tripasai vascos insisten en Durango y los navarros en Aricun como origen de las palomas de oro. Sean de donde sean, el peregrino puede buscar en las confiterías pamplonicas la famosa tarta para endulzarse el camino.
La flecha amarilla nos guía para entrar en Pamplona por el puente de la Magdalena, con un cruceiro gallego allí plantado, regalo de la ciudad de Santiago en 1963; el crucero conserva la piedra nueva, sin el trabajo de los años, y eso delata su falsedad, su carácter turístico y tipismo franquista fuera de cualquier sacralidad. Sin embargo mejor ese kitsch que deformidades contemporáneas amparadas en lo lúdico y los dibujos animados, como el impresionante Pelegrín.
.
Cruzamos el Portal de Francia, y la antigua rúa de los peregrinos. La rúa y la calle es una constante en todas las localidades del Camino. Todas esas ciudades y pueblos tienen esa vía que las atraviesa de este a oeste y que son un tramo del Camino en el que se ha edificado a los lados, la calle fundacional alrededor de la que se han ido creando otras hasta componer un burgo, una ciudad. Pamplona tiene un aire apacible y provinciano toda ella, unas mozas fuman un canuto y se ríen entre ellas, hablan de colores, mechas y trenzas, una riéndose se toca sinuosamente el cuerpo, ombligo al aire, una monja que pasa la mira. Monjas paseando, sentadas en un banco a la sombra, monjas ubicuas. Al lado de este ambiente de letargo debe haber otras realidades, sólo entrar en la ciudad por el Portal de Francia vemos fotos de personas muertas con leyendas en euskera y una Herriko Taberna.
.
En la catedral, una visita guiada. La gente parece en general abrumada por tantas cosas que desconoce, hace como que atiende a la guía que les habla del ”gótico flamígero”, ”la perspectiva renacentista”, ”el gótico tardío”, ”el característico arco de medio punto”; ya saben que el gótico se va apuntando y otros acertijos chinos.
.
Algunos observan con desconfianza y un cierto rencor cómo tomo notas, deben pensar que entiendo de esas cosas y que seré el único de la visita guiada que apruebe cuando nos examinen al salir. En un tiempo en que se halaga a la gente diciéndole que puede saber sin esforzarse, basta ver la tele, las visitas guiadas a lugares artísticos deben de ser el único ejercicio de autohumillación que queda, como una pequeña penitencia para la televidencia. Eso sí, a los guías se les va un poquito la mano en el castigo.
.
A la salida del templo un grupo de cinco joviales italianos de Verona (”¡Verona! ¡Los amantes, el Veronés!”, les gritamos repentinamente poseídos de jovialidad italiana), son hombres maduros y van vestidos de cicilistas, como debe ser. Les informamos del estado de los caminos para las bicis, están preocupados también por el tráfico, han venido desde Irún, a donde han llegado en tren, y están asustados por los camiones. Uno nos pregunta con gran ingenuidad si aquí no hay límites de velocidad; no parece italiano. Contemplan orgullosos sus credenciales de peregrino con el primer sello. Dentro de unos días habrán entrado en numerosos lugares a lo largo del Camino donde sellarán las credenciales acreditando que han pasado por allí rumbo a Santiago cuños y más cuños.
Lo de los sellos es una de las cosas más simpáticas del Camino, todo el mundo a su paso tiene el suyo, no sólo las iglesias y museos, sino también tiendas de ultramarinos, carnicerías, bares, pulperías, particulares… hasta tropezarnos con un peregrino que tiene no uno, sino ¡tres!, un sello ambulante en el que hace constar el NIF y el teléfono móvil. Nosotros no tenemos tiempo de encargar el nuestro.